Televisión
William Levy: "En mi primer casting me dijeron que en la vida iba a ser actor"
El galán de 'Café con aroma de mujer' acaba de estrenar 'Montecristo' en Movistar Plus+, una adaptación de la célebre novela de Dumas


Publicado el 23/04/2023 a las 09:53
Conquistó a la audiencia femenina dando vida a Sebastián Vallejo, el galán de Café con aroma de mujer, y a buen seguro volverá a hacerlo encarnando al protagonista de Montecristo, una serie que adapta la novela de Alejandro Dumas a los tiempos modernos y que acaba de estrenarse al completo en Movistar Plus+. De risa fácil y contagiosa, William Levy (Cojímar, Cuba, 42 años) estuvo esta semana en Madrid presentando el proyecto.
¿Cómo surgió esta ficción?
Estaba trabajando en Colombia, en Café con aroma de mujer, se presentó la oportunidad y la acepté al momento. Ha sido una locura, pero una locura muy bonita y muy linda, porque yo quería hacer esto desde hace mucho tiempo. Fue un reto grandísimo poder llevarla a un tiempo actual porque las situaciones que se daban antes no se pueden hacer ahora, así que tuvimos que acomodarlo todo, pero los guionistas, el director y la producción hicieron un gran trabajo en Secuoya Studios.
Usted era muy fan de la novela de Dumas.
Sí, sí.
¿Cuántas veces se la ha leído?
La original me la he leído una vez, pero la película y la historia siempre me gustaron mucho.
¿Qué es lo que le atrapa tanto?
Siempre me han atraído estas ganas de hacer justicia sobre alguien que es injusto y que le hacen pagar por eso que te hicieron a ti o a alguien más. Luego está la parte del amor y del desamor, la historia del principio, que es muy bonita y muy linda, y con la que uno se puede sentir muy identificado y, de pronto, el otro se la arrebata. Hay muchas cosas con las que uno puede sentirse identificado y a la vez aprender.
¿Cómo han actualizado la ficción?
Hicimos que Edmundo Dantés naciera y se criara en Cuba. Mercedes, que es la chava de la que se enamora, viene de España. Ese amor surge en Cuba, pero la familia está en contra y lo culpan de un asesinato que no ha cometido, mandándolo preso toda su vida. A ambos les dicen que el otro y la otra han muerto y, como ocurre en la historia original, él conoce a alguien en la cárcel que le habla de una fortuna que tiene y que Edmundo adquiere en Estados Unidos. Y de ahí surge la identidad de Montecristo, que él crea para llevar a cabo su venganza, y viene a España para reventar a toda la gente que le hizo daño.
¿En qué se parece a su personaje y en qué no?
Mi personaje nace y se cría en Cuba, o sea que ya por ahí vivió lo que yo viví en Cuba, en cierta forma. Y eso hace que me sienta muy identificado con él. Obviamente, a veces he sentido en mi vida que quiero vengarme y hacer justicia con las cosas que son injustas. Creo que cualquier persona puede sentir eso en la vida. Pero también he aprendido que a veces no vale la pena. Llevar a cabo una venganza es muy agotador y puede acabar contigo también y con toda la gente que te rodea. Es un arma de doble filo.
"HAY QUE TENER TACTO"
Decía que ha sentido alguna vez las ganas de vengarse, no sé si cuando era más joven...
Todo el tiempo. Joven, viejo... (ríe).
¿Y alguna vez lo hizo?
Bueno, no se trata de ser vengativo, sino de enseñar y probar que la gente a veces se equivoca. A mí me emociona mucho. De hecho, se lo enseño a mis hijos. Es muy lindo mostrar a la gente que está equivocada porque eso también te enseña, te empuja, es un motor. Tú me dices que yo no puedo hacer esto, pues cabrón, lo voy a hacer para enseñarte que te equivocas. Está mal hecho que tú le digas a alguien que no crees en él, que no crees que lo logre. Eso puede destrozar a cualquier persona. Hay que tener mucho tacto.
¿A usted se lo han dicho?
Claro, al principio de mi carrera, justo el primer día que hice un casting, me dijeron que yo nunca iba a ser actor. La madre de mis hijos, que entonces estábamos juntos, hizo el casting conmigo y me lo dijeron delante de ella. Salimos, me fui callado y en el carro le dije que esa mujer un día se iba a tragar sus palabras. Y lo hice y me dio mucho gusto, muchísimo gusto (ríe).
Creo que es la tercera vez que trabaja como productor. ¿En qué se traduce eso?
Me da la oportunidad de cuidar mucho más el proyecto. Me gusta, como parte del equipo creativo, poder dar mi opinión, lo disfruto mucho.
La serie tiene secuencias subidas de tono. ¿Cómo lleva esa parte del trabajo?
Es un poco incómodo, no te voy a decir que no, pero es parte de la profesión y tienes que aceptarlo. En ese momento te tienes que decir: no soy yo, es Montecristo, así que ¡p’alante, venga! ¡Aunque sean tus nalgas, pero no, son las de Montecristo! (ríe).
¿Cuáles han sido las mayores dificultades de este rodaje?
Para mí, grabar las escenas esas en la piscina con un frío que te cagas. Preguntaba si no podía hacer la escena en un jacuzzi caliente. Yo soy de Cuba, estoy acostumbrado a bañarme en una sopa, no en un pinche agua con hielo (ríe).
Allá donde va, le persiguen las fans. ¿Cómo lleva esa cara de la fama? ¿Le agobia?
No, no me agobia porque es algo bonito. A veces tienes que tomar precauciones, porque no sabes quién se está acercando, ni con qué intenciones. Por esa razón, yo siempre les digo a las fans que no me regalen comida, ja, ja, ja...