ENTREVISTA

Pepe Rodríguez (cocinero): "Nunca había hecho tanto el ridículo"

Pepe Rodríguez sigue como jurado de ‘MasterChef’, que estrena hoy una nueva edición ‘Junior’ que comienza con una prueba en el parque natural de Sendaviva. “Este programa ha inculcado que los niños entren en la cocina, aprendan y avancen”, dice

Los concursantes y el jurado de esta edición de MasterChef Junior en el parque natural de Sendaviva.
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Los concursantes y el jurado de esta edición de MasterChef Junior en el parque natural de Sendaviva.CEDIDA
Los concursantes y el jurado de esta edición de MasterChef Junior en el parque natural de Sendaviva.

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Julián Alía

Actualizado el 23/12/2019 a las 17:07

Asegura haber hecho “millones de veces el ridículo”, pero el cocinero Pepe Rodríguez (Illescas, 51 años) confiesa que nunca antes había llegado al nivel alcanzado en esta edición de MasterChef Junior, donde el juez se ha retrotraído hasta su primera comunión. El formato arranca esta noche a las 22.10 horas en La 1 de TVE y su primera prueba de exteriores llegará hasta el parque Sendaviva, donde tanto los 16 nuevos participantes como el propio jurado disfrutará de primera mano de las atracciones, animales y espectáculos del parque de Arguedas.

Para Pepe Rodríguez Sendaviva ha sido todo un descubrimiento. “Una maravilla de parque temático que es un vergel”, asegura el propietario de El Bohío, con una estrella Michelin. Sobre el parque recuerda que no es mucho de tirarse por tirolinas. “En lugar de tirarme por La Gran Tirolina me tiré por una tirolina un poquito más prudente, que ya tengo una edad como para hacer el loco”.



¿Cómo se dejó vestir de niño en su primera comunión?

Normalmente, no me importa y pierdo la vergüenza en televisión, pero ese día me sentía tan ridículo… Ese flequillo cabrito que me colocaron buscando la foto que tengo de pequeño… Qué momentito más bueno de risas.


¿Qué le ha parecido el nivel de la edición?

Siempre lo decimos, pero esta es de las potentes, de las buenas, buenas. Es una pedazo edición. Había tres o cuatro concursantes que los mirabas y pensabas: “Hacía tiempo que no veía algo así”. Recuerdo la final entre Manuel y Martina, no se me olvidará jamás. Qué bestialidad. Y esta ha sido igual. Otras veces tienes que estar más pendiente, decirles que miren el horno… Son niños y se pueden perder en dos horas de cocinado, pero… qué máquinas, que maravilla, qué talento para organizar.


¿Cambia mucho su mentalidad a la hora de corregir a un niño?

Bueno, cada uno tiene sus formas. No hay una manera única de explicarlo, como no la hay de entenderlo o recibirlo. Jordi (Cruz) lo dice con esa seriedad porque lo está evaluando como a un mayor, y a lo mejor ese niño que lo está recibiendo necesita ese pulso y le encanta que se lo digan así porque aprende más. Y otros a lo mejor prefieren el mío, o el de Samantha (Vallejo-Nágera). Lo bueno es que haya tres caracteres totalmente diferentes, porque los suyos son tan diversos también que cada uno cogerá al que quiera para decir: “Me interesa lo que dice este porque lo capto mejor, lo aprendo”. Pasa como en los colegios. A veces, puede que no sea que mi hija no lo entienda, sino que no exista una sinergia con ese profesor en concreto. Y en la cocina pasa igual.


Los niños de esta edición prácticamente han vivido siempre con MasterChef..

Existe ya una normalización absoluta de que un niño se ponga un delantal, entre en una cocina y le pregunte a su padre si le echa una mano. Un programa de televisión ha inculcado que un niño cocine, juegue dentro de la cocina, que aprenda y avance… Hemos pasado de que los niños no puedan entrar en la cocina a la absoluta convicción de que es algo que no desencaja. Y ellos lo tienen tan asumido que quieren ser cocineros.


Pronto se van a encontrar algún aspirante que repita en la edición de adultos…

No. Eso ya sería como el programa de TVE Viaje al centro de la tele. No te puedes ver cocinando con aquel que era un mocoso, y otra vez ya teniéndole de mayor. El día que aparezca ese niño, ya de adulto, yo me jubilo. No me lo puedo permitir. Si hay alguno, que no me lo cuente, que me voy. Cazo a otro tío y le digo que se ponga él (risas).


¿Qué significa para los niños acudir a MasterChef?

Es la ilusión de su vida. Se les ve en el brillo de los ojos cuando entran en plató, en las ganas de conocerte, tocarte… Eso se lo llevarán para siempre. Yo me imagino de niño haciendo un programa así… Es el planazo de sus vidas; lo más bonito que harán en mucho tiempo.


¿Acabará algún día MasterChef?

Como todo en la vida, pero nosotros no nos preocupamos por eso. Empezamos a grabar y vamos viendo qué pasa. ¿Habrá Celebrity? Pues seguramente, pero nadie nos lo ha asegurado. Vamos haciendo, y como todo en la vida: poco a poco. No te puedes poner metas. Esto es partido a partido, como dice el Cholo Simeone.


Siendo tan madridista, no esperaba que citase al entrenador del Atlético.

Bueno, me gusta hablar de los secundarios (risas). Que no comulgue con su equipo y con su filosofía tampoco quiere decir que la frase no esté bien hilada, aunque tampoco la ha inventado él.

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