Aniversario
Harald y Sonia de Noruega, 35 años de una monarquía que se tambalea
Los reyes noruegos subieron al trono el 23 de junio de 1991, cinco meses después de la muerte el rey Olav


Publicado el 27/06/2026 a las 05:00
Esta semana se han cumplido 35 años del ascenso al trono de los reyes Harald y Sonia de Noruega. El 23 de junio de 1991 fue la ceremonia oficial, pasados cinco meses de la muerte del rey Olav V el 17 de enero de ese año y después de que Harald hubiese asumido la regencia en el verano de 1990 debido al delicado estado de salud del monarca viudo.
La Catedral de Nidaros de Trondheim albergó la ceremonia de bendición de los nuevos reyes. Su ascenso al trono supuso la actualización de una monarquía que había estado muy militarizada durante la Segunda Guerra Mundial, comenzando por la propia coronación, ya que los nuevos reyes optaron por una bendición religiosa en lugar del acto tradicional.
Los herederos fueron recibidos por el obispo de Nidaros, Finn Wagle, y el obispo de Oslo, Andreas Aarflot, y ocuparon los tronos de coronación en el templo luterano. Ambos fueron bendecidos durante el oficio religioso que terminó con el himno real y con la Guardia Real rindiéndoles honores.
MODERNIZACIÓN Y POLÉMICAS
En estos 35 años, el rey Harald ha modernizado la institución. En 2012 separó la jefatura del Estado de la Iglesia Noruega, con lo que el rey dejó de ser la máxima autoridad eclesiástica. En 2018, disolvió la condición constitucional del rey como santo, aunque mantuvo su inmunidad soberana.
Pero también han sido muchas las polémicas que les han acompañado hasta llegar a la actualidad, cuando la monarquía nórdica atraviesa sus días de menor popularidad.
A finales de los noventa, el heredero al trono, el príncipe Haakon, anunció su relación con Mette-Marit Tjessem H>iby, una madre soltera, procedente de los ambientes juveniles asociados a la cultura rave, cuyo entorno estaba relacionado con el consumo y el tráfico de drogas. Cada detalle de su vida se convirtió en un asunto de Estado, tanto que, antes de su boda en 2001, Mette-Marit hizo una comparecencia pública para pedir disculpas por los aspectos más controvertidos de su vida anterior.
Con el tiempo, consiguió rehabilitar su imagen y convertirse en una de las figuras más respetadas del país, pero el pasado siempre vuelve, y décadas después, la sombra de Jeffrey Epstein y la condena de su hijo mayor, Marius Borg, nacido antes de su matrimonio con Haakon, por agresiones sexuales, violencia y tráfico de drogas, entre otros cargos, han terminado por darle la estocada definitiva.
La princesa díscola Marta Luisa de Noruega, primogénita de los reyes, también ha sido una habitual fuente de problemas, desafiando los límites de la monarquía de manera recurrente. En 2002 renunció al tratamiento de Alteza Real para desarrollar una actividad más independiente. Pronto, comenzó a impartir cursos de espiritualidad y creó una controvertida escuela para enseñar a hablar con los ángeles.
También en 2002 contrajo matrimonio con el escritor Ari Behn, provocador y amante de la polémica. Con los años, la pareja se fue deteriorando hasta que en 2016 anunciaron su divorcio. El 25 de diciembre de 2019, Ari Behn se suicidó a los 47 años.
Cuando parecía que la situación estaba estabilizada, apareció en escena el chamán Durek Verret, la nueva pareja de la díscola princesa. Un hombre que hace gala de sus poderes curativos, despertando las críticas de médicos y científicos. Sin embargo, la pareja siguió adelante y se casó en 2024, aprovechando la oportunidad para hacer negocio con la venta de la exclusiva a una conocida revista. Ahora, tienen previsto participar en un reality esotérico. Suma y sigue.
Así, Harald y Sonia de Noruega han celebrado sus 35 años en el trono acorralados por las polémicas y con la institución de la monarquía cuestionada por los comportamientos de los miembros de la familia.