INCLUSIÓN
Chapuzones inclusivos en Peralta: mucho más que aprender a nadar
El proyecto 'Inclusión inversa en la piscina' del colegio Juan Bautista Irurzun de Peralta permite al alumnado de dos aulas de este centro educativo navarro aprender de sus diferencias


Publicado el 09/04/2024 a las 13:33
Para algunos alumnos y alumnas del colegio Juan Bautista Irurzun de Peralta la sesión semanal de natación es mucho más que ir a aprender a nadar. Es un momento de sensibilización, de aceptación y de inclusión en el que también se dan altas dosis de juego, diversión, empatía, cariño y responsabilidad. Gracias al proyecto ‘Inclusión inversa en la piscina’, ideado por el área de Educación Física de este centro educativo navarro, el alumnado voluntario del aula de 4ºB ha participado en las clases de natación del alumnado de una de las aulas Colorines de educación específica con las que cuenta el colegio. De esta manera ambos grupos han aprendido conjuntamente a convivir en la diversidad y se han regalado lecciones para la vida unos a otros que seguro que jamás olvidarán y que van más allá de nadar a crol, a espalda o a braza.
Detrás de esta iniciativa, que cuenta con la colaboración del complejo deportivo y el Ayuntamiento de Peralta, está Sara Irigaray Casas, profesora de Educación Física en el Juan Bautista Irurzun, quien coordina y desarrolla esta valiosa experiencia que define como “muy emocionante y altamente positiva para todos los participantes”.
Un proyecto en dos fases: sensibilización e inclusión


Tal y como ella misma explica, el proyecto nació el curso pasado, pero no se ha hecho realidad hasta este 2º trimestre en el que se ha puesto en marcha en dos fases.
En un primer momento, a lo largo de un mes, el alumnado de ambas aulas se fue conociendo a través de distintas actividades conjuntas.
Así, a las nueve de la mañana, los niños y niñas de 4º B esperaban, recibían y acompañaban a sus compañeros y compañeras del aula Colorines a su clase. También compartieron una sesión semanal en la que, a través de distintos materiales y juegos de mesa, trabajaron juntos, logrando una relación y comunicación más estrecha entre todos ellos y ellas.
Una vez que el alumnado ya estaba familiarizado, llegó la fase de inclusión, en la que también a lo largo de un mes, se realizaron las sesiones semanales de natación, en las que pudieron desarrollar las actividades acuáticas programadas.
En la piscina, los niños y niñas de 4º B del colegio peraltés ayudaron y enseñaron al alumnado del Aula Colorines las distintas actividades y juegos en el agua que previamente habían ideado junto a su profesora de Educación Física.
“Esta actividad generó a todos los y las participantes momentos de aprendizaje y disfrute que en otros espacios es muy difícil conseguir. La normalización y aceptación de las diferencias físicas y cognitivas que existen entre el alumnado quedan más que patentes, garantizando así una inclusión en la que todos los niños y niñas aprenden conjuntamente. Se han dado momentos muy emocionantes en los que la empatía, el cariño, la diversión y la responsabilidad han sido los protagonistas”, concluye Sara Irigaray tras haber finalizado el trimestre en el que se ha desarrollado el proyecto.

