Andrés Gómez: “No sé si es verdad que gané a Agassi porque se le caía la peluca”

Andrés Gómez, extenista ecuatoriano de visita en Pamplona, venció al norteamericano en la final de Roland Garros de 1990

*A: JOSE CARLOS CORDOVILLA 
*F: 09-03-2022
*P: ANDRES GOMEZ 
*L: PAMPLONA 
*T: EX TENISTA ECUATORIANO QUE VISITA A SUS COMPATRIOTAS HOSPITALIZADOS EN LA CLINICA UNIVERSITARIA
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El extenista visitó a sus compatriotas ingresados en la Clínica Universidad de Navarra
*A: JOSE CARLOS CORDOVILLA 
*F: 09-03-2022
*P: ANDRES GOMEZ 
*L: PAMPLONA 
*T: EX TENISTA ECUATORIANO QUE VISITA A SUS COMPATRIOTAS HOSPITALIZADOS EN LA CLINICA UNIVERSITARIA

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Fernando R. Gorena

Actualizado el 10/03/2022 a las 11:05

Según revela en su autobiografía ‘Open’, André Agassi perdió la final de Roland Garros 90 porque el ‘pelucón’ bajo el que ocultaba su alopecia empezó a despegarse. Andrés Gómez, su rival y vencedor, estuvo este miércoles en Pamplona.

El ecuatoriano fue uno de los mejores tenistas ATP de la década de los ochenta. En su haber, el titulo de Roland Garros 1990 conseguido ante Andre Agassi. Estos días se encuentra en Pamplona aprovechando una invitación de la Clínica Universidad de Navarra. La semana pasada estuvo en Pau presenciando la eliminatoria de Copa Davis que enfrentó a Ecuador con Francia y se escapó a Pamplona para visitar a sus sobrinos que estudian en la Universidad de Navarra y hacerse un chequeo. Todavía tuvo tiempo para visitar a niños ecuatorianos ingresados en la clínica que querían conocer al que sigue siendo el gran icono del deporte ecuatoriano.

Sigue siendo un ídolo en Ecuador...

Es bonito encontrarte afuera con gente de tu país. Dar un apoyo siempre es importante para que sepan que hay gente que está detrás de ellos, que les quiere y que les da apoyo moral en situaciones complicadas. Estuve con unos cuantos niños que lo están pasando duro pero que están saliendo adelante. En Guayaquil, mi esposa trabaja como voluntaria con niños con cáncer.

Los niños tal vez conozcan más a su hijo, Emilio Gómez, o a su sobrino Nicolás Lapentti, tenistas en activo...

Sus padres, aunque son bastante jóvenes, sí que me han visto jugar. El optimismo es importante para ellos. Vengo a darles una inyeccioncita de esperanza con palabras alentadoras que los mantenga peleando. Ayer oí que le decían a un chico “Es el papá del que jugó contra España en Madrid el año pasado”. Es lo que toca. Eso significa que algo hemos hecho bien.

¿Qué le pareció que no dejasen participar a Djokovic en Australia al no estar vacunado?

Vivimos tiempos de mucha incertidumbre. No hemos salido de una y entramos en otra. Tenemos que tratar de hacer las cosas que nos dicen que debemos hacer. No digo que haya que ser sumiso pero creo que si formas parte de un grupo donde el 99% sigue la norma y tú te quedas fuera, afecta al conjunto. Es bueno mantener la unidad, cada uno con su forma de pensar y sus ideas. Junto a Nadal y Federer han llevado la popularidad del tenis a otro nivel.

En su época en activo había grandes campeones, pero no dominaban tanto como este trío...

Han ganado 61 torneos en quince años. Sólo se les han escapado cinco. Así son las cosas y se marcan las épocas. Quizá en cinco años entremos en una período en el que tener tres o cuatro Grand Slams te convierta en un jugador de época. Es difícil hablar del mejor de todos los tiempos porque cada época es distinta. Es lo que mantiene al deporte vivo.

Son también más longevos...

La tecnología ha progresado mucho en el cuidado de los jugadores. Antes los equipos se componían del entrenador y el preparador físico que se quedaba en casa y muy pocas veces te acompañaba a los torneos y ahora, además de éstos, les acompañan sicólogos, fisios, nutricionistas,… Las formas de recuperar son mucho mejores, mucho más rápidas y menos traumáticas. Antes, una operación del anterior cruzado te retiraba del tenis y ahora estás jugando en seis meses. Están mejor preparados y mejor cuidados. El deporte es mejorar continuamente como hacen estos tres jugadores. El resto tiene que acomodarse a lo que ellos hacen.

Ganó en París con 30 años, pero luego sufrió muchas lesiones...

Gané Roland Garros en mi decimotercera temporada, así que fui bastante longevo y aún jugué cuatro más, una y media a buen nivel. Pero al final, las rehabilitaciones eran mucho más largas y los tiempos entre la rehabilitación y la siguiente lesión, mucho más cortos. Esto te van minando las ganas. Pero estoy contento de cómo se desarrolló mi carrera.

¿A qué rival le costaba más ganar?

A Ivan Lendl. Me ganó muchas veces en todos los Grand Slams y yo sólo un par de veces cuando era Número Uno del mundo. El balance fue negativo 14/2. Era un tipo duro. Era el clásico checo de la época pero tenía una buena relación con él porque éramos de la misma generación y nos conocíamos desde muy jóvenes, como a Noah. Siempre se sigue a los de tu quinta para ver cómo les va.

En Roland Garros 90, arrasó usted en las primeras fases...

Jugué muy cómodo ese torneo. En otras ediciones había sufrido mucho con partidos muy largos que me afectaron al llegar los últimos enfrentamientos. En dos ocasiones tuve que enfrentarme a Lendl después de haber jugado dos partidos de cinco sets antes y fue muy duro. Es difícil ganar un torneo jugando muchos sets, pero fue lo que tocó.

Enfrente tenía a un joven de 20 años, Andre Agassi, que empezaba a despuntar pero que aún no era la megaestrella en que se convirtió...

Agassi tampoco había ganado ningún Grand Slam, como yo, pero nos habíamos enfrentado antes un par de veces así que tampoco me sentía intimidado. Incluso prefería jugar con él antes que con Jonas Svensson. Mi temporada de tierra fue muy buena ese año y realmente me sentía con mando sobre mi tenis y sobre mis rivales.

Agassi dijo en su biografía que ese día no jugó bien porque había estado pendiente de que no se le cayera la peluca, ya que había perdido algunas horquillas...

No creo que fuera una excusa, pero sí que me insinuó que lo del pelo era algo que le preocupaba. No sé si perdió porque se le caía la peluca. Nadie sabe realmente qué sucedió aquel día. Tampoco me importa. Ojalá Lendl hubiera tenido también problemas de peluca…

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