Análisis
El valor real del 84% de Laso
Una victoria, una racha, no deja de ser una sucesión de números. Unai Laso lleva un 84% de victorias en 2026. Detrás de eso hay mucho


Publicado el 29/07/2026 a las 05:00
El lunes 27 de julio Unai Laso encadenó su decimocuarta victoria consecutiva. Lo hizo en Huércanos, con Landa como zaguero contra Peio Etxeberria y José Javier Zabaleta. Un 22-18 que suponía la victoria número 33 del año del delantero de Bizkarreta. En un 2026 en el que ha disputado 39 partidos, implica que solo ha perdido media docena de encuentros en esta temporada. O lo que es lo mismo, un 84% de victorias. Una cifra que en sí misma es sobresaliente.
Jugar el Campeonato de Parejas, el Manomanista, el Cuatro y Medio de San Fermín, la feria Sanferminera y el Masters y perder solo media docena de partidos, no entra en los guarismos habituales de una temporada regular. Quienes trabajan en el día a día con los pelotaris, saben perfectamente que la mayoría de los manistas se mueve a lo largo de una temporada en una horquilla que va entre el 40 y 60% de victorias en partidos jugados.
Todo lo que se sitúe fuera de estos dos extremos por arriba o por abajo tiene un carácter extraordinario. Pero el caso de Laso va más allá del puro número.
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DE DÓNDE VENÍA
La clave para interpretar el valor real del nivel de rendimiento y resultados que ha conseguido está en saber de dónde viene. Laso fue intervenido del tendón rotuliano de su rodilla derecha en junio de 2025. Era la segunda operación a la que se sometía en esa pierna (antes fue la cadera). A partir de ahí comenzó un trabajo primero de rehabilitación y después de puesta a punto que se prolongó por espacio de cinco meses.
No hay que olvidar que venía de ser campeón del Cuatro y Medio, y renunció a la defensa del título.
TRABAJO Y CARÁCTER
Esa renuncia le permitió a Laso trabajar bien, con tiempo, construir una base sólida sobre la que ha ido creciendo en juego y en resultados. Laso llegó al Parejas con un rodaje de apenas dos partidos. Baiko le colocó con Jon Ander Albisu como zaguero, y en las 17 semanas previas a la final le tocó trabajar a destajo, sin quitarle un ápice de mérito al ataundarra, que firmó una final sobresaliente quizá en el partido más discreto de Unai. La diferencia es que ahora ha podido trabajar no para recuperar dolencias o evitar lesiones, sino para mejorar el rendimiento. Y eso en todo en lo físico, y en lo psicológico. Trabajar para mejorar.
Vino luego el mano a mano, donde quizá le faltó frescura por el tute que acumulaba del Parejas. No tuvo su mejor tarde contra Artola en la semifinal, pero se reconstruyó contra Larrazabal en el partido por el tercer y cuarto puesto. Rehacerse y ser capaz de dar la vuelta a todo. Como en la final del Cuatro y Medio de San Fermín contra Altuna, donde estuvo perdiendo 20-17 y ganó 20-22. Como en varios partidos de verano. Es el valor real.