La final del Manomanista
Artola: "Cuando llegas a una final, todo adquiere un sentido"
Al fin Iñaki Artola podrá jugar su primera final manomanista. Será a los 30 años, después de llevar once campañas en profesionales. Lo de Artola va más allá del partido. Es pura reflexión


Publicado el 31/05/2025 a las 05:00
Gane o pierda mañana la final contra Jokin Altuna, parte como clara víctima para el dinero, el Manomanista que ha firmado Iñaki Artola deja muchas cosas. Una de ellas, el descubrimiento para muchos pelotazales de la personalidad de un pelotari con los pies en el suelo, y una lógica aplastante.
¿Por qué el Manomanista es diferente a lo demás?
Porque tienes que ser más completo jugando. Cuando yo empecé tenía golpe, pero no tanta defensa de aire y no competía como quería. Hay pelotaris que por arriba son fuertes, pero por abajo fallan. Hay que ser completo.
¿Ve más interés por el Manomanista?
Yo creo que los tres campeonatos andan parecidos, aunque el Parejas, al ser más largo, hace que la gente se enganche más. Igual va un poco menos de público al mano a mano, pero para el pelotazale y para los pelotaris, el Manomanista es la competición reina. Yo al menos creo que es la más importante.
IÑAKI ARTOLA EN EL MANOMANISTA
l 30 años l Delantero l Baiko l 10 Manomanistas jugados l 2 finales l 0 txapelas l 26 partidos l 16 victorias l 10 derrotas l 16 rivales diferentes l Rezusta, el rival más repetidos l 4 victorias, racha más larga l 37,5% victorias por 22-10 o menos
¿Qué le vino a la cabeza cuando se metió en la final?
Me vinieron a la cabeza sitios, la cantidad de horas que le he metido al frontón de Orendain y de Alegia. Me pasó por la cabeza la película de mi carrera deportiva y he visto que todo el trabajo que he hecho ha valido la pena, tenía un sentido.
¿Ha pensado que por fin va a poder jugar una final del Manomanista?
Antes sí que tenía un punto de obsesión de jugar una final y ganar una txapela. Ahora no lo vivo de una forma tan obsesiva, valoro más que la propia final, el estar en la pelea. Ya llevo cinco campeonatos en los que he llegado a semifinales y entre los tres primeros. Llegar a una final es como la guinda.
¿Eso es el discurso de Axier Arteaga, su preparador, de que lo importante es el camino y todas esas cosas?
Así es, y la cuestión es que es algo que creo totalmente. Muchas veces lo dices, sin creerlo. Es fácil saberse el discurso, pero otra cosa es ser capaz de interiorizarlo. Y lo estoy consiguiendo. Aunque gane la final, no me va a cambiar la vida. Ha habido momentos malos en los que tampoco me ha cambiado la vida, porque al día siguiente había que ir a entrenar de nuevo. Con Axier he interiorizado mucho todo esto, la importancia de la preparación, del frikismo de ver el partido para ver qué he fallado no va a cambiar nada.
¿En eso ha evolucionado?
Todo el mundo es diferente. Irujo, por ejemplo decía que comenzó jugando sin presión, y que al final de su carrera no podía dormir antes de los partidos. Yo tengo a mi favor la experiencia, te vas conociendo, conoces tu cuerpo, relativizas más las cosas y eso te hace estar más enfocado.
Ganar o perder la final no le quita el sueño.
Bueno, a veces me han achacado que no me importa perder, porque me he tomado las cosas con filosofía. Los que me conocen saben que en mi carrera he tenido muchos momentos en los que gente próxima me decía que no me obsesionara tanto con intentar ser campeón, que estudiara y me centrara en otras cosas. Pero toda mi vida he sido muy terco, siempre he pensado que podía estar ahí, que podía intentar pelear al 100% por una txapela. Y esta vez es igual. Mi sueño es ganar la txapela, pero... es como vivir en dos planos diferentes.Te tienes que marcar objetivos, porque si no no hay motivación. Pero hay un objetivo superior a ese, que es mejorar, dar lo mejor de ti. Si consigues eso, igual llegas a ser campeón. Obsesionarse no es bueno.
¿Cree que es el año que mejor ha jugado?
Es una cosa difícil de valorar. El año que llegué a la final estaba muy bien, y el año pasado también, aunque no supe afrontar la semifinal. Todos los años son diferentes en todo.
¿El Manomanista es tan difícil porque se tienen que alinear todas las cosas favorables?
Eso pasa en todos los campeonatos. En el Parejas hay un compañero, el Cuatro y Medio es muy duro físicamente, y el mano a mano te exige llegar bien. En el Parejas o en el Cuatro y Medio puedes estar justo de cuerpo o de físico, y puedes disimular. Aquí no, si el contrario está un poco mejor que tú, se nota un montón.
¿Es tan dura la soledad del Manomanista?
Para mí la presión en el Parejas es mayor. Juegas con un zaguero para el que el Parejas es casi el único campeonato que juegan, y si se están jugando el contrato... llevas más responsabilidad encima. Por ejemplo he jugado campeonatos con Albisu en sus mejores años y no haberle ayudado suficiente para ganar una txapela, me duele.
¿Valora más llegara la final o llevar meses sin lesiones?
Si veo mi carrera en conjunto, cuando he tenido continuidad he estado ahí jugando bien y cerca de los campeonatos. Lo peor es parar, tener dudas, perder la confianza... Pero mi actitud es la de aprender, para mí lo más importante es poder tener continuidad. Cuanto más juego, más juego y mejor rendimiento tengo. Muchas veces el error es dudar.
¿Es más difícil ser terco cuando no te meten en el Parejas o no queda otro remedio?
Los de mi entorno me dicen que para la pelota soy terco en la manera de entrenar, de jugar... me ha costado tener la actitud de escuchar a la gente que sabe. Pero nunca me he salido de mi carril, siempre he tenido el orgullo de estar en la pelea hasta que me retire.
¿Usted piensa mucho?
Demasiado. Se dice que pensar mucho es fácil, que lo difícil es pensar bien. Eso es lo que estoy intentando aprender. Mi forma de ser es ser muy reflexivo, a veces para poner en práctica algo lo tengo que ver, leer, explicar... Me gusta darle vueltas a las cosas, veo su complejidad y me gusta profundizar. Yo aprendo cosas de la pelota por el puro placer de aprender todo lo posible, no por mí sino para compartirlo en el futuro.
