Torneo de San Fermín
Pitada desde arriba de 22 segundos al entrar, ovación en pie de toda la cancha después de ganar para Jokin Altuna
El Labrit se retrató ayer ante el campeón guipuzcoano, con una mayoría que le aplaudió y una ruidosa minoría que trató de descentrarle sin conseguirlo
Actualizado el 12/07/2024 a las 10:39
Los hechos retratan a las personas, también a los recintos deportivos. No era sencillo el partido de ayer por la noche en el Labrit para Jokin Altuna 48 horas después de lo sucedido en el mismo lugar. Entró el campeón de Amézqueta a la cancha pamplonesa en segunda posición para el estelar. Fue a las 23.08. Le recibió una sonora pitada de 22 segundos procedente de la grada de arriba, mezclada con un los acordes del "que se vaya, que se vaya..." y aplausos por la parte baja del graderío. El pelotari fue a calentar a ala altura del cuadro 1, con total tranquilidad, sin hacer ni medio gesto. A las 23:13 tuvo que entrar un segundo al vestuario, no le pitó nadie.
Durante el encuentro la actitud hacia Altuna estuvo dividida. Una minoria borregil, ubicada en la parte centro-trasera de la grada superior, más algunas localidades de paseo de cancha del centro-trasero del Labrit volvieron a entonar el "que se vaya, dile que se vaya" en el 1-1. Los pitos fueron en franco retroceso durante parte del partido, pero arreciaron y se repitieron en el 2-3, 5-6, 10-10, tras el descanso del 11-12, pero muy pocos; 12-14, 13-14, 14-15 y muy esporádicamente al final. Siempre desde el mismo sector del público, que animó a los azules en los errores de los colorados.
APLAUSOS Y ÁNIMOS
Pero fueron más los que le aplaudieron con criterio al campeón de Amézqueta, que se llevó una buena ovación en la cortada con la que hizo el 3-5, la dejada del 12-14. la volea de saque-remate y especialmente en la dejada ajustadísima desde el ancho con la que marcó el 18-15, en el mejor tanto del partido y que el propio Jokin celebró con un gesto de rabia mirando a las cámaras de ETB.
El graderío vibró con un duelo duro, vibrante en el que los colorados tuvieron un mejor final y acabaron llevándose la victoria de forma merecida, después de un esfuerzo titánico de casi hora y media y por encima de los 770 pelotazos a buena. De hecho, la grada despidió a los colorados en pie y aplaudiendo por el gran partido de Julen Martija en defensa y la resolución de Altuna en el tramo final. Ovaciones que ahogaron a los pitos.
El pelotari, que al final del encuentro no quiso hacer ninguna declaración sobre el ambiente en el que se había desarrollado el partido, saludó y agradeció con el puño en alto el apoyo recibido desde sectores determinados de la grada. El domingo, peleará por hacer doblete con el Cuatro y Medio de San Fermín y el Torneo de Parejas. Aunque a algunos les moleste.
