Análisis. Torneo de San Fermín

Altuna: "Da asco jugar en el Labrit". Con lo que se vio en la grada lleva toda la razón

El campeón manomanista tuvo que aguantar pitos y abucheos continuos, inexplicables e injustificables desde que salió a calentar de una parte del graderío

Jokin Altuna golpea a una pelota en el Labrit.
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Jokin Altuna golpea a una pelota en el Labrit
Jokin Altuna golpea a una pelota en el Labrit.

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Luis Guinea

Actualizado el 10/07/2024 a las 10:30

Jokin Altuna, vigente campeón manomanista, terminó dolorido la madrugada del martes al miércoles en el Labrit. En lo físico, porque se llevó un costalazo tremendo en la dejadita del 15-15 y terminó con el hombro izquierdo muy cargado. Anímicamente, porque todas las derrotas escuecen. Pero sobre todo, por el ambiente inexplicablemente hostil que se encontró en el Labrit. Y no es la primera vez. "Igual en vez de escribir sobre el partido, también podéis escribir sobre el ambiente que hay en el frontón. Me da asco jugar aquí", comentó el amezquetarra en los vestuarios del Labrit, visiblemente enfadado con la circunstancia.

Jokin Altuna se lamentaba y con razón, de la primera a la última palabra. Ayer desde que entró a calentar en la cancha se le pitó y abucheó  desde determinados sectores de la grada, en especial desde la zona alta. Pitos y abucheos que se recrudecieron cuando en el 7-6 -una dejadita que se hizo en plancha el guipuzcoano- se vio en la repetición que había sido a segundo bote. Parte del graderío la tomó con Altuna. Le pitaron al siguiente saque, y al siguiente. Ese tanto lo resolvió el mago de Amézqueta con una brillante dejada al txoko que celebró con un grito mirando al graderío. Los silbidos y abucheos siguieron de forma esporádica y la grada, que animó a Unai Laso sin estar presente, se posicionó con Jaka. O contra Altuna, según se vea.

LOS PRECEDENTES, Y LA REFLEXIÓN

No es la primera vez que se le pita a Jokin Altuna en Pamplona, donde desde hace un tiempo se encuentra con un ambiente hostil, al menos en una parte de la grada a la que le da igual la calidad técnica y deportiva del delantero de Aspe. Resulta difícil de explicar que se pite al número uno del cuadro, cuando es un pelotari que jamás ha tenido ningún problema con nadie. Pero en Pamplona hay precedentes sin irse muy lejos. En los últimos años de su carrera deportiva, y especialmente en San Fermín, no fueron pocas las veces que se le pitó a Aimar Olaizola desde la grada. Cuando la calidad deportiva, táctica y técnica del goizuetarra está fuera de toda duda.

Estos hechos,  el conato de pelea de la noche del martes, el que caigan vasos y hielos de la grada superior día sí y día también, las pitadas a los rivales, la ruidera generalizada y a veces excesiva deberían llevar a una reflexión. El ambientazo del que presume el Labrit quizá es bastante menos sano y pelotazale de lo que se nos quiere hacer ver. La fiesta, el jolgorio y el pasarlo bien nunca puede derivar en faltar al respeto a cualquiera de los profesionales que  salen de blanco a la cancha. Una entrada no da derecho a todo.

Y hay un detalle que no escapa a las empresas. De los abonados habituales de los sábados, pelotazales de toda la vida, la mayoría no van a acercarse por la feria de San Fermín, porque no les gusta el ambiente que se respira.

El caso, al margen del cabreo lógico de Altuna, debería llevar a las empresas a la reflexión. 

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