Jon Mariezkurrena: "Hay que darle valor a esta final de Unai, todavía no hace un año de la operación"
Si alguien las ha vivido de todos los colores junto a Unai Laso, ése es Mariezkurrena. Él es mucho más que compañero y botillero. Es amigo íntimo de Laso, y sabe qué es esta final


Actualizado el 31/05/2024 a las 08:17
La vinculación que existe entre Jon Mariezkurrena Zelaia (Berriozar, 1999) y Unai Laso no es la misma que existe entre un pelotari y su botillero al uso. Simplemente porque juntos han vivido muchas aventuras y también desventuras, como cuando Baiko no les renovó el contrato y tuvieron que recalificarse en aficionados. Pasarlo mal juntos les unió mucho. La simbiosis entre ambos es absoluta.
¿Esta final es un poco suya en parte también?
Creo que todos los que estamos alrededor de Unai y pasamos muchas horas con él sí que consideramos que esta final es un poco de todos. Pero el que la juega es Unai.
¿Llegar a esta final le dio a usted subidón también?
Claro, sobre todo teniendo en cuenta de dónde veía Unai, con una operación de cadera muy jodida y ha sabido y podido darle la vuelta. Se la merece.
Es que aún no hace un año de la operación.
Eso es, y hay que darle valor a eso. Si volver a la vida normal ya es costoso, imagina lo que es rendir al máximo nivel, ganar a los rivales y con suficiencia... a ver si corona.
¿Cómo ha vivido este camino de Unai?
El que mejor lo sabe es Unai, que es el que lo ha vivido. He pasado muchas horas con él y no ha sido un camino fácil. El Parejas se le hizo cuesta arriba y me imagino que ha tenido sus dudas en cuanto a saber si iba a volver a estar arriba. Unai es positivo, y los que hemos estado alrededor también le hemos intentado transmitir eso, y que con trabajo todo se consigue.
¿Qué es lo que más le ha sorprendido en su mano a mano?
Por nivel de juego el partido de Altuna, aunque en los demás tampoco me ha sorprendido mucho. Lo que más me ha llamado de este Manomanista es lo centrado que está mentalmente en el partido, tanto durante la semana como en el mismo partido. No le importa lo de fuera, está a lo que está.
¿Y de su juego?
Sin duda, el saque. Ha mejorado muchísimo, ha hecho muchísimo daño con el saque. Creo que Unai ha pasado de ser de los que peor sacaba, a ser el que más acierta y daño hace. Con este material, con lo rápido que se juega, es muy importante meter la pelota en la pared. Y lo está consiguiendo.
Hay mucho trabajo detrás.
Hay gente que saca de forma innata, como a Unai le sale echar la pelota para atrás con la derecha sin pensarlo. Él ha trabajado muchísimo el saque, en todos los aspectos. La preparación, la ejecución... Hace siempre lo mismo, ha conseguido un patrón de saque. Siempre pone la pelota muy difícil.
¿Preparan mucho juntos los partidos?
Tampoco. Si entrenamos juntos, sí que comentamos con Aimar Olaizola cómo puede jugar el rival. Yo durante la semana intento no calentarle la cabeza, pero algo sí que hablamos antes de los partidos, detalles.
La gran cuestión es que quien está enfrente es Jokin Altuna.
Claro, si Jokin ha llegado a 15 finales es por algo. Hace un par de años todos teníamos la idea de que si Jokin estaba bien era imposible meterle mano en un partido, en una final. Ezkurdia ya lo consiguió, y creo que las cosas se han igualado. Unai puede buscarle las cosquillas a Altuna, porque le incomoda mucho su juego.
¿Por qué Altuna es Altuna?
Es muy pelotari. Lo hemos hablado muchas veces, Altuna no te hace muchísimos tantos en un partido, lo que hace es desesperar al rival a base de defensa, de colocación... Parece que no tiene fuerza y de repente te mete un pelotazo al siete y medio. Es muy completo, pero sobre todo es un pelotari que en todos los partidos, en todos, te da de un 85% para arriba. Jokin siempre da lo suyo.
Siempre está, siempre aparece.
Ahí está el partido contra Artola. La gente me decía por la calle que Artola le pegada dos cuadros más, que estaba muy bien... y ¿qué pasó? Que Iñaki no dio lo suyo y Jokin, si.
¿Qué pasó el día del 22-7? Nadie se esperaba un resultado así ante Altuna.
Si hay un resultado así es porque uno de los dos no ha dado su nivel y al otro le ha salido todo. Unai ese día hizo un partido redondo, desde el saque. Esa tacada inicial le hizo mucho daño. En cuanto vio que Unai se le iba en el marcador, creo que Jokin empezó a pensar en lo que le quedaba de campeonato. Ese partido no es una referencia. Unai lo tiene que tener presente para ser consciente de que le puede ganar a Jokin bien, pero no es un ejemplo.
¿Qué final espera: eléctrica, dura...?
Es algo a lo que le he dado vueltas estos días. Los dos están físicamente bien, son muy pelotaris, meten mucha pelota bien en la mano, están bien de juego, defienden mucho... Yo creo que va a ser una final dura. Pero es una final, lo mismo uno de los dos empieza a acertar con el saque, y es un 22-5.
Una clave en la silla: cuatro mensajes claros
Cuando Jon Mariezkurrena hace de botillero de Laso, le llama a Laso a la silla cuando “le veo o fuera de sitio por errores de concentración, o cuando le veo muerto y él no se da cuenta”. Y una vez en la silla, el de Berriozar suele dejarle 40 segundos en silencio, para que tome aire y recupere. “No es cuestión de reventarle la cabeza, ni de ponérsela como un bombo”, explica. “Ahí no puedes plantear tácticas nuevas, es incidir en cosas que hemos hablado antes del partido. Pero en cuatro palabras claras, concretas a mejorar. A veces no hace falta ni hablar, con dos gestos ya nos entendemos”.
Eso sí, lo que no para Mariezkurrena esde animar a Laso cada vez que se acerca a refrescarse al set de descanso.