Manomanista

Desde Chivite hasta Arguiñano, el Navarra Arena se vistió de gala

3.000 aficionados, con presencia de multitud de políticos y personas relacionadas con el deporte, disfrutan de un gran ambiente en la primera final manomanista que se disputa en Navarra, una cita en un escenario que vibró de principio a fin

El Navarra Arena en la final del Manomanista
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El Navarra Arena en la final del Manomanista
El Navarra Arena en la final del Manomanista

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Gorka Fiuza

Publicado el 30/05/2022 a las 06:00

No hubo igualdad pero sí un gran ambiente en el Navarra Arena. 3.000 aficionados abarrotaron las gradas del recinto. Gente de punta en blanco, otros con camisetas de los protagonistas, Ezkurdistas, Lasistas y un decorado muy alejado de tiempos de pandemia. Desde los bares de los aledaños hasta el punto álgido del primer saque. Cierto desenfreno mientras el ruido de los pelotazos se diluía conforme subían los decibelios. Rugió la grada. Final navarra y la primera del Manonmanista que tiene lugar en la comunidad. Una cita histórica que nadie quiso perderse.

El camaleónico Navarra Arena abrió esta vez el frontón y sacó músculo para acoger la batalla. Pamplona fue el epicentro de la pelota por un día. El juego de luces para recibir a los protagonistas incrementó la tensión. Se apagaron los focos y se encendió uno para alumbrar a cada pelotari. Un show para calentar motores. Los flahses no dejaban de disparar y los seguidores tomaban asiento. Un espectáculo. Aire moderno sin perder esa esencia tan particular y especial de la pelota. Además, en unas de las puertas de acceso se colocaron dos figuras de Unai Laso y Joseba Ezkurdia de grandes dimensiones para hacer una especie de photocall.

DESDE MARÍA CHIVITE HASTA JAGOBA ARRASATE

Entre el jolgorio, la alegría y la tristeza, la alfombra roja se desplegó por la instalación para dar paso a personalidades del mundo de la política y el deporte. El Gobierno de Navarra, con María Chivite a la cabeza, tuvo una nutrida representación teniendo en cuenta además que se trata de una infraestructura pública. En la grada se sentaron representantes de distintos partidos políticos.

Lógicamente, nombres importantes de la pelota no quisieron perderse una final marcada en rojo. Campeones manomanistas como Fernando Arretxe, Patxi Eugi y Patxi Ruiz, pelotaris en la actualidad como Iosu Eskiroz y los hermanos Alberdi, así como representantes de la federación: Javier Conde, Miguel Pozueta (director IND), Montxo Iriarte y José Mª Salanueva. Karlos Arguiñano, socio de Baiko, viajó al Navarra Arena,

Iker Vicente (aizkolari), Óscar Insausti y Joaquín Arbeloa (expalistas), Jorge Azanza (exciclista y director deportivo del Euskaltel) Koteto Ezkurra (exremontista), Arturo Arbizu y Aitor Zubieta (expelotaris).

Antes del inicio, en la grada sonó el cántico hacia Jagoba Arrasate habitual en El Sadar. Ahí estaba el entrenador de Osasuna, gran aficionado pelotazale. Curiosamente también se le vio en la grada a Pedro Mari Zabalza, ilustre técnico rojillo. Luis Sabalza y miembros de su equipo directivo acudieron a la final, al igual que jugadores exrojillos como Josetxo Romero o Ricardo López.

La final, breve intensa y sin picante, tuvo un escenario novedoso para resolver el Manomanista. Una sensación de verticalidad que impresiona. La luz se volvió a apagar para encumbrar a Laso. Había ganador. El de Biskarret saludó al horizonte. Emoción a raudales. Una foto que ya es historia.

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