Pelota

Hambre de fiesta, hambre de Labrit

Después de casi un año, el público regresó el jueves por la noche a los partidos de mano profesional en el Labrit. Lo hizo con aforo reducido, protocolo anticovid y sin hostelería. Se acercaron unas 320 personas, la mitad del aforo

Aspecto del Labrit en el estreno de la miniferia, 300 espectadores
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Aspecto del Labrit en el estreno de la miniferia, 300 espectadores
Aspecto del Labrit en el estreno de la miniferia, 300 espectadores

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Luis Guinea

Publicado el 10/07/2021 a las 06:00

El torneo lleva el nombre de feria de San Fermín, pero no es San Fermín. Aunque los aficionados -como se oyó este 8 de julio en el Labrit- están deseosos de lo que sea. Era un jueves laborable en Pamplona, sin fiestas, sin ambiente en la calle, y el Labrit se reabría para el público en partidos de mano profesional, con una capacidad para 602 personas. Se llegó a algo más de la mitad del aforo -fuentes empresariales apuntaban que había unas 320 personas-. Se llenó la grada superior, había buena entrada en los palcos y presentaba un aspecto más desangelado en la cancha.

Todos los asistentes tenían entrada nominativa, llevaban mascarilla, se dieron hidrogel al entrar, tuvieron que seguir un circuito hasta llegar a su localidad y de allí no se movieron, salvo para ir al servicio. Porque el Labrit no tenía servicio de hostelería, fruto de las medidas antipandemia. El personal de la Federación Navarra de Pelota y de las empresas veló porque se cumpliera a rajatabla la normativa.

La grada superior, donde dos encargados velaron por el cumplimiento de distancias, mascarillas, etc, le puso calor y color al partido. No dejaron de animar, gritar y cantar piezas sanfermineras como cuando el Labrit está de Sanfermines de verdad. Había hambre de ver buen partido, y hambre de fiesta, pero al menos en el estelar se quedaron con las ganas.

VUELVE LA APUESTA

El festival del Labrit supuso también el regreso de la apuesta al recinto pamplonés. Regresan los aficionados, regresan los corredores. Ataviados con sus camisas azules y sus chequeras allí estaban Benjamín, Santos, Galarza, landa y Rufino, dispuestos a cantar posturas y cruzar apuestas. Lo hacían con la papeleta en mano, sin las habituales pelotas. O a través del teléfono móvil. Quizá hubo más movimiento fuera que dentro.

“Llevamos un año parados y a esto le va a costar arrancar. Primero hay que conseguir que la gente pierda el miedo, vuelva al frontón y retome la costumbre de venir”, explicaba Benjamín. “Y luego que quiera jugar. Si antes ya estaba complicado...”

No han sido meses sencillos para los artekaris. La pandemia ha reducido su actividad a cero. Sin público en las gradas no hay apuestas. Y la campaña 2020-21 la han perdido por completo. Ahora toca reconstruirse. Los cinco corredores tenían ganas de trabajar y buen ambiente entre ellos. “Esto es como las escaleras, se sube y se baja. Ya subiremos”, decía Galarza.  

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