Montañismo
Un 'solidario con el bucardo' vandaliza las clavijas de Cotatuero de Ordesa
El supuesto activista ha aserrado varios hierros instalados en 1881, lo que impide acceder a uno de los circos más espectaculares del parque nacional


Actualizado el 07/05/2025 a las 08:14
Las clavijas de Cotatuero, instaladas en 1881 en el parque nacional de Ordesa y Monte Perdido (Huesca), han sido vandalizadas por unos supuestos activistas que atribuyen a dicha instalación la extinción del bucardo, una subespecie de cabra montesa que habitaba en los Pirineos hasta finales del siglo XX.
Esta vía equipada, formada por 32 hierros más una línea de vida instalada años más tarde, permite cruzar una pared vertical y acceder a uno de los circos más salvajes de Ordesa, el de Cotatuero, bañado por un río que se desploma al valle por una cascada de 200 metros, la más alta del parque nacional. Además, este acto vandálico impide realizar una de las rutas circulares más espectaculares de Ordesa, la faja de las Flores, un camino muy aéreo que discurre a más de 2.000 metros de altitud.
El acto vandálico ha sido grabado en vídeo y difundido por redes sociales. Al parecer han sido aserrados varios hierros. En el vídeo, el autor de estos hechos explica: “Estamos cortando las clavijas para devolver a la naturaleza el santuario de los bucardos, que fueron exterminados por el cazador británico Lord Buxton. Ya era hora de reparar ese crimen tan atroz”, afirma en el vídeo, que insta a los responsables del parque nacional a repoblar Ordesa con bucardos, que puede solicitar al parque nacional del Grand Paradiso, en Italia.
Confirmado. Un tal Jesús Vallés se ha encargado a título personal de eliminar parte de la historia de Ordesa, creyendo que así ayuda al "Bucardo", una especie ya extinta. Así lo único que consigue es poner en peligro a montañeros. @guardiacivil debería investigar si hay delito pic.twitter.com/F5sbopvU4s
— Salvamento y Rescate en Montaña 112 Murcia (@Asrm112Murcia) May 7, 2025
El cazador británico Edward Buxton encargó en 1881 a dos herreros de Torla que instalaran estas clavijas para poder acceder al circo de Cotatuero. Sin embargo, este cazador tuvo que regresar a su país y no llegó a estrenarlas. Han sido los excursionistas y pirineístas los grandes beneficiados de esta vía ferrata, corta pero intensa.