Entrevista
Alberto Ginés: “No creo que sea un referente ni quiero; sí me gustaría servir como motivación”
El extremeño, primer campeón olímpico de escalada, llegó este viernes por la tarde a Rocópolis. Esta vez, en lugar de para entrenar o competir, lo hizo como aficionado para seguir el desarrollo del Campeonato de España


Publicado el 30/10/2021 a las 06:00
Ataviado con una gorra, pantalón corto, ropa cómoda, deportivas y mascarilla roja, podía confundirse con cualquiera de las decenas de jóvenes que ayer presenciaban la primera jornada del Campeonato de España de Escalada. Sin embargo, su presencia no pasó desapercibida y a los pocos metros de la entrada, el extremeño Alberto Ginés López ya era rodeado por unos cuantos niños solicitándole fotos y autógrafos. Ser el primer campeón olímpico de la historia, tras su oro el pasado agosto en los Juegos Olímpicos de Tokio, es lo que tiene. A sus 19 años es ya una figura deportiva. Y así lo comprobó durante toda una tarde en la que, cada poco, fue requerido para hacerse una foto, firmar un autógrafo o, simplemente, recibir una felicitación. Y a todos atendió con una sonrisa. “Ya sabía a lo que venía. Me alegra. Es una recompensa a todo mi trabajo”, reconocía.
Llegó conduciendo su propio coche desde Barcelona a Rocópolis, uno de los lugares de entrenamiento más habituales antes de los Juegos sobre todo para preparar la velocidad. “No sé cómo he hecho para venir tan a menudo en los últimos años. Venía, entrenaba aquí día y medio y me volvía. Antes se me pasada volando y no me costaba pero hoy se me ha hecho de largo el viaje”, reconocía riendo.
Vuelve a Rocópolis pero esta vez no para competir o entrenar sino para disfrutar como aficionado...
Sí, sí. Pero se hace un poco raro, no creas. Al final, sobre todo al principio de este último año, he estado viniendo aquí durante tres meses todos los fines de semana para entrenar. Y llegar hoy aquí y estar sentado viendo cómo los que están en el muro son otros... Es raro. Pero, bueno, no estaba motivado ni tenía demasiado sentido competir en este campeonato. Necesitaba tomarme un descanso después de Tokio. Nunca había estado más de dos semanas sin hacer deporte pero estar mes o mes y algo de descanso, haciendo una vida más tranquila, me ha venido muy bien. Unos Juegos son muchos años de preparación y estrés, primero para clasificarte y luego ya con la mira en Tokio. Y ahora ya estamos pensando en París. Es un no parar...
¿Cómo le ha cambiado la vida ese oro olímpico?
Uf. Me la ha cambiado mucho y en general, en todos los sentidos. A nivel social, deportivo, mediático, en redes sociales... Es como una bola de nieve que ha ido creciendo y creciendo. Me acuerdo que cuando llamé a casa tras lograr el oro mis padres ya me advirtieron: ‘No sabes la que has liado aquí’, me dijeron. Cuando llegué me di cuenta realmente de la repercusión. Pensaba que iba a ser una semana o así de caos, pero jamás me hubiera imaginado que iba a ser tal caos y menos aún que se iba a alargar tanto. De hecho, se sigue alargando... (ríe)
¿Y cómo evita que le arrastre esa ‘bola de nieve’ de la que habla?
Al final creo que lo estoy gestionando bastante bien. Tengo a un buen equipo que me está ayudando y, teniendo claro lo que quieres y haciendo las cosas bien, todo se lleva mucho mejor. Es verdad que podía haber sido fácil que se me hubiese ido un poco la pinza.
El triunfo en Tokio le ha convertido en un referente dentro de la escalada pero también, a través de las redes, para muchos jóvenes que ahora le siguen y le admiran...
No creo que sea un referente ni quiero serlo como tal. Me gustaría servir como motivación. Eso sí. Me gustaría que la gente me tome como un ejemplo de que casi todo se puede conseguir con esfuerzo, ilusión y trabajo bien hecho. Y, sobre todo, para esos jóvenes que empiezan a escalar en España, donde hemos estado más limitados a la hora de entrenar que en otros países.
Nada más colgarse la medalla en Tokio reclamó más ayudas y, sobre todo, infraestructuras adecuadas para entrenar... Su oro, la plata mundial de Eric Noya, el bronce en Copa de Europa de María Laborda... ¿son un ‘milagro’ dadas las circunstancias?
Así es. Pero no un milagro en cuanto a que hayamos tenido suerte al conseguirlo. Es un milagro porque entrenamos en inferioridad de condiciones a otros escaladores, que sí disponen de infraestructuras exclusivas para competidores y adecuadas a sus necesidades. Pero no lo pongo como excusa ni debemos ponerlo como excusa. Hemos demostrado que, aún y todo, con mucho esfuerzo y trabajo lo podemos conseguir. Así que ahora que parece que empiezan a construirse instalaciones... a ver hasta dónde llegamos. Todo pinta bien.
En estos últimos meses que ha vivido, ¿qué es lo que más ilusión le ha hecho? Ha conocido a mucha gente, viajes, reconocimientos...
Sinceramente. Una fiesta de bienvenida que hicimos con mis amigos tras los Juegos. Y, como suponque que les pasará a muchos jóvenes, poder conocer y hacerme medio amigo de algunas estrellas del mundo de los videojuegos o del rap. Eran mis ídolos y he podido conocerles, charlar con ellos... Me ha hecho mucha ilusión.
Aquí usted es la ‘estrella’. Le piden sin parar fotos, autógrafos...
Sí. Y me hace mucha gracia verme en esta situación. Pero si, en muchos casos, soy apenas dos o tres años mayor que ellos... Yo también lo hacía. Y lo sigo haciendo... (ríe).
Poco a poco vuelve ya a la rutina. Hace unas semanas anunciaba que arrancaba de nuevo la pretemporada...
Hay que volverse a poner en forma y ya estamos a saco otra vez. París aún queda lejos... pero cada vez está más cerca. Y primero hay que clasificarme. Llevo ya dos semanas entrenando. Los dos primeros días fueron muy duros pero otra vez he ido cogiendo ritmo y, bueno, me voy sintiendo ya mejor. También me gustaría hacer algún proyecto duro de escalada en roca antes de que vuelvan a empezar las competiciones.
¿Cambia la resina por la roca?
Sí. A lo largo de mi carrera he hecho más labor de roca que en el rocódromo y me apetecía volver un poco después de estos últimos cinco o seis años volcando y centrado en la competición. Eso no significa que no va a competir. Es lo que más me motiva y voy a seguir compitiendo. Pero aprovecho que no hay ahora ninguna y voy a disfrutar un poco en roca.