Rugby inclusivo
Iruña Rugby Mixed Ability: mucho más que un ensayo
El Iruña Rugby Club se convirtió el pasado 10 de mayo en el primer ganador en la historia del Campeonato de España Mixed Ability en Granada, que combina una plantilla con jugadores con y sin discapacidad


Publicado el 22/05/2026 a las 05:00
La histórica primera edición del Campeonato de España de Rugby Mixed Ability fue tintada del verde del Iruña Rugby Club el pasado 10 de mayo en Granada, en la localidad de Armilla. El equipo, que impulsó esta iniciativa inclusiva hace ya 5 años, se proclamó campeón tras un fin de semana intenso para sus jugadores con 3 partidos en dos días. Pero los “valores del rugby”, a los que hace referencia Aitor Díez de Arizaleta, jugador que dirigió ayer uno de los últimos entrenamientos de la temporada, van más allá de llevarse un título o no.
“Hay muchas cosas de estos valores que se pueden explicar y otras que no. Lo primero en este equipo se trata de ser inclusivos en todas las facetas y de todas las maneras sin discriminar a nadie. Creo que eso es lo más grande que hay: que todo el mundo tiene un lugar aquí, venga de donde venga, sea como sea, y todos somos un equipo”, declara Aitor. De los 15 jugadores sobre el césped, el equipo contó con 8 con alguna discapacidad. “Lo que buscamos es que sea rugby como es el rugby en cualquier partido. Es rugby para todos, que sean 15 contra 15. No poner ni etiquetas, ni señales, ni gorros, ni nada”, señala.
Aitor explicaba que “no hay tanta diferencia” entre jugadores con discapacidad o sin. “A base de entrenamiento y repetición se van memorizando las cosas y a la hora del partido es algo más sencillo. Luego hay gente que igual necesita más ayuda y se está más pendiente, pero son todos muy autosuficientes”, añade.
Los integrantes de este equipo van desde los 17 años hasta los 56, pero a lo que Aitor hace referencia es a la evolución durante estos años dentro y fuera del campo sin tener en cuenta la edad de cada uno. “Me acuerdo de Ester cuando empezó hace 4 años. Era una chica muy despistada, muy desorganizada. No estaba muy claro todo. He visto una evolución muy buena y ha prosperado mucho. Tampoco voy a decir que ha sido todo el rugby, pero creo que gran parte sí. Antes era una persona sedentaria, ahora aquí hace ya mínimo tres días ejercicio a la semana, y eso físicamente cambia. Si haces ejercicio te ves mejor”, declara.
Aitor comenzó en este deporte en 2017 pero rápidamente se le truncaron las posibilidades de progresar debido a un problema con el hombro. “Empecé a jugar por mi primo Julián, que ya había dejado el fútbol; me insistió y me apunté. Él no se apuntó. Caí aquí y para mí es una fortuna porque he conocido a mis amigos. He conocido el verdadero cielo aquí”, comenta.
VALORAR LAS COSAS
Al hacer alusión a las lecciones que le ha dejado compartir este deporte con sus compañeros, Aitor recuerda que hay que “valorar las cosas, la vida y estar día a día a tope”. La situación extradeportiva de cada integrante del equipo es dispar, pero es precisamente eso lo que hace que la unión en el equipo sea más fuerte. “Dan muchísima energía y te hacen ver una realidad paralela que mucha gente quizás no conozca”, añade.
“En lo personal les viene muy bien porque intentamos mejorar primero la comunicación entre ellos, la convivencia, la higiene diaria y el progreso en el trabajo donde estén, porque hay algún jugador que incluso ha ascendido. No lo achaco todo al rugby, pero es en gran parte así. Quizá antes no tenían otro círculo cercano más que jugar al ordenador o quedarse en su casa. Se crean habilidades sociales diferentes”, explica.


La velocidad de Cherif Tikas, uno de los integrantes con discapacidad, le convirtió en el máximo anotador del torneo. “Fueron 10 horas de autobús hasta allá, pero a la hora de jugar estábamos a tope. Tenía la emoción por dentro, mi entrenador me compró nuevas zapatillas y las otras estaban comidas. Sentí que podía correr mucho más, no me pillaban”, comenta el joven de 20 años.
“Lo que más me gusta del rugby, yo diría que viajar”, reflexiona . El ala mira al cielo pensando y confirma que el mejor recuerdo que tiene dentro de este deporte fue viajar a Valencia para disputar un torneo. Obviando la playa de San Sebastián, Cherif confiesa que no había estado en una playa antes: “Es la emoción de ver el mar, es muy bonito”.
La rapidez de Cherif choca con la fortaleza de Javier Batista. El navarro, además de ser campeón de España de rugby, participó en los Juegos Paralímpicos de Atenas en 2004, en el esquí nórdico. “Hay algunos días que es duro entrenar por el tiempo, a veces mucho calor y otras muchos frió”, declara desde el campo de tierra.


4 años desde el primer partido oficial del Iruña Rugby Club inclusivo
La sofocante tarde de ayer no invitaba a acudir al Campus de la Universidad de Navarra a entrenar, pero poco a poco fueron llegando los jugadores del equipo, todos con una sonrisa en la cara. Los primeros recordaron con cierta duda que en el día de ayer se cumplían 4 años de su primer partido como equipo, precisamente, en el mismo campo de tierra.
La sección de rugby Mixed Ability del Iruña Rugby Club inició su andadura durante la temporada 2021-2022, realizando su primer entrenamiento en abril de 2022 bajo la dirección de Hernán Mazzarello y Javier Goldáraz. En ese mismo curso llegó a disputar la última jornada de la Liga Bultza, competición regular organizada por la Federación Vasca, en la que sigue compitiendo con un partido al mes. Desde su creación, la sección Mixed Ability ha contado con la participación de más de un centenar de jugadores y jugadoras procedentes de diferentes categorías del club.
Rebeca Roncal se cataloga como “una de las viejas del equipo”, pero a sus 46 años desprende unos de los espíritus más joviales del equipo.
Rebeca, que juega al rugby desde hace 5 años, comenta que aunque en el último Mundial, el celebrado en la UPNA, pudo jugar, anteriormente había más dificultad para que las mujeres participaran. “Mi mejor recuerdo es viajar a Irlanda para poder jugar un Mundial, fue una maravilla. Tuve dudas antes de meterme al rugby, pero me dijo mi prima que me lo iba a pasar muy bien y que me animase, me decidí gracias a mi familia”, comenta. “Hemos hecho una gran familia. De vez en cuando nos enfadamos, nos reímos y nos pedimos perdón”, concluye.