Espacio

ROCKY, el secreto para mantenerse en forma camino a la Luna

El ejercicio físico es parte básica en la rutina diaria de los cuatro astronautas del programa Artemis II para mantener la fortaleza muscular y ósea en un ambiente de ingravidez

Despegue del cohete que transportó la cápsula Orion para la misión Artemis II en el Centro Espacial Kennedy en Titusville (Florida
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Despegue del cohete que transportó la cápsula Orion para la misión Artemis II en el Centro Espacial Kennedy en Titusville (FloridaEUROPA PRESS
Despegue del cohete que transportó la cápsula Orion para la misión Artemis II en el Centro Espacial Kennedy en Titusville (Florida

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J.J. Imbuluzqueta

Actualizado el 02/04/2026 a las 17:18

No es un espacio amplio. Poco más de 9 metros cúbicos son los que disponen en la nave Orion -poco más del espacio de dos coches monovolumen- y en ellos deben convivir estos días los cuatro astronautas protagonistas de la misión Artemis II. Unas jornadas en las que el ejercicio físico y el deporte es parte clave y fundamental de su rutina diaria. Lo necesitan porque, en un ambiente de ingravidez, la pérdida de masa y fuerza muscular y ósea se incrementa considerablemente, más allá de los beneficios mentales y de relajación que pueden conllevar. 

¿Pero cómo van a poder hacer deporte en el espacio? La clave está en un novedoso elemento, el ROCKY, diseñado especialmente por la NASA para esta misión a la Luna. Claro, en un espacio tan pequeño, Christina Koch, Reid Wiseman, Victor Glover  y Jeremy Hansen no van a poder utilizar los grandes elementos que sí permiten ejercitarse a los ocupantes de la Estación Espacial Internacional (ISS), astronautas que siguen una rutina diaria de unas dos horas de ejercicio y disponen de un espacio cercano a los 24 metros cúbicos para ello (casi tres veces más que toda la cápsula en la que buscan alcanzar la órbita lunar). Ni tampoco, en este viaje previsto de 10 días, van a dedicar tanto tiempo al día a la  actividad física.

En este caso, el ROCKY -Resistive Overload Combined with Kinetic Yo-Yo- , situado entre la zona de higiene y el túnel de atraque de la cápsula, es lo que les va a permitir hacer una tabla de ejercicios de resistencia y fuerza de cerca de una hora. 

Un aparato mecánico -dotado con un par de pequeñas plataformas, un cable y un volante de inercia- que no necesita de ninguna energía eléctrica que tiene un tamaño un poco más grande una caja de zapatos, y unos 14 kilos de peso, con que los tres estadounidenses y el canadiense -que ha detallado y explicado esa rutina en un vídeo publicado por la Agencia Canadiense del Espacio, antes del despegue realizado este pasado 1 de abril desde Cabo Cañaveral (madrugada del 2 ya en España)- tiran de un cable, pudiendo hacer actividades aeróbicas al estilo del remo o de fuerza resistencia como sentadillas, peso muerto, curls (brazos), high pulls (trapecios, hombros, espalda y core) o, incluso, elevaciones de talones. Todo ello pudiendo regular la resistencia a la que hacer frente, y por tanto el esfuerzo exigido, hasta una carga de 181 kilos.

Una rutina física y mental que se une a la del descanso, en la que los cuatro astronautas tienen agendadas diariamente 8 horas y media, con el objetivo de asegurar que la tripulación pueda disfrutar de 8 horas de recuperación reales, durmiendo todos en el mismo momento y en un programa diseñado para mantener su ritmo circadiano.

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