Aizkora
La resaca de la apuesta de los 8.000 euros: Pasteles y cuidar de sus animales el domingo
El navarro Joxean Etxeberria se llevó el pasado sábado la apuesta de los 8.000 euros contra Basozabal. Lo celebró con una cena y juerga, su madre compró pasteles para el domingo... y luego, a trabajar con sus animales, como todos los días


Actualizado el 11/03/2025 a las 07:52
Si alguien piensa que la felicidad de Joxean Etxeberria por ganar la apuesta de los 8.000 euros contra Jokin Urretabizkaia, Basozabal, del sábado en Santesteban estaba en el dinero, se equivoca a medias. Lo que más ha disfrutado el aizkolari de Ziga de su tercera apuesta ganada de forma consecutiva es de su pequeño vicio confesable: los pasteles. Y concretamente los milhojas de Arkupe y Malkorra. Son su perdición. Y desde que el sábado por la tarde aventajó en más de cinco minutos a Basozabal han caído unos cuantos.
“Estoy muy, muy feliz. Y en estas semanas voy a levantar un poco el pie, me doy algún capricho en la alimentación, como los pasteles”, explicaba ayer en aizkolari navarro.
Ganados los 8.000 euros de la apuesta (4.000 suyos, más 4.000 de Basozabal) y la mitad de la taquilla (destinada a cubrir gastos, sobre todo) la vida sigue en Sabatenea, el caserío familiar de los Etxeberria Osakar en Ziga. El sábado, después de la apuesta, se fue de celebración con su familia y amigos a Santa María. Después dio una vuelta por Santesteban hasta las cuatro de la mañana. Y el domingo... pasteles de postre y a cuidar a los animales, como cualquier otro domingo. Sus 40 vacas, 35 ponis y 25 ovejas.
“Estos no entienden de apuestas, de si has ganado o has perdido, o si lo has celebrado y te has ido de farra”, explica el aizkolar de Ziga. “Estos comen todos los días, y hay que darles de comer. Pero es verdad que las cosas se ven de otra manera. Y los 8.000 euros vienen muy, muy, muy bien. Para ganar 4.000 euros en nuestro trabajo hay que trabajar mucho. Y si un dinero te viene así, haciendo lo que más te gusta, pues es mucho mejor”.


UNA APUESTA SUFRIDA
El ejercicio de Joxean Etxeberria del sábado en el Ezkurra de Doneztebe fue simplemente impecable. En estrategia y en ejecución. Comenzó con la mitad de los kanaerdikos, después cortó las piezas propuestas por Basozabal, para terminar de rematarle con la otra mitad de los kanaerdikos. La elección del orden de trabajo fue la mejor. “Sabía lo duros que eran esos kanaerdis, y lo que nos iban a exigir”, explica.
Joxean Etxeberria llegó a la mitad del trabajo -9 de los 18 troncos- luego de cortar seis kanaerdis y tres de 60 en 31:53 minutos. Basozabaltradó 35:19 en cortar la mitad del trabajo, en su caso tres piezas de 60 y seis kanaerdikos, que se le hicieron bola. “A mitad de trabajo sabía que tenía más o menos un kanaedi de ventaja, y eso me daba un colchón de tiempo muy bueno”.
Pero no todo fue sencillo en la apuesta, ni mucho menos. Joxean Etxeberria supo llevar con muchísima discreción una dolorosa lesión que le ha afectado en la puesta a punto y en el propio desafío. El 20 de enero sintió una punzada que le afectaba a la cadera derecha, y al ciático. Ha tenido que trabajar con mucho cuidado. El sábado calentó muy bien la zona, aplicó cremas, que le dejaron trabajar, pero con una dosis de sufrimiento grandes.
“Dos días después de la apuesta estoy degollado. Terminé el trabajo con la cadera derecha dolorida, y las manos también las tenía rotas. Pero estaba y estoy muy, muy feliz”, comentaba ayer el aizkolari de Ziga. “Ahora voy a estar una semana entera de recuperación, lo necesito”.
Joxean Etxeberria tiene previsto visitar al fisio esta semana para conocer el alcance de la posible lesión que tiene en la cadera derecha. Según sea el diagnóstico, empezará a retomar la actividad poco a poco, pero sin marcarse de momento grandes objetivos.


LA DERROTA VENDRÁ
Joxean Etxeberria se ha llevado las tres apuestas que ha jugado hasta el momento. La de 2017 contra Zaldua (cortar y correr), la de 2019 con Corchero (cortar) y la del sábado contra Basozabal (cortar). El de Ziga quiere seguir haciendo desafío, aunque sabe que no siempre va a ganar.
“Hasta ahora las apuestas me han ido bien, pero la otra cara de la moneda la ve todo el mundo. Sé que antes o después llegará una apuesta que no gane. Todos los que han andado con apuestas a lo largo de la historia, hasta los mejores, han perdido alguna vez. Al que anda en esto, le pasa”, explica Etxeberria. “Pero ahora soy muy, muy feliz”.
Y la felicidad se celebra con milhojas.
La madera, “culos” duros traídos de Sunbilla
Sin duda, una de las claves de la apuesta del sábado estuvo en la madera presentada. Le tocaba a Joxean Etxeberria llevar los kanaerdikos, 12 por cada uno. Y optó por madera muy dura, muy exigente, determinante para un trabajo de fondo como era el del desafío. Tardó mucho tiempo en encontrarla. Madera de haya traída de Sunbilla, de al lado del pantano. Y “culos”, la parte más baja y dura de los troncos. Ocho piezas que descansaron en los alrededores de Sabatenea durante días. “Era una madera muy exigente para los dos. Estaba elegida a conciencia”, comentaba.
