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Ramis y Osasuna: razones de un despido

El fútbol del técnico catalán ha dejado las peores sensaciones. Pero más allá del verde, han existido decisiones que han generado extrañeza

Cata y Ramis, a pie de césped en una entrenamiento, en una imagen que cada vez se veía menos
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Cata y Ramis, a pie de césped en una entrenamiento. Detrás, BraulioJ.P. Urdiroz
Cata y Ramis, a pie de césped en una entrenamiento, en una imagen que cada vez se veía menos

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Fernando Ciordia

Publicado el 12/10/2026 a las 20:44

El partido contra el Betis fue la última gota de un vaso que se había ido llenando para tomar la dolorosa decisión de destituir a un entrenador. La confianza con Ramis se había ido apagando en lo que parecía ya un callejón sin salida.

JUGAR A SER DEFENSIVOS Y RECIBIR TANTOS GOLES

El juego de Osasuna no estaba enganchando. En El Sadar se ha visto a un equipo que no ha ido a por los partidos contra rivales que sobre el papel no son mejores. Se ha preocupado más por defender. Eso se ha acentuado más a domicilio, donde no se ha competido. El rendimiento defensivo ha sido deficiente (18 goles en 8 partidos) y la sensación de que han podido ser más.

UN FÚTBOL SIN EXTREMOS QUE HA COSTADO DIGERIR

En ataque, los argumentos han sido pobres. No se ha jugado por lo general con extremos para buscar el centro-remate ni tampoco se ha explotado el arma de la envergadura física a balón parado. Es el equipo con menos velocidad de la categoría. El ambiente en Pamplona ha sido deslucido por el juego. La dupla Raúl-Budimir no le ha funcionado.

CONCEDER TANTOS DÍAS DE FIESTA A LA PLANTILLA EN EL PARÓN

En el club, sorprendió que Ramis concediera una semana completa de vacaciones en el parón. Todos los equipos (excepto un Barcelona plagado de internacionales) no habían tenido tanto descanso. Esa desconexión chocó después con que se entrenara de golpe a demasiadas revoluciones.

LESIONES MUSCULARES QUE SE ACUMULAN

La gestión física no ha sido acertada. Desde que comenzó el curso se han lesionado Rosier, Herrando, Aimar (ha recaído), Moro, Moi y Del Castillo, además de la fatiga que impidió a Barja ir a Sevilla. Cuando se producen tantas lesiones así no se puede hablar de infortunio.

ENTRENAR A PUERTA CERRADA SIN DAR EXPLICACIONES

Aunque públicamente el técnico decía lo contrario, cuentan que a Ramis no le gustaba entrenar a puerta abierta, algo que forma parte de la tradición del club y que se le traslada al entrenador que ficha. No se fiaba ni de que un espectador grabara con el móvil. Quiso aumentar el número de sesiones sin medios ni público y finalmente llevó a cabo su idea la semana pasada, con tres entrenamientos privados. Trasladó su plan de trabajo al club sin mediar aviso ni explicaciones.

LA GESTIÓN CON LOS JUGADORES DE LA CANTERA: DE ANAI A UNAI

Ha llamado en el club la atención de su política con los jóvenes canteranos. En Osasuna se veía que Anai Morales podía aportar como extremo sabiendo que Moro y Barja son propensos a problemas físicos. No contaba con él, y por eso la entidad optó por guardarse una opción para romper la cesión en el Logroñés en enero, algo que apunta a producirse. También ha sido cuestionado por dar la alternativa tan pronto a Unai Santos. Con Mauro, con opciones de ir a un Segunda, confió para quedárselo tras el verano, pero no ha jugado hasta la jornada ocho.

LOS EXPEDIENTE X DE BOYOMO Y DEL CASTILLO

Mención aparte es el caso de Enzo Boyomo, al que ha apartado de sus alineaciones. Le pasó factura no llegar en forma a la pretemporada por más que luego se pusiera a tono. El Ajax y el Celta le quisieron, prueba de su nivel. Ramis ha creído que estaban por delante el resto de centrales, incluidos Santos y Osambela, como pasó el domingo. Ha sido también extraño lo ocurrido con Romain del Castillo, jugador contrastado de rendimiento inmediato que de momento no ha contado (ahora está lesionado).

FALTA DE INTEGRACIÓN Y DE CONEXIÓN EN OSASUNA

En día a día, Ramis no ha terminado de conectar con Cata (ni antes con Braulio). Tampoco con los técnicos propios del club y que están en la plantilla. Fue comentada su ausencia en la despedida de Braulio y en la presentación de Cata. No tuvo tacto con los jardineros de El Sadar cuando habló del mal estado del césped.

DISCURSOS EN LOS QUE NO HABÍA AUTOCRÍTICA

Sus comparecencias públicas, refiriéndose en demasiadas ocasiones al árbitro, no le han ayudado tampoco. No ha sido lo autocrítico que se esperaba después de los partidos, elaborando análisis que iban hacia su terreno. “Me siento respaldado por el club y por los jugadores”, llegó a decir en la sala de prensa de La Cartuja. Ya estaba sentenciado.

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