Balance
Dos versiones, un equipo
El primer balance de la temporada tras siete partidos resulta difícil. De la ilusión y solidez defensiva se ha pasado al atasco y fragilidad atrás


Publicado el 20/09/2026 a las 05:00
Complicado poner nota al primer balance de la temporada tras siete jornadas. Quizá el denominador común ha sido la falta de juego y el poco control en el centro del campo. Sin embargo, en los tres primeros partidos le sirvió a Osasuna para sumar siete puntos de nueve posibles y ahora el saldo ha sido de un punto de doce. Así que las ocho unidades de la clasificación se pueden valorar de justas dentro de una competición larga donde, como se suele decir, el verde no engaña y pone a cada uno en su sitio.
La llegada de Luis Miguel Ramis significó implantar una idea de orden defensivo y control de los partidos dadas las características que había implantado en el Burgos, su anterior equipo. El conjunto burgalés fue el menos goleado de la Segunda División. Así que no fue extraño que, en su debut en El Sadar ante el Levante, no se vieran goles. Fue un partido donde hubo poco que echarse a la boca.
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Raro de analizar fue la primera salida de la temporada, en Vigo. Osasuna empezó por debajo, pero una expulsión y un penalti a favor terminaron por desequilibrar la balanza. Es cierto que el equipo no se conformó con el empate y Ramis también fue valiente desde el banquillo. Esa ola positiva continuó contra el Getafe en El Sadar. Partido tosco, rocoso, de pocas ocasiones pero donde los rojillos salieron triunfadores con un gol de penalti de Budimir.
El primer sopapo llegó en Vitoria: 5-2. Errores individuales y fragilidad defensiva preocupante que solo pudo eclipsar Budimir, autor de un doblete. Pero no fue suficiente. Primer aviso serio que continuó contra el Espanyol en casa (0-2). Esta vez el foco se centró en la actuación de Catena y Rockson, que terminaron muy señalados. Tampoco hubo argumentos ofensivos y el cuadro catalán transitó cómodo.
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Merecida derrota también ante el Atlético de Madrid (4-0), equipo de otra liga. El sistema de tres centrales no mejoró la consistencia defensiva y Osasuna, aun teniendo fases buenas en ataque, estuvo lejos de competir. Los defensas llegaron para quedarse y la visita del Rayo Vallecano fue un examen importante. Los rojillos fueron de más a mucho menos para ceder el gobierno del centro del campo y darle el balón a los madrileños que atacaron bien por bandas. No hubo rastro ofensivo en toda la segunda mitad para terminar con una imagen de impotencia. Mucho por mejorar y demasiadas dudas.