Cantera

Masoud vuelve a Osasuna para entrenar en Tajonar: "Me siento muy orgulloso, aquí estoy como en casa"

El nuevo entrenador especialista del Juvenil B, que lleva desde invierno asentado en Pamplona, vuelve a Tajonar 13 años después de su etapa como jugador dispuesto a aprender, crecer y construir su camino en los banquillos

Masoud Shojaei posa antes de la charla en uno de los campos de Tajonar.
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Masoud Shojaei posa antes de la charla en uno de los campos de Tajonar.Diario de Navarra
Masoud Shojaei posa antes de la charla en uno de los campos de Tajonar.

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Gorka Fiuza

Publicado el 03/08/2026 a las 05:00

Masoud Shojaei (Shiraz, Irán, 1984) camina por Tajonar recordando cómo era cada rincón cuando defendía la camiseta de Osasuna (2008-2013) y comprobando cómo ha cambiado el club desde entonces. Nació a 6.500 kilómetros de Pamplona, pero siente que aquí está su casa. Aquel futbolista de los regates y tres Mundiales disputados vuelve a Tajonar con una pizarra en la mano. Ahora inicia una nueva etapa como entrenador especialista en el cuerpo técnico del Juvenil B, una oportunidad de aprendizaje con el sueño de llegar algún día al primer equipo, aunque lo expresa con toda la cautela consciente de la dificultad. En una charla de más de media hora, en un español más que correcto, repasa su trayectoria, inquietudesrecuerdos retos de su nueva vida en el banquillo.

¿Cómo ha ido su aterrizaje en Tajonar?

Muy bien, estoy muy contento. Lo digo de corazón: me siento muy orgulloso de volver a estar aquí otra vez en Osasuna. Estos días también he visto a algunos conocidos del tiempo que estuve aquí. El jueves ya empezamos a entrenar y la verdad es que es una experiencia nueva para mí porque con jugadores de esta edad nunca había trabajado. Creo que voy a aprender mucho de otros compañeros del cuerpo técnico. Me cuesta un poco, pero ya tengo confianza en que voy a coger todo rápido.

¿Qué le ha llevado hasta Osasuna de nuevo?

Estaba entrenando en Irán pero, al igual que cuando era joven, me gusta salir del país, estar en este entorno tan profesional. Con 17 años ya soñaba con jugar en la Liga, me tocó salir para poder llegar a la Liga y con 20 o 21 jugué mi primer Mundial. Luego llegué a los Emiratos Árabes Unidos, pero ya le dije a mi representante que quería ir a la Liga. Pude ir al Wolfsburgo, pero no se dio. Después, en mi segundo año allí, llegó la oferta de Osasuna. He contado todo esto porque, como entrenador, pienso igual. Quiero algo importante, grande. Por eso hay que empezar desde un punto.

¿Cómo surgió?

Hablé con Patxi Puñal, que me ayudó mucho también. Es una buena oportunidad para progresar. Decidí venir aquí. Estuve pensando en trabajar en Estados Unidos, pero mi sueño desde siempre es la Liga. Hablé con mi mujer y decidimos entre los dos, porque ella durante estos años ha sufrido mucho y es importante para mí que también esté contenta. Creo que es lo mejor, con Osasuna, en el Juvenil, y quiero ir poco a poco. Poder dar pasos depende de mí, de mi trabajo, del esfuerzo que voy a dejar.

¿Seguía manteniendo contacto con Puñal?

No sé si le gusta a Patxi decir esas cosas, pero quiero ser sincero: el primer día le llamé y no era nada fácil encontrarlo (ríe). Luego tuvimos una charla. Le dije: “Patxi, estoy seguro, con lo que he pasado y lo que hice os puedo ayudar. Dime en qué puedo aportar”. Y después de tres o cuatro días tuvimos otra conversación. Me propuso este cargo para conocer poco a poco la filosofía, la metodología… Así surgió.

¿Cuáles han sido sus últimos pasos?

Entrené en Irán, en el equipo de mi ciudad y donde empecé a jugar (Sanat Naft). Estuve muy poco, seis o siete partidos. Tienen otra filosofía, a mí me gusta otro fútbol, un equipo que domine con el balón. En la Segunda División de la liga iraní es totalmente diferente. No me sentía bien en ese contexto. Viajé a Estados Unidos por unas gestiones pendientes y me quedé cuatro o cinco meses.

Ha estado formándose como entrenador.

Desde que me retiré empecé a hacer los cursos y luego, a la vez, me llamó el Havadar de Teherán (Primera División). En 11 partidos tenía ocho puntos y era último. Salvamos el año jugando muy bien. Después estuve un tiempo sin equipo esperando una buena oportunidad. Y me llegó una oferta de otro club, el Mes Rafsanjan, también de Primera División. Creo que hicimos un buen trabajo, pero las cosas no fueron como pensé. Tenían muchos recursos, se cambió de presidente y teníamos ideas distintas. Se metía en la parcela deportiva y no podía consentir eso. Así no podía seguir.

¿Qué puede aportar Masoud a Osasuna?

Yo creo que primero, como muchos jugadores, tengo experiencia. Hay vivencias que sirven, como los tres Mundiales, y he jugado en distintos países. Y creo que tengo la capacidad de tener los ojos muy abiertos, como se dice. Intento quedarme con muchos detalles de los partidos y los entrenamientos, es algo que también sentía como jugador. Intentas fijarte en más cosas, no solo en lo que te toca hacer individualmente, cómo se mueven los jugadores. Lo he ido aprendiendo. Me gusta escanearlo todo. Vengo con muchas ganas de aprender. Quiero dejar claro que no estoy aquí por el Masoud del pasado; soy uno más, quiero ser uno más.

Tiene tarea para interiorizar la metodología de Tajonar.

Lo primero, quiero hablar de Patxi (Puñal). Es un tío que hizo su carrera humilde, me encanta su personalidad. Es uno más, como cualquier otro. Me ha sorprendido todo lo que están haciendo. Por ejemplo, voy a ser el entrenador especialista. Cada equipo tiene como seis o siete técnicos, antes no era así. No sé si en otros clubes se hace así, pero aquí está muy detallado. Hay preparador físico, psicólogo, dos entrenadores… Lo han construido muy bien. No hay excusas. El jugador lo tiene en su mano. Te preparo para todo y ahora depende de ti.

¿Qué se le ha pasado por la cabeza al pisar Tajonar? ¿Lo ve muy cambiado?

Los campos del primer equipo los veo parecidos, siempre muy bien, están siempre perfectos. Los hermanos que cuidan el césped (Candi y Javi Sánchez) son buenísimos. Llevan muchos años. El vestuario y el gimnasio sí han cambiado un poco, además de campos nuevos de hierba artificial que antes no había. Creo que se ha mejorado mucho. Osasuna es más grande de lo que aquí se piensa.

¿Le ha tocado verlo?

Por ejemplo, cuando hablo con la gente que sabe de fútbol y me preguntan dónde he jugado, yo les digo que en Osasuna. Se ve como un club histórico de la Liga, un referente. En cuanto a Tajonar, los equipos también han evolucionado, nada que ver con nuestro tiempo, cuando entrenabas tres días a la semana y no era muy profesional.

Se ha profesionalizado.

Los jugadores están mucho más preparados. Tienen datos de todo y gente a su alrededor para ayudarles.

¿Su idea es asentarse en Pamplona?

Desde el principio quiero decir la verdad y ser sincero. Ya sé que no es fácil, es dificilísimo y que llega uno de muchos miles. Pero mi sueño es llegar al primer equipo. No sé cuándo ni cómo, pero...

Es decir, su reto es entrenar a Osasuna algún día.

Sí. Aquí me siento como en mi casa. Con la gente, los trabajadores del club y con el cariño que me dan todavía en la calle. Parece que no ha pasado el tiempo y ya son 13 años.

¿Qué tiene el club de especial?

Diría que unidad. Es un equipo muy familiar. Muy familiar. Tuvimos siempre un vestuario muy bueno. Cuando llegaba alguno de fuera, al segundo día era como si llevara aquí toda la vida. Nadie era nuevo. No sé cómo se genera eso, pero es muy, muy familiar. Es una filosofía. Es así. Ahora veo cómo se relacionan los entrenadores y los canteranos y da gusto la cercanía. No lo encuentras en muchos clubes, yo no lo he visto. Cada vez hay más equipos y más jugadores, pero siento que se mira mucho el bien colectivo, por encima de problemas y opiniones.

¿Qué le diría el Masoud entrenador al Masoud jugador?

Antes de contestar, quiero decir que Cuco Ziganda y Camacho me ayudaron mucho. Hubo algunas broncas porque yo llegaba del fútbol asiático, donde corrían otros y yo jugaba con el balón. Cuando llegué aquí había que trabajar. Recuerdo un partido perfectamente, no sé el rival. Era un saque de banda en contra y yo tenía que marcar un jugador que estaba muy lejos de la portería. Cogió la pelota y empezó a conducir hacia el área. Hubo una ocasión y escuché que la gente me estaba pitando. Me cogió Ziganda después del partido y me dijo que las cosas no eran así, que tenía que seguir al jugador hasta el final, que tenía que trabajar como todos. Me costó un poco al principio, pero aprendí. Aunque mi fútbol era de regates.

Le recordarán por la calle esos regates.

Sí, eso es. Me vienen muchos momentos. El primer partido contra el Villarreal salí 20 minutos. El 'Cuco' me dijo que me pondría de titular, pero acababa de llegar. Íbamos perdiendo en casa y me hicieron un penalti. Empatamos a uno. Pensé que con lo que había hecho ya iba a ser titular, pero en el segundo fui suplente en Mestalla. Salí en la segunda parte y disfruté muchísimo.

¿Su mejor gol fue el del Calderón?

Uno de los mejores partidos que he hecho y el gol también, sí. Era muy importante. También un gol contra el Levante después de la lesión que tuve. Otro que me gusta mucho es el de Copa contra el Hércules. Ganamos 1-0 en El Sadar en la vuelta.

¿Ha evolucionado aquel Masoud?

Como persona, yo sé que no he cambiado. Siempre intento ser un buen ser humano. Muchas veces me equivoco, pero desde esa bondad. Siempre digo que mi prioridad es ser buena persona, seas actor o futbolista. Si eres buena persona, te va a ir bien. El fútbol se acaba, como todos los trabajos, y queda la amistad.

¿Sigue teniendo contacto con los jugadores de aquella época?

Sí, con Pandiani, Roversio, Nacho Monreal, Azpilicueta… Estamos en contacto.

¿Y con Nekounam?

Sí, pero no como antes. Él tiene otra vida. Estaba entrenando en Irán, creo que ahora está en Dubái. Lleva un tiempo sin equipo, seguro que pronto consigue uno.

¿Tiene alguna anécdota marcada de su etapa en Osasuna?

Lo más duro fue la lesión que tuve (quinto metatarsiano). Normalmente era tres meses de baja y fueron unos 16. Había dudas de si iba a volver a jugar. Intenté estar fuerte para no caer, pero fue muy difícil. A la tercera operación decidí que no podía dejar el fútbol así con 29 años. Tenía que pelear. Tengo grabada la ayuda que recibí de aquel vestuario. Alfredo, el segundo entrenador, me ayudó sobre todo en lo personal. Hizo un vídeo muy emotivo, con mis compañeros mandando un mensaje. Un día fuimos a un restaurante y ‘Mendi’ dijo que íbamos a ver unos vídeos del rival. Qué raro, ¿no? Empezaba con mi foto. Empecé a llorar y recuerdo que Ricardo López no paraba de vacilar. No podía ser otro. Me emocionó mucho.

Le dio fuerzas.

Tenía la rutina de ir todos los días a la piscina a las 8 de la mañana, tenía que nadar, y luego al gimnasio. No podía coger peso. Salió todo bien finalmente. También quiero recordar a Pachi Izco, uno de los mejores presidentes. Vino al hospital a decirme que no me preocupara del contrato, que no me iban a dejar tirado.

¿La gente le reconoce en Pamplona?

Los mayores, sí, mucho, aunque hay muchos que no esperan que estés aquí y tienen dudas. En San Fermín he salido unos días y he compartido momentos con la gente. Pero los jóvenes no. Por ejemplo, los chavales de mi equipo no me han visto jugar. Nacieron cuando yo me fui de aquí.

El entorno sigue siendo igual.

Es una pasada. Recuerdo partidos que perdimos y luego no había problema en salir a comer o a tomar algo. La gente es muy cariñosa, te respeta y te entiende. Eso me encanta. Pamplona no es una ciudad muy grande, tenemos que ser realistas. En otros sitios parecidos no puedes salir a la calle. Nunca se han enfadado conmigo; igual te preguntan por qué hemos perdido, pero no te faltan el respeto.

Siempre se ha mantenido conectado con Navarra.

Llevo aquí desde el invierno con mi mujer. Además, ella estuvo por aquí hace año y medio. Tengo muchos amigos. Antes me pasé un tiempo viviendo aquí. Me he movido entre Pamplona, Irán y Estados Unidos.

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