Futuro
Kike Barja: "Me gustaría seguir en Osasuna por mi rendimiento, no por ser canterano, capitán y navarro"
En pocos meses, termina su contrato con el club de toda su vida mientras su futuro está por decidir. Revulsivo en las dos últimas jornadas, con gol incluido al Mallorca, el noaindarra de 28 años reflexiona sobre su situación en el equipo y avisa que no le gustaría renovar solo por el hecho de ser un futbolista de la casa con experiencia


Publicado el 09/03/2026 a las 05:00
Kike Barja (Noáin, 28 años) es un aguijón en el campo y un remanso ante el micrófono. La agitación que fue capaz de darle al partido del sábado se transformaba en quietud para analizar, en una charla con este periódico, el papel que está viviendo en Osasuna y lo que viene por delante.
¿Cómo vivieron ese final de locos contra el Mallorca?
El Sadar nos levantó. Cuando se ponen las cosas cuesta arriba, son ellos los que nos dan ese aliento y esa energía. Necesitábamos ese primer gol que nos hiciera creer que se podía empatar o incluso ganar. Porque pudimos ganar.
¿Vio que era posible el gol?
Cuando se generan esos minutos finales, somos un equipo de colgar balones al área. Intenté llegar al segundo palo, que es lo que se nos pide muchas veces desde el banquillo. Vi que el balón podía caerme e intenté hacer un control que me diera ese espacio para chutar. Lo conseguí y pude hacer el gol. El resto fue uno de esos partidos vibrantes que el jugador en el campo lo disfruta. La gente lo disfruta. Una pena que no lo hubiéramos podido culminar con la victoria porque hubiera sido lo más, pero para cómo se había puesto, valoramos el punto.
¿Cómo es la sensación de marcar en El Sadar? Desde hace cuatro años no lo hacía.
No meto muchos goles y, por lo tanto, te genera un estado de euforia. En mi caso también, de quitarte un peso de encima. Tienes ganas de sumar y aportar cosas al equipo. A veces es muy difícil porque cuando no cuentas con muchos minutos, es complicado. Fue bonito. Me acordé de mis padres porque sufren mucho y además el gol sirvió. Si haces un gol y si no sirve, te vas como si no hubieras metido. Valió para ese empujón final y puntuar. Me dio alegría.
¿Es difícil la situación de demostrar en las pocas oportunidades que tiene? Le toca salir cuando el partido está cuesta arriba.
Fácil no es. También soy consciente del mundo en el que vivo. Soy profesional, sé de qué va esto. Tampoco puedo excusarme, pero es verdad que es difícil por la confianza que uno tiene en sí mismo. No cuentas con minutos o cuentas con pocos, y el resultado siempre es negativo. Yo soy un especialista. En esos minutos finales, se trata de colgar balones al área y a veces es el rol que me toca, he nacido así y es lo que hay. Uno siempre quiere hacer lo del sábado, pero no siempre puedes hacerlo y menos en Primera División con el nivel que hay.
¿Se siente presionado por examinarse cuando sale a jugar?
Hay días que te vas disgustado porque intentas y no eres capaz de darle al equipo lo que esperan de ti. Soy consciente de que muchas veces es difícil hacerlo, a veces me machaco de más, pero cuando en esta ocasión por lo menos salen bien las cosas, te vas con esa tranquilidad de decir: “Cada semana doy lo máximo. Hoy es ese premio al trabajo de muchos partidos en los que no han salido las cosas”.
Su competencia ha ido creciendo cada año. Víctor Muñoz, Raúl Moro, Rubén García... El nivel hoy en día en Osasuna es muy alto.
Sí, pero eso es bueno también para el club. El jugador damnificado soy yo u otros también, pero está claro que estamos en un crecimiento brutal. Somos capaces de pagar más de 5 millones por Víctor, por Raúl Moro... Vienen del Real Madrid y del Ajax. Hemos tenido a Abde que vino del Barça y a Bryan que vino del Bayern de Múnich. Pelearse con jugadores de ese calibre es complicado. Son chavales de los que intento aprender cada día. Es bueno que tengamos jugadores de ese nivel. Pero yo también tengo mis cosas. Hay que quererse a uno mismo, confiar en uno mismo y saber de lo que uno es capaz. Y yo sé que soy capaz de darle al equipo lo que le pude dar contra el Mallorca o lo que en otros partidos, sin que salgan bien las cosas, puedo dar. Sé cuáles son mis cualidades, cuáles son mis defectos. Desde el rol que tenga, trato de dar lo máximo y sobre todo que sirva para ayudar al equipo. En ocasiones lo das todo, pero no es suficiente. El sábado me fui con alguna piedra menos en la mochila.
Usted es el primer capitán desde esta campaña. ¿El brazalete da energía?
Es otro rol a tener en cuenta. Intento estar en el día a día ayudando en lo que puedo. En los partidos, animando. Trato de activar a la gente. Muchas veces lo intento hacer yo, pero por suerte tengo un equipo de jugadores excepcionales que tan bien lo hacen. Es fácil ser capitán en este equipo, aunque desde ese rol trato de sumar mi granito de arena. Son cosas que seguramente no se ven.
¿Cómo se siente de valorado en ese vestuario?
Por suerte, me siento un jugador querido dentro de la plantilla. El sábado, cuando ves que le dan la enhorabuena y que todo el mundo se alegra por ti, es un síntoma de que algo estás haciendo bien, por lo menos como persona o como compañero. Te emociona ver esa alegría que todos sienten por ti.
El calor de la grada nunca le ha faltado. Esté o no jugando en el campo. ¿Lo siente así?
Sí, por supuesto. Soy consciente de que no le gustaré a todo el mundo, ni mucho menos. Ni los mejores del mundo gustan a todo el mundo, pues imagínate yo. Pero sí, me siento querido. La gente es consciente de que soy un tío comprometido con la causa, con el club, con Osasuna, que soy canterano. Hay que valorar el rendimiento. Mi rendimiento es el que es, pero intento que sea el mejor posible. Como he comentado antes, a veces es difícil dar mi mejor nivel, pero mucha parte de la afición valora también lo otro. Dentro de un club humilde como el nuestro, que somos un club de cantera, es importante tener figuras comprometidas. No hablo de mí. Hablo del jugador canterano o jugadores como Rubén García o Sergio Herrera , que lo llevan demostrando muchos años. Necesitamos también de gente así en el club.
Después del 2-2 contra el Mallorca, se quedaron en el campo durante muchos minutos junto a Graderío Sur. ¿A qué obedeció?
Todos somos conscientes de lo que se vivió la semana pasada. Lamentablemente se ha hablado mucho más de eso que de haberle ganado al Real Madrid, con lo difícil que es ganar al Real Madrid y que llevábamos 15 años sin hacerlo. Indar Gorri tiene a veces muchas trabas para poder hacer cosas en El Sadar. Por ejemplo, poner tifos en algún partido importante. También reciben muchas multas. Hay gente que no puede entrar al estadio. Vivimos en una ciudad pequeña en la que los jugadores sabemos de la realidad que viven muchos de nuestros aficionados. Era una forma de hacerles ver de que estamos con ellos. Estamos con toda la afición por supuesto, es algo que no le tiene que caber duda a nadie. Son el motor de esos ánimos, de esos cánticos, de que cuando perdemos se quedan siempre hasta el final. Para nosotros, es importante que sigan apretando. Pese a sus historias que tengan, les necesitamos cada partido. Se vio al final el sábado. Ellos empujan y contagian al resto del estadio y a nosotros nos hace sumar puntos. Yo juego en otros estadios, van ganando y les pitan y aquí no. En parte es gracias también a que ellos cantan, hacen ruido y generan esa atmósfera que para nosotros es importantísima.
¿Cómo lleva el tema de la renovación? ¿Tranquilo o inquieto?
Estoy tranquilo, es algo que seguramente se decida a final de temporada o que se valore. Hay que ver lo que es mejor para el club y para mí. Nadie está por encima del club. Mi trabajo semanal o diario es estar preparado, sumar tanto fuera como dentro del campo e intentar hacer las cosas bien. Se trata de generar un rendimiento y que el club quiera que yo siga por ese rendimiento. No porque soy canterano, capitán y navarro. Somos mayores como para entender la exigencia de este deporte. Quiero ser el primero que siga aquí por méritos propios, por hacer las cosas que tengo que hacer y aún así valoraremos.
Lo deja en el aire todo.
Llevo 20 años aquí. Ha sido o es un regalo jugar en Osasuna. Ojalá pudiera jugar toda mi carrera aquí, pero no va a ser porque sea navarro, como he dicho antes, ni porque yo quiera. Tiene que darse una realidad, como en cualquier trabajo que tu empresa quiera que sigas porque tu rendimiento es óptimo. Voy a intentar que ese rendimiento sea el mejor y entonces veremos. Hay que tener paciencia. Hemos visto jugadores históricos que han salido. Son finales de etapa que se pueden dar. Asumo que puede darse o puede no darse, no lo sabemos, porque es la realidad, no lo sabemos. Yo me voy satisfecho cuando salgo al campo y me voy con la tranquilidad de haberme esforzado, haber ayudado aunque sea un mínimo al equipo, como la semana pasada o como esta semana. Mi trabajo es entrenar, estar preparado en los partidos y en el futuro veremos.
Once partidos quedan.
Quiero disfrutar en el campo. Esto se basa en sentirse realizado, en disfrutar del fútbol, en sumar, en rendir, porque no hay que olvidarse que eso es lo más importante. Quiero que se vea la mejor versión de Kike Barja y a partir de ahí valoraremos. Hay que tener tranquilidad y darle normalidad a cosas que pasan en muchos equipos, con muchos jugadores, y ya está.