Análisis
Osasuna, el rey del balón parado
El equipo de Lisci ha convertido el 58% de sus goles de esta forma, el impacto más alto de Europa


Actualizado el 27/01/2026 a las 08:42
Los goles llegan por talento o por errores defensivos. Por acciones que surgen y rompen planteamientos o por acciones previamente cocinadas. El fútbol es una coctelera de múltiples factores siendo el de la estrategia uno de los más relevantes. Se estudia todo dentro del escaso margen de sorpresa que existe y, en este sentido, Osasuna trata de rentabilizar al máximo las jugadas a balón parado. Es el rey de la Liga en este apartado. Y mirando a los principales campeonatos, nadie cuenta con un porcentaje tan elevado de los tantos que celebra de esta forma.
En Vallecas, tras un córner botado por Rubén García, Ante Budimir convertía el gol número 14 de la temporada a balón parado de los 24 que suman los de Lisci. Esta vía que ha explotado Osasuna cubre un 58%, por el 50% que registra el Leeds United, el 48 % del Friburgo, el 47% del Newcastle y el 42% del Arsenal. Son datos extraídos hasta el pasado sábado y que reflejan la buena salud en la ejecución. Los difundió Movistar Plus.


Los analistas del fútbol contemplan que las jugadas a balón parado son las que tienen su origen en los saques de esquina, en los saques de falta, en los saques de banda y en los lanzamientos de penalti. Osasuna registra, por este orden cuatro, cuatro, tres y tres.
Este ha sido tradicionalmente uno de los puntos fuertes de los rojillos, quizá inferiores en calidad a otros rivales y que han sabido explotar siempre esas otras armas que les hacen ser diferenciales. El equipo cuenta con velocidad para romper defensas, juego de bandas y poderío rematador con un nueve de referencia, pero en los movimientos de estrategia se sacan puntos que son muy valiosos.
UN BUEN LANZADOR Y UNOS BUENOS REMATADORES
El hecho de contar con un buen sacador como Rubén García y de disponer de rematadores de estructura física hacen que Osasuna sea más peligroso. Los Torró (1,90 m), Budimir, (1,90 m), Herrando (1,92 m), Catena (1,94 m) o Raúl (1,92 m) intentan imponer su ley, pero por detrás hay una labor previa.
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Alessio Lisci dedica una parte del tiempo de trabajo de la semana a ello, dejando las funciones a su auxiliar Darío Navarro (Valencia, 1990), que cuida cada detalle en la preparación. Nada se quiere dejar a la improvisación. Durante la semana y en el mismo vestuario, antes o en el descanso, se da toda la información posible. Ya era su ayudante en el Mirandés.
Cada vez que hay una jugada de córner o de saque de falta, se suceden los movimientos para bloquear, por ejemplo, y liberar a un futbolista para que entre. “El balón de Rubén es perfecto. En el área hay movimientos, tanto de Moi como de Enzo para que los que a priori tenemos que rematar, ya sea Budi, Raúl o yo. Marqué el gol, pero el mérito es también de otros jugadores. Tengo la opción de coger carrera gracias al bloqueo de Moi”, recordaba Alejandro Catena en una entrevista después de marcar de cabeza el Getafe en El Sadar.
El sábado contra el Rayo Vallecano, llegaba el cuarto gol de córner de la temporada. Rubén sacaba su guante, peleaba por alto Moncayola y Herrando metía la bota izquierda para prolongar la pelota hacia la zona Budimir, aquella donde el croata se hace muy poderoso. Era el 0-1.
“Desde que recuperamos a Rubén García estamos marcando muchos goles. Tiene mucha capacidad de golpeo”, señalaba Lisci al término del encuentro, siendo crítico además con el rendimiento defensivo precisamente a balón parado que es necesario mejorar.
EL MEJOR BALANCE ENTRE A FAVOR Y EN CONTRA
El gol de la igualada del Rayo llegaba después de botar un córner que cabeceó Pathé Ciss a centro de Isi, con el recuerdo de lo que había sucedido en la jornada anterior en El Sadar. El Oviedo marcó los dos goles en sendas jugadas a balón parado que Osasuna no supo defender bien en el área. Es un aspecto a corregir y que se estaba llevando bien, con solo un tanto encajado así en toda la temporada, el día del Celta en Pamplona con un córner al primer palo.
El balance por lo tanto es positivo con lo que se suma y se resta, pero los técnicos ya trabajan en minimizar ese problema defensivo que ha aparecido. Sin contar penaltis, el saldo de Osasuna es de más 7, el del Espanyol es de más 6 y el del Atlético de Madrid más 6.
Dejando los penaltis a un lado, Osasuna es el mejor a balón parado con 11 goles, por delante de los 9 que registra el Espanyol y los 8 del Real Madrid, del Atlético y del Getafe. En la cola están el Girona, el Sevilla y el Elche con 2. En contra, el Oviedo ha encajado 11 y el Levante 9; Villarreal y Alavés 1, Atlético 2, Espanyol 3 y Osasuna 4 son los que mejor defienden.
Este sábado en El Sadar, por lo tanto, se pondrá a prueba la buena rentabilidad rojilla para marcar en estas jugadas y la alta eficacia del Villarreal para defenderlas.
El balón parado forma parte del ADN de Osasuna. La prueba es que cuerpos técnicos diferentes, acostumbra a pisar las alturas del ranking de la Liga. Con Jagoba Arrasate, el equipo despuntó en su último año, el del ejercicio 2023-2024. Entonces, acabó segundo con 14 goles , detrás de un Mallorca que llegó a los 15. Bittor Alkiza era el especialista. En los cursos anteriores, el rédito fue menor.
La llegada de Vicente Moreno potenció estas faceta del juego, con las acciones que preparaba su segundo, Dani Pendín. El equipo sumó 13 goles la temporada pasada siendo segundo de la Liga tras el Barcelona. Los datos reflejan que el actual Osasuna va camino de superar su techo.