Pichichi
Budimir llega a los 50 goles en El Sadar
Ya es el pichichi de Primera desde su debut en un estadio que es talismán


Publicado el 19/01/2026 a las 05:00
Del 31 de octubre de 2020 al pasado sábado, han transcurrido algo más de cinco años. Tiempo suficiente para que Ante Budimir haya escrito varias páginas en su particular libro de los récords en Osasuna. La última, la de su gol número 50 en El Sadar, cifra redonda que por su puesto nadie ha alcanzado tomando en cuenta los anotados en Primera. En épocas anteriores, a Patxi Iriguíbel se le contabilizaron 30; a José Manuel Echeverría y al Cuco Ziganda 28; a Jan Urban 26; y a Enrique Martín Monreal y a Patxi Rípodas 24.
Budimir ha convertido en normalidad un matrimonio con el gol que se iniciaba con aquel debut en pandemia contra el Atlético que abría un contador que parece no tener techo. Eran meses entonces de un estadio huérfano de espectadores por el covid y que se estaba transformando en imagen y aforo.
Seis tantos anotaba en Pamplona en el silencio, salpicado por los gritos de celebración de jugadores y banquillo mientras la afición seguía sus actuaciones por televisión. Los 44 restantes contando los últimos contra el Oviedo han sido con ese calor tan propio que da este recinto. Primero, con aquellas restricciones y mascarillas, estrenándose contra el Elche. Y después, con la hinchada a pleno pulmón para ir celebrando goles y más goles con los suyos, como los que dieron el pase a Europa.
Su imagen icónica de la celebración con las manos abiertas junto a las orejas resulta familiar. ¿Por qué lo hace? El origen es 2015, cuando había llegado al modesto Crotone de la Serie B de Italia. Se le ocurrió el gesto tras marcar en el descuento y ponerse frente a frente con sus nuevos aficionados.
“Budi, Budi”, corea El Sadar en uno de los gritos que hoy en día más retumban al unísono en todas las gradas y tribunas. Ya sea con sus goles, con sus acciones defensivas (como las del sábado), cuando le cambian o cuando ha cometido un error desde el punto de penalti. También ha habido goles con la máscara protectora o el dedicado a los afectados por la Dana de Valencia, sin olvidar aquel momento de sus primeros tiempos en Osasuna en el que ante el micrófono tras una victoria con gol suyo, soltó el famoso “somos contentos”. El fichaje más caro de la historia es seguramente también el mejor fichaje de la historia por todos los momentos que ha dado a la parroquia rojilla. Y los que quedan, porque aunque los años pasan (tiene 34) su pegada sigue siendo determinante.
Esta cosecha en El Sadar de 50 dianas representa el 70% de su global en Primera. El curso pasado aquí celebró 15 de los 21 goles. Esta temporada, lleva facturados en Pamplona 7 de sus 8. Abrió fuego contra el Valencia y lo que ha venido después han sido dobletes: contra el Celta, el Alavés y el Oviedo. El hat-trick se le resiste. El sábado le anularon un gol por mano y lanzó al travesaño de cabeza, su gran especialidad.
MÁXIMO GOLEADOR DESDE 2020
El croata ya es el Pichichi de la Liga desde la 2020-21, la de su llegada, por delante de Lewandowski, Benzema y Aspas. Suma 72 y el global en partidos oficiales con Osasuna es de 81. Desde 1986, tras la retirada de Echeverría, es el máximo artillero rojillo.