Protagonista
Víctor Muñoz, 31 esprints y un latigazo decisivo
Firma una exhibición física y marca el gol de la victoria


Publicado el 18/01/2026 a las 05:00
El rugido de Víctor Muñoz fue el de todo el osasunismo. Su zapatazo abrochó la victoria de Osasuna, tan caótica como importante, para desatar una celebración coral. Budimir no faltó a su cita con el gol por partida doble para cimentar la reacción y el catalán puso la rubrica con un golpeo determinante. El correcaminos rojillo marcó su tercer gol, todos en El Sadar. A su aportación se suma una asistencia. Va haciendo números. Solo Budimir ha anotado más.
Este sábado conectó tres remates a puerta, recibió tres faltas y, aunque no figure en la estadística, completó un derroche físico considerable, en defensa y en ataque.
El juego de Víctor era propicio dentro del desorden generalizado. Había espacios para correr, un contexto ideal para el velocista, al que le faltó aparecer en más ocasiones con peligro desde la izquierda, donde compartió perfil de nuevo con Javi Galán.
Sin ser el partido con más participación del ‘21’ rojillo fue protagonista, no solo por el gol decisivo. Llegado en verano procedente del Real Madrid, no hay que olvidar que vive su aterrizaje en la elite, con lógicos altibajos en un futbolista de sus características que está en plena evolución para aprovechar sus altas revoluciones. Ayer dio otro paso.
11,1 KILÓMETROS
Los datos hablan por sí solos. Líder destacado en kilómetros completados (llegó a 11,1 y nadie alcanzó esa barrera), en esprints (31) y en metros a alta intensidad (663) por delante de Rubén García y Javi Galán. Un portento físico.
El primer aviso vino de sus botas después de un pase de Budimir que no definió buen. Su zurdazo salió demasiado centrado hacia la posición de Aarón Escandell. Aimar fue el faro rojillo dentro del desconcierto, en el que Osasuna no logró conectar con los jugadores de banda. A Víctor le tocó trabajar. Pico y pala para intentar detener a Hassan, uno de los destacados del Oviedo. Nunca negocia el esfuerzo.
Los focos apuntaron a Budimir al igualar de inmediato el gol inicial de Fede Viñas. Galán había aparecido por la izquierda para poner un gran centro. Hubo grandes turbulencias. Un intercambio de golpes, en el que apareció Víctor en la segunda mitad para firmar una incursión que casi acabó rematando el delantero croata.
Quedaba la traca final después del 1-2 del Oviedo. Cambió su rol al carril izquierdo, con Barja en el otro lado, y tanto Budimir como Raúl activando el modo cazagoles en el área. El doblete no tardó en llegar en una jugada de estrategia para poner El Sadar patas arriba.
CARRERA DECISIVA EN DEFENSA
El partido entró en ebullición. Osasuna estaba volcado y los de Almada querían sacar provecho. Estuvieron a punto en una rápida transición. Pero apareció Víctor Muñoz con un esprint de los suyos para correr hacia atrás y evitar otro mazazo. El Sadar supo valorar su esfuerzo.
El premio llegó en el 92, en un largo descuento de siete minutos. El tiro de Iker Muñoz fue rechazado por Fonseca. Un caramelo dentro del área directo a la posición de Víctor, hábil y rápido para perfilarse y enviar un misil a la red.
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