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El doblete más amargo de Budimir: "Tengo que dar la cara y decir que he perjudicado a mi equipo"

El croata pidió perdón por el penalti decisivo fallado

Ante Budimir celebra el gol que supuso el empate /
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Ante Budimir celebra el gol que supuso el empate /CORDOVILLA / URDIROZ
Ante Budimir celebra el gol que supuso el empate /

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Gorka Fiuza

Publicado el 26/10/2025 a las 22:40

La gran tarde de Budimir saltó por los aires en un momento. El doblete que le reencontró con el gol, y que valía una remontada, recibió un jarro de agua fría de los importantes. Del cielo al infierno. Un penalti para volver a poner a Osasuna en ventaja y firmar su primer hat-trick se volvió en contra. Una pesadilla cuando pintaba a día glorioso. El lanzamiento a lo Panenka se estrelló en el larguero para lamento del croata y del osasunismo. Silencio sepulcral primero y gritos de “Budi, Budi” después. El Sadar intentó levantar de la lona al delantero. Pero ahí empezó a escaparse un partido que había estado bajo control. Inexplicable.

Acostumbrado a mandar a la red casi cada balón que toca, Budimir venía de fallar claras ocasiones en el Metropolitano. No encontraba Osasuna el camino hacia su hombre gol, hasta que ayer se restablecieron los circuitos con centros al área que le pusieron en el foco. Fue una amenaza constante y tuvo más protagonismo, aparte de los goles.

Su primer aviso se marchó desviado por poco y después tuvo un par de aproximaciones sin éxito. Tocaba llamar a la puerta de Radu porque el Celta ya iba ganando. Y el gol se le puso de cara tras el penalti que le hizo Manu Fernández. Engañó por completo al portero y empezaba a gestarse la voltereta al marcador.

10 PENALTIS SEGUIDOS SIN FALLAR

Volvía a marcar en casa dos meses después. Sumaba diez penaltis seguidos marcando desde su error inverosímil contra el Valencia, lo que le convierten en un especialista. De hecho, igualó los 15 penaltis anotados por Patxi Puñal en Primera, récord en el club.

La alegría no tardó en multiplicarse, con su facilidad para ver puerta. Un momento clave antes del descanso. Rubén García puso un centro al primer palo, que remató Budimir como pudo. El balón sorprendió al meta con el bote. Celebración por todo lo alto, remontada consumada, golpe psicológico y cuarto gol de la temporada para que emergiera su figura.

El decorado del choque era muy favorable, pero a Osasuna se le torcieron las cosas con el empate en la segunda parte, cuando imponía su ley en el juego. Ni remató el encuentro ni fue contundente atrás.

Pero una pena máxima a favor, de Aidoo a Bretones, brindaba una gran oportunidad a Budimir. Era el minuto 78, por lo que el gol podía ser definitivo. Hubo revisión de VAR durante unos segundos porque el contacto era dudoso.

Una vez confirmado repitió el mismo ritual de siempre. Raúl tuvo el balón para restarle presión de los rivales hasta que se confirmó el penalti, cuando dejó paso al croata, que ya visualizaba el triplete. Su toque a lo Panenka cogió demasiada altura y golpeó en el larguero. Budimir truncó su racha. Y Osasuna empezó su harakiri.

"LO SIENTO"

Su tristeza al acabar el partido lo decía todo. “Me duele mucho perder así, el equipo ha hecho un trabajo enorme, hemos estado agresivos y hemos metido al Celta en su campo”, relataba un Budimir que fue claro y no eludió responsabilidades: “Antes de todo, lo que me duele más es el penalti, era para cerrar el partido. Con toda la buena intención que tenía tengo que dar la cara y decir que no he marcado y he perjudicado a mi equipo. Me duele mucho. Lo siento por mi equipo y la afición, nos hemos merecido ir a casa con tres puntos”, reflexionó.

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