Protagonista
Budimir, pólvora mojada en el Metropolitano
El croata, casi siempre infalible, perdonó dos claras ocasiones


Publicado el 19/10/2025 a las 05:00
Acostumbrado a necesitar media ocasión para hacer gol, Budimir no encontró el camino anoche en dos claras ocasiones de Osasuna. Ante su primera víctima como jugador rojillo y en el estadio en el que hizo tambalear a la Liga con un cabezazo en la 2020-21, el croata desperdició un par de aproximaciones, sobre todo un disparo a bocajarro que salvó Jan Oblak. La determinación en las áreas marcó las diferencias y, en esta ocasión el delantero no pudo marcar con todo a favor.
Ni Osasuna ni Budimir tuvieron un partido sencillo en el Metropolitano. Uno de los mejores locales y el peor visitante. Había que aprovechar cualquier bala en ataque porque los rojillos apenas asomaban la cabeza. Solo la electricidad de Víctor Muñoz y la destreza de Rubén García proyectaron algo de fútbol en la primera fase del partido. Budimir, mientras, se peleaba con Giménez y Le Normand, dos huesos duros de roer.
Osasuna no conseguía desbordar y ni mucho menos sacar centros hacia su killer. Es una de las asignaturas pendientes: surtir de buenos balones al futbolista que viene marcando diferencias en las últimas temporada s gracias a sus cifras históricas.
De momento lleva dos goles este curso, contra el Valencia de cabeza y ante el Villarreal de penalti. Este sábado estuvo muy cerca de sumar el tercero, cuando generalmente saca petróleo de situaciones más complejas.
Su primera gran ocasión llegó tras una cabalgada de Iker Benito, que aprovechó un pase al hueco certero de Catena. El centro encontró la cabeza de Budimir, cuyo remate se iba desviado. Cazó el rechace desde el suelo pero lo despejó la defensa cuando el disparo ya era un gol cantado que hubiese puesto en ventaja a los rojillos. Del posible 0-1 se pasó al 1-0 con el tanto de Almada, libre de marca después de que Giuliano desarbolara a Bretones con su movimiento y velocidad.
OBLAK LE NIEGA EL GOL
Alessio Lisci fue quemando las naves con la desventaja. Un paso adelante necesario para cargar el área. Prescindió de un central (Herrando) para situar a Kike Barja y Víctor Muñoz. Junto a Raúl con Budimir. La idea era clara, con el riesgo de quedar desprotegido. Ese paisaje impulsaba las opciones de que Budimir pudiera hacer de las suyas.
La puerta al empate se pudo abrir en el minuto 88 con una internada en el área de un buen Moi Gómez. Asistió al croata. Era medio gol. Su disparo raso encontró un paradón de Oblak. Lamento de Budimir y del osasunismo, cuando había convertido en normalidad que se le cayeran los goles.