Osasuna
Cuco Ziganda recuerda a Michael Robinson: "Tenía la rodilla destrozada, pero en El Sadar se jugaba a lo que él quería"
"Su manera de vivir el fútbol, su alegría y su forma de contagiar ilusión nos marcaron a todos", recuerda el delantero navarro del añorado jugador y presentador británico


Publicado el 14/10/2025 a las 05:00
José Ángel 'Cuco' Ziganda ha rememorado con emoción su debut con Osasuna en el podcast Los Fulanos y su relación con Michael Robinson, el carismático delantero británico que dejó huella en el club navarro y en el fútbol español. En una reciente conversación, Ziganda confesó que su estreno con el primer equipo tuvo un protagonista muy especial: "Debuté sustituyendo a Robinson. Tengo una foto preciosa de aquel momento", recordó.
Ziganda explicó que Robinson ya sufría graves problemas físicos cuando coincidieron: "Tenía la rodilla destrozada, apenas podía entrenar, pero tenía que jugar. Sabía contagiar a la gente. Técnicamente no era muy allá, tampoco muy goleador, pero en El Sadar se jugaba a lo que él quería", explicó entre risas y admiración.
El exdelantero y extécnico rojillo destacó que Robinson aportó algo más que goles: una mentalidad ganadora que cambió el ánimo del vestuario. "Venía del Liverpool, de una cultura donde daba igual si jugabas contra el Real Madrid o el Barcelona; su mentalidad era salir a competir siempre. Eso lo inculcó en Osasuna y nos hizo creer que podíamos estar arriba".
Ziganda sitúa esa influencia como una de las claves del mejor Osasuna de finales de los 80 y principios de los 90, el equipo que llegó a clasificarse para competiciones europeas: "Tuvimos buenos años, de estar arriba, de la mitad de la tabla para arriba, hasta llegar a Europa. Él tuvo parte de culpa, para bien".
Más allá del campo, Cuco recuerda a Robinson como un líder natural y cercano, que se ganó el cariño del vestuario y del público navarro: "Era de los que calentaban a la gente, que marcaban el ritmo del partido. Tenía ese don para conectar con todos".
UNA CONEXIÓN QUE PERDURA
Ziganda afirmó que guarda con cariño aquella fotografía del día de su debut, cuando sustituyó a Robinson en el Sadar: una imagen que resume el relevo generacional entre dos de los jugadores más queridos por la afición rojilla. "Debuté con una mezcla de nervios y felicidad, como un niño esperando a los Reyes Magos. Y hacerlo por Robinson fue algo especial", confesó.
"Su manera de vivir el fútbol, su alegría y su forma de contagiar ilusión nos marcaron a todos. Fue un ejemplo de cómo ser grande incluso cuando el cuerpo ya no te acompaña", recuerdó.