En casa del Herrera...
... puntito de palo. Un tremendo error del meta evita el pleno de victorias en El Sadar


Actualizado el 26/09/2025 a las 22:17
Que venía el Elche, que no ha perdido nunca, que ojo con Eder Sarabia, que si Rafa Mir y la prima Muelles... Total, para regalar un punto en el descuento gracias a un error de esos que, sumado a la incapacidad para cerrar el encuentro con 1-0 y dar vida al rival, acabas regalando el esfuerzo y recibiendo el empate de la manera más tonta. Porque hay que ser canelo, Sergio...
Ojo, que cuando te sales se te aplaude, pero esta vez no ha sido la tuya. En casa del herrero, cuchara de palo. Como el que nos hemos llevado en el minuto 92, cuando nos veíamos con 9 puntos, la mitad ganados (los de casa) y la otra mitad perdidos (los de fuera). Todo buen rollito, todo alegría y el descenso a seis puntos, dos partidos en la jornada 6. Pero no, al final nos quedamos a cuatro de la quema y con ese regusto agrio...
Porque dulce había sido la primera parte, con un Víctor Muñoz que se marcó un auténtico golazo, eso sí, Catena se la deja "para empujar" emulando el tanto de Maradona a Inglaterra en México 86, cuando el Pelusa recibió el último pase antes de su obra de arte de Héctor 'El Negrito' Enrique. Pues esta vez algo parecido.
Porque el pelirrojo recibió casi en el centro del campo, pilló la vertical, se aproximó al borde del área, recortó a su derecha y con esa misma pierna envió un misil con rosca que Peña no pudo ni hacer sombra. Se ponía la cosa con 1-0 y Osasuna hacía lo que tenía que hacer. En un primer tiempo en el que se buscaba la meta ilicitana con ganas, para cerrar la cosa y pensar ya en la salida a La Cartuja del fin de semana en esta locura de calendario que no sabemos si es primavera, invierno, otoño o qué, y no hablo del tiempo.
El tiempo de descanso hizo que Sarabia aleccionara a los suyos y Lisci no dijera ni pío. Si no, no se entiende la apatía con la que los de rojo saltaron en el segundo tiempo, cediendo la pelota al rival que si era para la de la perrica, lo entenderíamos. Pero ni eso. No salían contras, se sufría en exceso, Rafa Mir saltaba para estrellar el cuero en el larguero y meter un miedo al que, seamos sinceros, nos hemos acostumbrado en los encuentros en Pamplona. Que ni con el 2-0 del Rayo estábamos tranquilos.
La cosa es que Osasuna no aprovechó para cerrar el encuentro en las contras que salían, más bien escasas. Ni Víctor Muñoz, fundido, ni Becker cuando salió y demostró tener piernas, por no hablar de Raúl, excesivamente individualista en un robo del de Surinam que estrelló en el lateral de la red cuando estaba su compañero sólo al otro lado. Y en la enésima contra de Becker en el descuento, se pierde el cuero...
Y se hace mal el repliegue, como sucediera en pretemporada, y un balón filtrado por el medio corre Pedrosa pero Boyomo anda listo, y rápido, y se anticipa, y la va a despejar pero algo de debe de decir Sergio Herrera, porque el camerunés se la deja. Y llega la pifia. Ese balón que se le cuela entre las garras al meta, que sale limpio y que ni el portero ni el central pueden seguir, le cae a Pedrosa que por inercia seguía la jugada y la empuja a gol.
Bajonazo, cagadón y empate. Cuando nos veíamos con nueve puntos, y la visita al campo del Betis en el horizonte. Pero... Somos Osasuna, amiguitos, y es lo que toca. Por estos lares se llegó a escuchar un "si hacen eso con Vicente Moreno...". Pues eso, para qué vamos a darle más vueltas. Si al final nos quedaremos con ese punto sumado, con que se sigue creciendo, con que hay mimbres para hacer algo bonito y con que La Famiglia es la mejor del mundo. Seguro que Pedrosa se estaría duchando con el refrán de "a caballo regalado...". Aunque nosotros nos quedemos con el de "en casa de Herrera, puntito de palo".
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!