El fichaje de Víctor Muñoz por Osasuna: los informes decían "sí, quiero"

La dirección deportiva cocinó a fuego lento una operación que vio la luz en las vísperas de San Fermín

Víctor Muñoz, en la gira del Real Madrid por Estados Unidos
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Víctor Muñoz, en la gira del Real Madrid por Estados Unidos
Víctor Muñoz, en la gira del Real Madrid por Estados Unidos

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Borja Bernarte

Publicado el 13/07/2025 a las 05:00

El fichaje de Víctor Muñoz por Osasuna supone una nueva dosis de optimismo entre la afición que ya tiene al extremo deseado y a un jugador con ADN Osasuna: rápido, vertical y con desequilibrio. Significa también un nuevo golpe de efecto de la dirección deportiva que, pese a entrar en la puja con otros clubes, se hace con los servicios de uno de los talentos emergentes de un club mundial como el Real Madrid y se adelanta a otros rivales incluso de mayor entidad.

¿Cómo se cocinó su fichaje? Una de las claves, como es habitual en la historia reciente, fue la cautela, la anticipación y el trabajo en la sombra durante un largo período de tiempo. Su nombre, desconocido para el gran público, trascendió los días previos a San Fermín. Sin embargo, la dirección deportiva rojilla ya se había fijado en él desde hacía muchos meses. El seguimiento de sus partidos en el filial madridista, el Real Madrid Castilla, ha sido exhaustivo. Víctor Muñoz ha firmado trece goles y siete asistencias en una categoría tan complicada como la Primera RFEF. La entidad capitolina no ha estado en el grupo de Osasuna Promesas -sí será rival la próxima temporada-, pero eso no ha quitado para que los informes sobre su rendimiento se actualizaran cada poco tiempo. Se le han visto muchos partidos en directo.

DESEO TAMBIÉN DE JAGOBA ARRASATE

Después de las últimas cesiones de Abde y Bryan Zaragoza, la posición de extremo seguía siendo la prioridad a reforzar de cara a la próxima temporada y Víctor Muñoz era un habitual en esa amplia lista de jugadores que maneja la secretaría técnica. En su momento se valoró con Jagoba Arrasate, también lo tanteó Alessio Lisci el curso pasado para el Mirandés y ahora lo tendrá en Osasuna. Y en propiedad como muestra de la confianza que tienen depositada en él, a pesar de la inversión económica. En el club están seguros de que es una apuesta segura.

Porque es un futbolista que casa en el engranaje que maneja el técnico italiano ya que puede actuar en ambas bandas e, incluso, en la punta de ataque acompañando a otro delantero de diferente perfil. Tiene gran capacidad en el uno contra uno y buenas condiciones físicas, algo que valoran mucho y sorprendió de forma positiva a quienes lo han seguido de cerca. Su punta de velocidad es otra de sus armas.

De hecho hay un dato curioso, pero que reafirma este discurso. El buen hacer de Víctor Muñoz con el filial hizo que debutara con el primer equipo madridista ante el Barcelona. Apenas fueron 36 minutos, pero tiempo suficiente para que marcara una punta de velocidad de 35,6 km/h. Le bastó esa aceleración para colarse en el podio de los jugadores más rápidos de LaLiga por detrás de Andrei Ratiu (35,7 km/h) y Nicolas Pépé (35,68 km/h).

Elementos deportivos a un lado, la negociación fue aumentando de forma paralela a que el Real Madrid disputara el Mundial de Clubes en Estados Unidos. Osasuna aceptó la fórmula de un traspaso siempre y cuando fuera asumible. Lejos quedaban los más de diez millones que ofreció el Ajax por Raúl Moro, también en la órbita rojilla. La entidad blanca quería tener cierto control sobre el futuro del joven futbolista que hoy cumple 22 años. De ahí que pueda repescarlo durante las próximas tres temporadas abonando una cantidad a los navarros.

OPERACIÓN VIABLE

En las conversaciones los clubes encontraron sintonía. También por parte del jugador, que pronto vio con buenos ojos llegar a Pamplona a sabiendas de que podía ser importante en los esquemas de Alessio Lisci con minutos de calidad y un contexto propicio para seguir creciendo con un técnico que ya ha demostrado su valía con jóvenes futbolistas.

El optimismo fue creciendo, aunque con cautela al ser una operación compleja y con muchos rivales inmersos. En el plano económico era viable sumando el total del traspaso (5 millones más uno en variables en función de hitos deportivos del jugador) y la amortización en los años de duración del contrato (5). El salario también está en una horquilla aceptable. Ninguna arista hipoteca las arcas del club ni obliga a una venta.

La guinda final se produjo cuando Pamplona ya vestía de blanco y rojo. El acuerdo entre las partes fue total y solo faltaba la firma del jugador, a expensas de la participación del Real Madrid en el Mundial de Clubes. Su eliminación ante el PSG el pasado miércoles 9 de julio aceleró el proceso. El chupinazo definitivo se produjo el día 11, coincidiendo con la primera sesión de Osasuna en Tajonar. La cúpula de la dirección deportiva, presente en el entrenamiento, transmitió su felicidad a falta de la comunicación oficial que se produjo a las siete de la tarde.

Una recompra que aumenta cada año en un millón de euros. 
En el traspaso de Víctor Muñoz a Osasuna, el Real Madrid se ha reservado una opción de recompra que puede hacerse efectiva a la conclusión de las próximas tres temporadas. De esta forma, si los blancos quieren recuperar al jugador deberán abonar ocho millones (2026), nueve millones (2027) o diez millones (2028). Una fórmula idéntica a la que usó el club presidido por Florentino Pérez cuando vendió al centrocampista Nico Paz al Como italiano. Es un escenario poco probable por la competencia de futbolistas de la talla mundial en las posiciones ofensivas del Madrid.

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