Fin de temporada

El silencio de las despedidas

Además del técnico y Unai, este sábado fue el discreto adiós de Bryan, Ibáñez, Arnaiz y Peña

Pablo Ibáñez se lleva la mano al corazón al salir del césped de Mendizorroza
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Pablo Ibáñez se lleva la mano al corazón al salir del césped de Mendizorroza
Pablo Ibáñez se lleva la mano al corazón al salir del césped de Mendizorroza

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María Vallejo

Publicado el 25/05/2025 a las 05:00

Entre la despedida a lo grande de Unai García, con vídeos, obsequios, sorpresas, abanderados y 21.000 personas de testigos, y el discreto fin de etapa de varios de sus compañeros y su entrenador hay un mundo. El de este sábado en Mendizorroza fue el último partido del capitán, que además tuvo minutos, pero también de futbolistas que terminan contrato y que no continuarán. Y, según sus propias palabras, el de Vicente Moreno, capitán del barco durante una temporada anómala con final casi redonda. Un gol faltó para la perfección.

La delgada línea entre alcanzar la gloria en el deporte y quedarse a las puertas (no fracaso, ojo) se limita a veces a un centímetro, un segundo, una vuelta, un pelotazo, una canasta, un penalti, un gol. Ese gol que no entró o que salvó Sivera en varias ocasiones deja a Osasuna sin premio europeo y a un grupo de futbolistas sin una despedida que podría haber sido preciosa, pero que quedó casi en el silencio.

Unai ya recibió su homenaje hace una semana en un Sadar entregado, pero sin tener minutos, y ayer, curiosamente, sí se los dio Vicente, al sacarle en el tiempo añadido. El capitán se despide con el brazalete puesto, que no es poco. Se le vio incluso sonreír abiertamente durante el partido en el banquillo.

LOS GRITOS DE IBÁÑEZ

Todo lo contrario que un Pablo Ibáñez al que se está viendo especialmente afectado estos últimos encuentros. Se le escaparon lágrimas en El Sadar y este sábado vio la última media hora de partido en el banquillo. Desde allí, el de Mutilva se levantó cuando marcó Raúl: “¡Uno, uno!”, gritaba nervioso. Efectivamente, a Osasuna le separaba un gol de Europa.

Pero no llegó y así, sustituido una vez más, termina Pablo su etapa en Osasuna. Un jugador más que válido que siempre dio un plus con su juego, fuerza y compromiso y que se va poniendo nombre a una de las salidas más polémicas de la historia reciente del club. Para colmo, lució la camiseta rojilla por última vez ante el que salvo sorpresa será su próximo equipo. Doloroso para el osasunismo (o por lo menos para gran parte de él).

BRYAN, DE MÁS A MENOS

Tampoco volverá a jugar con Osasuna Bryan Zaragoza. El malagueño tuvo una nueva oportunidad de inicio que no aprovechó. El extremo que deslumbró en sus primeros partidos y se encumbró ante el Barcelona ha sido probablemente el único rojillo coreado y pitado en la misma temporada en El Sadar.

Con sus dos lesiones, se perdió por el camino la magia del internacional, que no ha podido aportar apenas en estas últimas semanas y ha desesperado a un importante sector de la afición. Cuando salió en el minuto 82 sustituido por Arnaiz, la sensación que deja es fría. De lo que pudo ser y no fue.

ARNAIZ LO TUVO EN SU PIE

Habría sido curioso, porque el papel de Jose Arnaiz este curso ha sido menos que secundario, pero este sábado estuvo muy cerca del gol. Salió al final y su disparo en el 93, salvado cómo no por Sivera, podría haber supuesto la victoria y, por tanto, el billete europeo. Pero no fue así y el talaverano finaliza su segunda etapa en Osasuna con un broche gris.

RUBÉN PEÑA, SIN TIEMPO

De todos los jugadores que finalizan contrato, el único que no se vistió de corto fue un Rubén Peña que sí ha tenido protagonismo en otras temporadas pero que con la irrupción de Jesús Areso y la gran forma de Rubén García se ha quedado sin sitio en la banda derecha. Adiós para un futbolista de buen rendimiento y demasiadas lesiones, pero con el que ya no se cuenta.

¿Y LOS DEMÁS?

Todos ellos se van casi en silencio y además hay que sumar la casi segura salida de Jesús Areso. El cascantino repitió titularidad en el once y se vació como siempre. Costará acostumbrarse a un Osasuna sin su coraje.

Y, aunque no hay movimientos que lo atestigüen, la gran temporada de hombres como Aimar Oroz, Enzo Boyomo o Ante Budimir podría traducirse en un verano movido. Demasiadas pérdidas en el horizonte.

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