Exrojillo
Santi Castillejo, el rey del gol del fútbol de bronce que rescató al Alavés del pozo de la Segunda B
El actual entrenador de Osasuna Promesas fue clave en el ascenso a Segunda de un Alavés que llevaba más de diez años en la tercera categoría del fútbol español


Actualizado el 22/05/2025 a las 08:50
El navarro Santi Castillejo, máximo goleador histórico de Segunda B, dejó una huella imborrable en el Deportivo Alavés, donde jugó solo una temporada como cedido por Osasuna pero marcó 21 goles que fueron decisivos para el equipo el equipo vitoriano ascendiera a Segunda División.
Castillejo ocupa un lugar privilegiado en los registros del fútbol español como el máximo goleador histórico de Segunda División B, con 172 goles anotados a lo largo de su carrera en la categoría. Su olfato goleador, capacidad de remate y lectura del juego lo convirtieron en una leyenda de la categoría de bronce.
A lo largo de su trayectoria, vistió camisetas de equipos como Alavés, Numancia, Castellón, Gimnàstic de Tarragona, Conquense o Leganés, además de Osasuna -con el que jugó 11 partidos en Primera División-, pero fue en Segunda B donde forjó su leyenda.
SU PASO POR EL ALAVÉS: CESIÓN DE IMPACTO
En la temporada 1994/1995, Santi Castillejo fue cedido por Osasuna al Deportivo Alavés, club que militaba en Segunda División B desde su descenso a principios de los años 80. En Vitoria encontró el ecosistema ideal para brillar, firmando una campaña sobresaliente que le consolidó como uno de los delanteros más temibles de la categoría.
Su cesión fue un éxito rotundo. Marcó 21 goles en 28 partidos y aquel curso el Alavés logró el ascenso a Segunda División tras una magnífica campaña, en la que se impuso en el Grupo II con 61 puntos. El rendimiento de Castillejo fue tan brillante que la siguiente campaña regresó a Osasuna como el esperado "hijo prodigo", elegido para liderar la delantera del equipo rojillo.
Sin embargo, Castillejo no tuvo el rendimiento esperado en un Osasuna entrenado por Paquito en Segunda División. Jugo más de 1.500 minutos pero marcó solo 4 goles; Ezquerro (8 goles), Moisés (6) y Enériz (6) le superaron en su terreno. En el siguiente verano se marchó de Osasuna para no volver como jugador -aunque sí como técnico- e inició un fructífero periplo por Segunda B que le ha permitido coronarse como rey del gol en el fútbol de bronce.