El protagonista

Del doblete a la lesión: sin Aimar no hay paraíso

El '10' impulsó a un Osasuna al que se le fundieron los plomos

Aimar Oroz se retira lesionado junto al doctor Andrés Fernández /
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Aimar Oroz se retira lesionado junto al doctor Andrés Fernández /
Aimar Oroz se retira lesionado junto al doctor Andrés Fernández /

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Gorka Fiuza

Publicado el 03/03/2025 a las 09:22

Los plomos de Aimar se apagaron nada más empezar la segunda parte y también el único rayo de luz de un Osasuna sin energía. El de Arazuri, autor de su primer doblete como rojillo, sintió una molestia muscular y tuvo que pedir el cambio. Sin haber hecho nada brillante hasta entonces, pero sí tener ventaja en el marcador, el equipo no tuvo el control de la situación en una segunda parte floja. Sin Aimar no hubo paraíso y se esfumó la victoria, como fiel reflejo de una temporada llena de altibajos. Inexplicable tras haber volteado un marcador cuesta arriba por la endeblez defensiva. El típico partido que no gusta a los entrenadores por la cantidad de errores groseros. La fiabilidad no definió precisamente ni a Osasuna ni a Valencia.

El equipo che se adelantaba con el gol de Diego López. Y en esas apareció Aimar para tapar las carencias a base de goles, faceta en la que se le pedía más y ha dado un paso adelante. El ‘10’ apareció primero para empatar con una definición repleta de talento. Budimir no acertó a rematar la asistencia de Bryan. La exquisitez de Aimar resolvió con un disparo que se estrelló en el palo antes de entrar suavemente.

DOS BUENOS REMATES

Era la semana en la que había perdido más de 3 kilos por un fuerte virus. De hecho estaba pactado que iba a ser sustituido en la segunda parte por no haber podido trabajar en condiciones. Daba igual. Aimar era el Aimar de siempre. Desequilibrante, poderoso en sus conducciones y con capacidad para atraer rivales.

Tuvo que volver a agitar la varita después del tanto de Sadiq. El canterano armó un disparo espectacular a pase de Areso. Su golpeó cogió una parábola imparable tras golpear sobre el césped. El gigante Mamardashvili no pudo evitar el 2-2, como tampoco impidió el de la victoria momentánea de Budimir.

El contexto era favorable sin haber hecho grandes florituras y pese a haber encajado dos goles en casa. Esa locura no era un buen síntoma. Al contrario. Pero Osasuna imponía su pegada.

MOLESTIAS EN LOS ISQUIOTIBIALES

El panorama se torció. Más todavía con la lesión de Aimar, víctima del esfuerzo cuando las alarmas por riesgo de lesión acechaban. Se tiró al suelo. No había duda. Pidió el cambio al instante al haber sentido molestias en los isquiotibiales. El Sadar coreó su nombre mientras Kike Barja le cogía el relevo.

A falta de pruebas la primera exploración apunta a lesión muscular en la zona, una baja sensible para las próximas citas en caso de confirmarse. “Podemos perderlo para algún partido”, reconoció después Vicente Moreno.

Lo peor estaba por llegar en El Sadar. Aimar se marchó y Osasuna padeció el mismo virus que recorrió su cuerpo hasta dejarlo sin fuerzas. No tiró a puerta en el segundo tiempo. No se hilaban pases. Falto de ideas, de chispa y de contundencia dejó escapar un triunfo que enfrió el primer doblete de Aimar Oroz y, por supuesto, sus aspiraciones europeas.

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