Negociación
El triple frente de Osasuna con el Gobierno
La recompra de los anexos de Tajonar (casi efectiva), la ampliación del aforo de El Sadar (en avance) y los locales comerciales del estadio (hay negativa) están en la mesa de las últimas negociaciones


Publicado el 21/10/2024 a las 05:00
Dentro de su objetivo de crecimiento que viene cumpliéndose estos años y se proyecta para el futuro, Osasuna se ha encontrado en el camino con el Gobierno de Navarra en una triple vertiente. La recompra de los anexos de Tajonar, la ampliación del aforo de El Sadar y la explotación de los locales comerciales del estadio centran las conversaciones del club con el Ejecutivo.
Podría decirse que cada frente tiene un grado de temperatura, desde la antesala de la firma para recuperar otra parte de las instalaciones a la negativa de poder rentabilizar los espacios, pasando por el estado intermedio del embrollo legal para dar cabida a más espectadores en los partidos. “Las relaciones a nivel personal con el Gobierno son buenas. A nosotros nos mandaron un interlocutor y hablamos con esa persona. Lo que pedimos unas veces nos dicen que sí y otras veces que no”, expone el presidente Luis Sabalza.
MÁS PATRIMONIO: PENDIENTES DE LA FIRMA TRAS LA AUTORIZACIÓN
La recuperación de otra parte del patrimonio está a punto de producirse. Con la autorización de la Asamblea ya efectiva, Osasuna va a comprar una parcela de 28.000 metros en la llamada zona de los anexos, que agrupa dos campos de hierba artificial donde juega la cantera y el edificio. Cuesta 4 millones más IVA, el coste por el que fue tasada en la dación de pago de 2015. ¿Cómo se pagará? 1 millón en el momento de la firma, 1 millón en 2025, 1 en 2026 y 1 millón en 2027.
El precio del metro cuadrado es más elevado ya que ese suelo tiene otra calificación para edificar oficinas desde los tiempos de Patxi Izco y Miguel Archanco. Entonces, debido a la crisis, el club no pudo vender esa parcela para aumentar sus ingresos. Así se ha quedado durante el paso de los años.
“Recuperar el patrimonio es una voluntad que siempre ha tenido esta junta”, resalta Sabalza. “Cuando entré, me encontré que no existían los terrenos porque habían sido cedidos por la ley. Ahora vamos recuperando como podemos. Hace tres años compramos la parcela segregada de 166.000 metros cuadrados y, ahora, al ver que existía otra parcela hemos decidido dar otro paso”.
Ese terreno adquirido en 2021 y que se terminó de liquidar este verano ha costado 6,5 millones más IVA. En él se levantará la nueva ciudad deportiva. “De la nueva parcela, hablamos con el Gobierno para el precio, 4 millones, el mismo por el que se tasó en su día. Solo nos faltaba pedir permiso a la Asamblea por estatutos para hacer la compraventa. La semana que viene o dentro de dos haremos una instancia diciendo que ya tenemos la autorización y que queremos comprar esa parcela de los 28.000 metros cuadrados”.
De esta forma, Osasuna ya habrá recuperado el 57% del coste que tiene Tajonar y del que se desprendió en 2015 para pagar sus deudas con Hacienda que le mandaban a la desaparición.
LA CAPACIDAD DEL ESTADIO: APROBAR UNA LEY ANTES DEL PROYECTO
El segundo frente abierto con el Gobierno de Navarra tiene que ver con el aforo de El Sadar. Es un tema que la Junta Directiva ya sacó a la palestra hace un año en la anterior Asamblea y que ha ido cogiendo forma. Todavía falta tela que cortar, pero las negociaciones van por buen camino. Ahora bien, es necesario el cambio de una ley y ese paso tendrá que producirse en el Parlamento de Navarra. Osasuna espera noticias estos días del Ejecutivo. Si se articula el método jurídico, habrá que hacer trabajo de campo y hablar con todos los partidos políticos que tienen representación parlamentaria. Esta semana pasada hubo un encuentro con la consejería de Interior.
“Soy optimista porque tuvimos una reunión con el Gobierno”, señala Luis Sabalza. “Nosotros expusimos lo que vemos en el resto de los campos. No dijimos nada más y nada menos. También es cierto, y quiero dejar constar, que pensamos que era un problema de arquitecto y resulta que era un problema jurídico. Perdimos un tiempo. Hay una ley de 1982 para los espacios deportivos con unos determinados requisitos. Esos requisitos han sido modificados por medio de decreto ley en varias comunidades autónomas. Eso fue lo que les hemos dicho. Nos han dicho que iban a estudiar y que nos darían la contestación antes de fin de mes para ver si se podía modificar la ley. El cómo sería a través de una ley del Parlamento. Estamos a la espera y que esa ley salga adelante en e Parlamento. Lógicamente, hay que tratar con todos los grupos parlamentarios”.
Una vez cruzado este puente legal, Osasuna se dispondría a elaborar un proyecto y saber exactamente cuántas plazas podría ganar. El Real Decreto de 1982 que sigue vigente en Navarra dice que tiene que haber un pasillo cada 18 butacas. Se ganarían muchas localidades (podrían ser mil) para satisfacer la demanda de 5.000 aficionados que están en lista de espera.
“¡Quién nos lo iba a decir hace cinco años cuando estábamos hablando sobre la reforma que ahora estaríamos discutiendo el posible aumento del aforo cuando hoy se demuestra la vitalidad del club”, apunta el directivo José Andrés Burguete. “En los últimos meses, hemos tenido varias reuniones con el Gobierno. Hemos trasladado que se declare la inaplicabilidad de ese Real Decreto de 1982 sin perjuicio de la seguridad. Esa fase nos llevaría a la siguiente, que es redactar un proyecto que nos daría la cifra de la ampliación. Hay una buena interlocución y creemos que esto puede ver la luz en pocas semanas”.
La Junta Directiva no quita ojo de cómo son los estadios cuando Osasuna va de visitante. “Cuando entramos, una de las primeras cosas que hacemos es contar el número de asientos y ver las filas, casi ninguno está como nosotros”, lamenta Burguete.
NUEVOS ESPACIOS COMERCIALES EN EL SADAR: NEGATIVA POR AHORA
La tercera vertiente no ha experimentado avances por ahora. Es la más estancada de todas. Osasuna quiere explotar los nuevos locales comerciales que surgieron como espacios tras la reforma de El Sadar, uno en cada fondo, pero se ha encontrado con un portazo. El Gobierno de Navarra se lo impide porque no lo permite el contrato de cesión de uso de 2015 cuando el club se desprendió del patrimonio. Sería una vía extraordinaria de ingresos.
“Osasuna tiene acuerdos para poder alquilar los locales tanto de fondo norte como de fondo sur”, asegura el director general, Fran Canal. “Pero no puede hacerlo por el convenio de cesión. Tenemos la respuesta por escrito de que no nos autorizan a alquilar ambos locales”.
Luis Sabalza no quiere tirar la toalla en este asunto. “El Sadar tiene una cesión con unas condiciones. Para cada paso que queramos hacer hay que pedir permiso al Gobierno porque el estadio es suyo. No nos dan, pero estamos intentando ver si era posible una modificación de ese contrato de cesión y ahí estamos”.
El presidente rojillo entiende que a veces sea “un poco exagerado que para todo haya que pedir un informe” cuando se habla con funcionarios y no cree que este caso marque para mal lo que considera una “buena relación” con el Ejecutivo foral.
El contrato de cesión de uso se firmó para 30 años, hasta 2045, mismo periodo que el del arrendamiento de Tajonar, por lo que se pagan 150.000 euros al año. Los gastos de mantenimiento corren a cargo del club.
En el caso del estadio, Osasuna costeó toda la reforma por 23,5 millones sin ser el propietario y sin recibir ninguna ayuda pública. Está pagado íntegramente, por lo que ya no existe el aval del Gobierno de Navarra.
La aportación del club en impuestos
Hace diez años, cuando Osasuna estaba al borde del abismo, se escuchaban voces de políticos que ironizaban sobre el futuro de Tajonar con la creación de huertas ecológicas o que ponían sobre la mesa la opción de la refundación de la entidad de 1920 como había pasado con el Logroñés, el Málaga o el Salamanca. Aquello forma parte del pasado afortunadamente, pues desde entonces los éxitos deportivos del proyecto han llevados aparejados los pagos en impuestos que han contribuido a la riqueza de la Comunidad foral.
En la temporada pasada, la 2023-2024, el club contribuyó con 32,5 millones de euros a las arcas públicas, en su gran mayoría en la Hacienda Foral de Navarra. Se trata de un dinero que en su mayor parte no proviene de Navarra, ya que la principal fuente de ingresos de Osasuna son los derechos de televisión, comercializados en España y en el extranjero.


La entidad rojilla pagó el curso anterior más de 19 millones de euros en IRPF y 11 en IVA. Además, la Seguridad Social recibió 2,1 millones. En otros impuestos, especialmente capitales mobiliarios y retenciones de alquileres, Osasuna pagó cerca de 150.000 euros.
Según datos aportados por la entidad rojilla, en las últimas nueve temporadas desde el año 2015 se han aportado más de 180 millones de euros en este sentido. Aproximadamente la mitad son producto del pago del IRPF de las nóminas del personal deportivo y no deportivo del club, que actualmente cuenta con alrededor de 200 empleados, contando entre ellos a todos los futbolistas con contrato profesional en todas las categorías, técnicos, empleados a tiempo parcial y personal de Oficinas y Administración.
Unos 60 millones de euros corresponden a pagos de IVA, procedentes principalmente de la TV, socios y entradas. También hay casi 10 millones de euros de deuda directa con la Hacienda de Navarra heredada de la gestión anterior que ha sido saldada y otros 7 millones pagados por inspecciones correspondientes a aquella época. El resto corresponde fundamentalmente a pagos a la Seguridad Social.