Análisis
Preocupa la cara B de Osasuna
El Sadar abriga a un equipo que fuera de casa es radicalmente otro: lo dicen los datos y lo muestran las sensaciones


Actualizado el 18/09/2024 a las 10:29
Radicalmente opuesto. El Osasuna de El Sadar y el Osasuna a domicilio. El inicio del campeonato ha destapado la primera lectura ante la diferencia de imagen que muestra el equipo ante sus aficionados y la que ofrece en sus desplazamientos.
Tres partidos en casa y dos fuera. Personalidades desiguales. Planteamientos distintos. Los siete puntos se han conseguido en calidad de anfitrión, pero más allá de lo numérico llama la atención ese abismo de sensaciones. Aunque la Liga no haya hecho más que comenzar y el factor cancha siempre influye, un mal síntoma está detectado.


LA FRÁGIL MENTALIDAD DE VENIRSE ABAJO
El llamado accidente de Montilivi en la tercera jornada tuvo un segundo capítulo el lunes en Vallecas con un derrumbe en la segunda parte en la que se entregó la cuchara. Osasuna se había comportado más o menos bien durante la primera con un claro juego directo, para adelantarse con un gol. Su rival no estaba tan cómodo. Pero después cayó en picado, sin que hubiera capacidad de respuesta tras el 1-1.
Mentalmente, parecía que los jugadores se habían venido abajo ante el mínimo problema, como sucedió contra el Girona. El partido tomaba una única dirección. Los rojillos estaban a años luz del área, sin el control del balón y soportando las acometidas del Rayo metidos en su campo. No aparecían las soluciones.
El equipo de Vicente Moreno ha estado muy lejos de puntuar en las salidas de Pamplona, donde ha encajado siete goles. En su feudo está exponiendo las armas de siempre. Verticalidad, agresividad, empuje, centros- remates y segundas jugadas.
Con la afición a su lado, siempre le será más fácil manifestar su identidad, pero las versiones distan demasiado. Es el peor visitante de la categoría con una cosecha ofensiva que saca los colores.
DOS TIROS A PUERTA EN DOS DESPLAZAMIENTOS
Solo dos tiros a puerta se han registrado en Montilivi y Vallecas. Uno de Bryan Zaragoza al comienzo en esta última jornada y el golazo de Raúl García de Haro. Por lo demás, Paulo Gazzaniga y Agusto Batalla no han tenido que utilizar los guantes para hacer paradas. Poco trabajo han tenido con los atacantes rojillos.
El promedio de disparos ejemplifica estas dos caras de Osasuna. Fuera de casa es de 3. Y en casa llega a los 13,6 sumando los partidos contra Leganés, Mallorca y Celta, rivales ante los que se dio la talla en mayor o menor medida con más hambre y ambición. La estadística refleja además que como visitantes se dan casi la mitad de pases en campo contrario que como locales (102 de media frente a 182), brecha similar a los toque que se dan en el área rival (10,5 fuera de casa por los 23 en Pamplona).
La faceta productiva de los equipos contrarios también se manifiesta en esa doble escala. A Osasuna le llegan más al área y le hacen más posesiones a domicilio, en esa línea que hace duplicar los números de lo que está concediendo según donde juegue.
UNA CUARTA PARTE DE LOS PASES FUERON EN LARGO
Osasuna quiso jugar en largo en el partido contra el Rayo Vallecano. Cada vez que la pelota llegaba a los dominios de Sergio Herrera, el portero optaba por el desplazamiento por arriba al campo rival. Está claro que había orden para que así fuera buscando seguramente desactivar a un Rayo que buscaba las estampidas desde la línea de tres cuartos.
No era un contexto fácil para Aimar Oroz (solo 14 pases hizo). A Moncayola tampoco se le vio (solo 18 pases). Ni a Rubén García. Osasuna vivía de los chispazos de Bryan Zaragoza. Areso y Bretones, dos aviones en El Sadar, rara ver cruzaron la divisoria.
Se abusó tanto del balón en largo que uno de cada cuatro pases del equipo llegó de esta forma. Era la estrategia para sortear al Rayo, pero a cambio se renunciaba a mandar en ataque. Los madrileños fueron ganando poco a poco las batallas hasta la descomposición conocida que ocurrió en la segunda mitad.
TORRÓ: PODEROSO POR ALTO Y ERRÁTICO CON EL BALÓN
Es, junto a Catena, el jugador más utilizado. Sin el concurso de Iker Muñoz, fuera por una fractura en el quinto metatarsiano, Lucas Torró es titular indiscutible para colocarse por delante de la defensa.
El alicantino ofreció una doble cara. Por un lado, por alto fue inexpugnable para ganar 12 de los 13 duelos que intentó, una marca que no ha alcanzado en esta Liga ningún jugador. En términos globales es el tercero en estas cinco jornadas tras Muriqi (Mallorca) y McBurnie (Las Palmas).
Pero por otro, en Vallecas tuvo problemas en la organización. Siendo el jugador que más pases dio de Osasuna, con 33, solo un 57% acabaron en el destino deseado. No está siendo preciso en el pase en este comienzo.