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La peor cara de Osasuna

La pesadilla en Girona deja el registro ofensivo más escaso de la historia reciente: 1 solo disparo y en el minuto 94

Celebración del primer gol del Girona contra Osasuna
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Celebración del primer gol del Girona contra Osasuna
Celebración del primer gol del Girona contra Osasuna

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Gorka Fiuza

Publicado el 30/08/2024 a las 05:00

Los guantes del portero Paulo Gazzaniga acabaron intactos, muestra de la inoperancia absoluta en Montilivi. La estadística fue demoledora. No solo Osasuna salió goleado, sino que fue incapaz de disparar a puerta y su único tiro fue un intento muy lejano de Raúl García de Haro en el minuto 94. Un bagaje muy pobre. Es la peor cifra de Osasuna desde que el portal ‘Opta’ almacena estos registros (2003-04). Muy significativo.

Los rojillos -este jueves de negro- no hicieron ni cosquillas a su rival. La visita a Girona supuso un golpetazo después de dos jornadas para prender la ilusión.

Pero Osasuna estuvo a merced de los de Míchel, más intensos, más rápidos, más acertados y mejor colocados. Ahogaron con su presión asfixiante. La superioridad fue aplastante y clamó al cielo esa nula capacidad de generar peligro.

0,04 GOLES ESPERADOS

El algoritmo que calcula los goles esperados arrojó un 0,04 a Osasuna, un dato que era de 0,0 hasta el disparo de Raúl. No es para menos. Ni al contragolpe, ni con centros lejanos. No hubo intentos de ningún tipo. Así, los rojillos ni siquiera sacaron ningún córner. Inaudito.

Apenas hubo vida más allá de mantener el orden y defender. “Nos falta más con balón, hay que hacer secuencias de pase”, pedía Vicente Moreno en la primera pausa de hidratación. No carburaba el equipo con la pelota. Nada que ver con las sensaciones del sábado contra el Mallorca. Pero lo peor estaba por llegar.

INOPERANCIA

El paso de los minutos no cambió el panorama, sino que lo empeoró. Los goles fueron cayendo en contra, lo que podía presagiar una reacción a la desesperada. Nada de eso. Pese a la presencia de los Aimar, Bryan o Budimir, Osasuna seguía en su cárcel particular y no enderezaba el rumbo hacia la portería de Gazzaniga.

Los cambios dieron algo de frescura al juego, también porque el Girona ya jugaba a placer, y cuando Osasuna iba a finiquitar su odisea sin ni siquiera disparar apareció el lanzamiento de Raúl para no dejar en blanco la estadística de un equipo que no compitió, sobre todo desde el ecuador de la primera parte. Urge cambiar de cara el domingo ante el Celta.

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