El reto de ser Osasuna
Cerrada la gloriosa etapa de Jagoba Arrasate de Osasuna, Vicente Moreno quiere fortalecer esas señas de identidad con un bloque que se mantiene salvedad hecha de la marcha de David García


Publicado el 16/08/2024 a las 05:00
El fútbol, como la vida, circula a toda velocidad. Hace un año por estas fechas, Osasuna y su afición se preparaban para disputar la eliminatoria de la Conference League contra el Brujas. Iba a ser la temporada de las cuatro competiciones, incluida la Supercopa de Arabia. La ilusión era desbordante, subidos a la inercia favorable del ejercicio anterior.
Hoy se vuelve a pisar la tierra y con cambios importantes. Nadie sospecharía entonces que un verano después ya no estarían en la familia rojilla dos estandartes que han marcado este ciclo: Jagoba Arrasate y David García. Por no hablar del Chimy Ávila, antes ídolo del osasunismo que salió por la puerta de atrás.
Entrenador y capitán entendieron que su etapa en El Sadar había terminado. Cada uno a su momento. El técnico lo masticó unos meses antes de concluir el curso. El central también lo tenía decidido hasta valorar las ofertas. Uno al Mallorca y otro a Catar. Pero la vida sigue en Osasuna.
El hombre elegido para el relevo era Vicente Moreno, un entrenador con método y experiencia que llega con hambre para continuar y potenciar las señas de identidad de lo que ha sido este equipo siempre. El valenciano sabe dónde viene. Por lo visto en los entrenamientos, que siguen siendo a puerta abierta, la alta intensidad forma parte de su ideario como camino a levantar a El Sadar de sus asientos.
Es la sexta temporada consecutiva en Primera para este clásico del fútbol español que quiere conservar su personalidad tan propia, la que le hace ser reconocible. La permanencia aparece en el trayecto como primer objetivo, pero nadie se pone límites. Ambición con los pies en el suelo. Lo intangible también cuenta. Porque el reto de enganchar con la grada no es menos importante.
LA SEGUNDA VENTA MÁS CARA DE LA HISTORIA
La baja de David García ha trastocado los planes. Se trata seguramente del jugador que más crecido en esta aventura de Osasuna en Primera. De salir cedido sin meter ruido, a contar para una selección que ha sido campeona de Europa. Han sido numerosos los peldaños de la escalera de su carrera que ha subido. Hasta que sus estímulos le han dicho que era necesario un cambio de aires.
Llegados a este punto, al club no le quedaba otra salida que sacar el mayor rédito económico posible por un jugador que pasa de los 30 años. La operación se acercó a los 9 millones fijos y se ha convertido en la segunda más jugosa de la historia. La tendencia en otras épocas era sacar cualquier provecho del talento joven. Ahora, el club quiere que sacar rendimiento deportivo de sus jugadores, amén de que en un momento dado haya que vender un activo. Osasuna era uno de los equipos con menos traspasos de los últimos años.
Salvedad hecha del excapitán, Vicente Moreno hereda un bloque compacto con todos las ventajas que supone. El vestuario sigue sostenido por unos firmes pilares. El núcleo duro es fuerte con ese empaste de los jugadores de casa con los llegados todos estos años de fuera, tan asentados al pulso de Tajonar.
EL VALOR DE MANTENER A AIMAR OROZ Y A BUDIMIR
Osasuna ha logrado mantener a dos emblemas este verano. Un canterano como Aimar Oroz y un internacional contrastado como Ante Budimir. Porque del primero se ha escrito un rosario de noticias desde comienzos de verano. El Girona y el Athletic, dos equipos de Europa, se lanzaron a por él. El club dejó siempre clara su idea de no querer vender a nadie. Se rechazaron tres ofertas por el campeón olímpico de Arazuri. Llegaban al doble dígito. No se moverá, dicen.
Por el delantero había temor de que una propuesta del extranjero hiciera tambalear su futuro. Sus 17 goles de la temporada pasada podían llamar la atención a cualquiera. Jugó la Eurocopa con el escaparate que podía suponer. Pero Budimir nunca ha querido forzar ninguna situación. Es feliz en El Sadar y viéndole entrenar y en los amistosos de verano queda claro que no ha perdido ningún gramo de ambición. Es atrevido pensar que pueda repetir sus números, pero no cabe duda que será la referencia por la que pase el éxito ofensivo de este Osasuna de Vicente Moreno, a quien ya conocía de su etapa en el Mallorca.
UN BLOQUE DEFINIDO: ENTRE LA SOLIDEZ Y EL CRECIMIENTO
Sergio Herrera, con galones de capitán, aspira a ser el portero titular. Areso se erigió en la revelación de la pasada temporada con su proyección en el lateral derecho. Irrupción positiva también fue la de Jorge Herrando, que ya cuajó con Alejandro Catena en las últimas jornadas. Sería la pareja de centrales titular a expensas de un refuerzo. Abel Bretones ha llegado al lateral izquierdo para darle verticalidad, aunque no se puede quedar en el tintero el rigor que da Juan Cruz.
Iker Muñoz aspira a consolidarse en el once tras convertirse en una pieza sólida en su estreno. Junto a él cuentan Lucas Torró y Jon Moncayola, dos clásicos para darle potencia al centro del campo. Rubén Peña y Rubén García siguen para aportar mucha energía y veteranía. Moi Gómez necesita reencontrar su fútbol, para beneficio del equipo, y activar un ataque en el que Arnaiz y Raúl García de Haro deben jugar el papel de buenos secundarios.
BRYAN ZARAGOZA COMO FACTOR DIFERENCIAL
Abel Bretones, del Oviedo, se convertía en el primer fichaje del verano para iniciar con normalidad la pretemporada. Y mientras el aficionado esperaba la llegada del central, que vendrá, irrumpía de forma sorprendente el nombre de Bryan Zaragoza como posible incorporación.
El rumor era cierto. Osasuna alcanzaba un acuerdo con el extremo del Bayern para jugar de rojillo esta temporada como cedido. La operación hizo rebobinar en el tiempo con el fructífero paso de Pervis Estupiñán o de Ez Abde. El verde dictará sentencia, pero no cabe duda de que la llegada del malagueño supone una alta dosis de ilusión. La que mueve el fútbol y a Osasuna.
El socio de Osasuna, un ejemplo de fidelidad
Osasuna cerró su campaña de socios con 19.839 renovaciones, casi el 99% del total. El club, un verano más, apenas ha podido atender la demanda para hacerse nuevos abonados. Solo 161 privilegiados han pasado de ser simpatizantes a socios. La fidelidad es máxima por los colores. La grada acompañará al equipo rojillo en un Sadar que volverá a reunir a estrellas mundiales. El Barcelona de Lamine Yamal viene en septiembre, el Madrid de Mbappé en febrero y el Atlético de Madrid de Julián Álvarez en mayo.
CLAVES
1 Una salida muy significativa. David García se despidió este verano de Osasuna después de toda una vida vistiendo la camiseta rojilla. Más de 300 partidos con el primer equipo desde que debutara en aquella compleja temporada 2014-2015 cuando el club estuvo a punto de desaparecer. El central ha entendido que ha terminado su ciclo. Su ausencia será importante en la defensa.
2 Un inicio en El Sadar. Tres partidos se van a jugar en el templo rojillo en solo dos semanas. Mañana viene el Leganés. El próximo sábado, el Mallorca de Arrasate. Y el día 1 de septiembre el Celta.
