Homenaje
Jagoba Arrasate dice hasta pronto
El Sadar aclama en su adiós al técnico, que cierra un ciclo convertido en un icono de Osasuna


Actualizado el 25/05/2024 a las 23:51
Llora Jagoba Arrasate, llora El Sadar, llora el osasunismo. Sentimientos a flor de piel. Emoción compartida por una despedida dolorosa llena de respeto y cariño. Un afecto recíproco que acabó en un abrazo del césped a la grada y de la grada al césped. Seis años llenos de éxitos y, sobre todo, de una conexión con la hinchada que encumbra un legado repleto de hitos. El templo que tantas veces ha coreado su nombre se rindió a su figura. Leyenda indiscutible. 256 partidos dirigidos, un ascenso de récord, permanencias holgadas, finalista de Copa y billete europeo. A los logros se suma una forma de ser -natural, humilde, cercana- que ha hecho que la afición se sienta representada.


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Ese cóctel de momentos invadió El Sadar al terminar el partido. Llegaba, ahora sí, la despedida después de que el 26 de marzo anunciara su decisión. Desde ese día no han cesado las muestras de agradecimiento.
EL CALOR DE LA AFICIÓN
Un tifo despegado desde Grada Lateral, con un lema de agradecimiento, dio el pistoletazo de salida a los reconocimientos. Desde la megafonía se dijo su nombre y la afición aclamó al técnico. Hubo pancartas desplegadas en varios rincones: “Jagoba eta Bittor betirako zuekin” (Jagoba y Bittor con vosotros para siempre), “Gracias, Jagoba” o “Aúpa Jagoba eta beti zurekin” (siempre contigo). La animación se prendió desde Graderío Sur, donde luego acabó el homenaje, y desde donde partieron también cánticos en varias fases de “Directiva Dimisión”, para mostrar el malestar por la salida de Arrasate.
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Nadie se movió de su asiento cuando Melero López señaló el final. Los jugadores formaron un círculo en el centro del campo para preparar el terreno a Jagoba Arrasate, que debía atender a DAZN. El estruendo de El Sadar no cesaba.
JUNTO A ALKIZA Y SERGI PÉREZ
En el centro del campo vio un vídeo, junto a sus jugadores, proyectado en los videomarcadores que repasaba momentos épicos. Un barco de papel surcaba un río. Pasó de la serenidad a la emoción con algunas imágenes. Hubo lágrimas también en la grada. Jagoba, artífice de semejante equipo de autor, se marchaba. El speaker Edu Díaz presentó también a Bittor Alkiza y Sergi Pérez, su staff de máxima confianza. Siempre alejados de los focos, ayer tocaba salir en la foto.
El adiós cogía temperatura con los acordes del Grupo de Txistularis de Navarra. Temas como el Agur Jaunak, Txoria Txori y el Aurresku llenaron de magia el césped de El Sadar. Jagoba Arrasate, el círculo central, y Bittor Alkiza y Sergi Pérez, a un lado, contemplaban la escena con un pañuelo rojo en el cuello.
Luis Sabalza y Pedro Mari Zabalza entraron al campo. El mítico entrenador saludó afectuosamente al que se va siendo el segundo con más encuentros. El de Berriatua cogió de manos de los capitanes Unai García y David García una camiseta enmarcada acompañada de fotografías y su número de partidos en Osasuna, 256. Y recibió la Insginia de Oro del club.
"FELICIDAD DE HABER ESTADO"
El micrófono pasó a Jagoba Arrasate. En euskera y castellano se dirigió a los suyos. “Gracias, Sadar. Han sido seis años fantásticos. Tanto yo como mi familia hemos sido felices, eso es gracias a vosotros. Eskerrik asko. De parte de Bittor, Sergi y sus familias muchísimas gracias. No tengo la pena de tener que marcharme, no. Tengo la felicidad de haber estado y de haber conocido este sentimiento rojillo. Gracias a todos los trabajadores, estamentos del club, pero sobre todo a vosotros, a todos los jugadores que he tenido y en especial a vosotros (señalando a la plantilla). Os quiero y os adoro. Gracias”.
Palabra de Jagoba Arrasate, quien destacó otro mensaje en su intervención: “Y para terminar, tenemos un tesoro y tenemos que cuidar entre todos ese tesoro, que es Ta-jo-nar".
Y del discurso, breve, natural y sencillo dio paso al último bertso en euskera, lleno de agradecimientos y con un guiño a su futura vuelta. El instante entrañable llegó con la aparición de familiares de los tres protagonistas. Jagoba Arrasate cogió a hombros a su hijo pequeño, Niko.
VUELTA DE HONOR Y PASILLO
Dieron la vuelta de honor para fundirse en uno con El Sadar. Cuando terminaron en el fondo sur hubo obsequio de Indar Gorri, que desplegó una pancarta con el lema “lehen mailakoak gara zuekin batera” (somos de Primera junto a vosotros). Allí se vivió el punto final. Afición, cuerpo técnico y jugadores cantando al unísono. Luego, hubo pasillo a los protagonistas hasta el vestuario. En un plano más íntimo, la plantilla les dio un obsequio. Llegaba el fin de la gloriosa era Arrasate, pero ni la afición ni el entrenador cerraron la puerta.