Con dos... tractores
Una defensa enorme lava la imagen de Osasuna en un campo donde no se ganaba desde inicios de siglo


Actualizado el 10/02/2024 a las 19:04
Vas tranquilamente conduciendo por cualquiera de las rondas, variantes, carreteras, pistas, autopistas o viales que dibujan el mapa de nuestra amada Navarra y de repente, sin previo viso, ¡zas! Tractor que te crio. Y encima con remolque. Y así te pasa el lunes, el martes, el miércoles, el jueves y el viernes, con ocupación de los sitios para aparcar en Pamplona de vehículos agrícolas que, para más, sangre, no pagan zona azul. Y tú, pobre asalariado que en la vida vas a ascender ni aunque tengas iluminación mental tienes que andar tirando del Telpark para que no te multe el Gusanito de turno. Pues me alegro...
Uno es más de pueblo que las amapolas, de Mutilva Alta (en coña decimos que los otros son "de la Baja") y por ello va todo mi apoyo al agro, ese colectivo del que formaban parte los primos de Muru Astráin, Vitorino, Víctor Mari, Angel Mari (Juajuá le llamábamos por cómo se reía el buen hombre) y claro, eso de criarte entre tractores como el Hanomag Barreiros de los de Berrio, remolques, bravanes, molones, rastrillos y demás al final marca. Para lo bueno y lo malo.
Lo bueno que es Osasuna. Hoy sí. El amigo Yevgeny no se explica cómo somos tan volubles los futboleros, y lleva más razón que un santo. Siempre lleva razón, hasta cuando no la lleva. Pero es que somos así, más simples que el mecanismo de un chupete. Nos basta una semana de por medio y un triunfo por la mínima para que pasemos de matar a todos los jugadores a subirlos a una peana, que si se bajan de ahí vienen los primos vizcaínos y nos los roban. Primos bizcos dicen...
Jagoba se subió al tractor del triunfo, le mojó (por fin) la oreja a Imanol, ganó a "su" Real Sociedad en el que parece ser su último año en Osasuna. ¿O no? Bien hecho, míster. Bravo. La verdad es que has dado una lección de estrategia, reponiéndote de la de Benítez con su Celta. Porque plantarte en el Reale Arena con esa defensa de cinco, con dos efectivos en ataque y uno era Rubén Peña, con Herrando y Unai García titulares y ganar... Buf, míster. Eso es saber de fútbol; nosotros, humildes opinadores, a acatar tu triunfo y a aplaudir tu idea de lo que es este juego.
Desde hace 18 años no ganaba Osasuna en tierras donostiarras, en la Bella Easo, en la playa a la que solemos ir a bañarnos a cambio de cestas de setas. Meaplayas, robasetas, pero siempre hermanados. Esta vez hasta en el Botxo estaban con los rojillos para que los txuri-urdin no se les acercaran. No todo va a ser bonito en el triunfo, una pena que nuestra victoria les beneficie, pero no es nuestra guerra. Nuestra batalla está donde está, a 12 puntos del descenso que marca un Cádiz que la próxima jornada nos visita en el Sadar.
Este viernes mi Niña y el que suscribe vimos 'Saben aquell'. Uno es muy fan de Eugenio, quien, junto a Gilda, son lo más del humor en este país. La película me encantó, un biopic al que la crítica no le ha dado muchos besos que se diga pero que me retrotrajo a esos tiempos de cosechadora y remolque en la Alta, esos veranos jugando en las casetas de pacas, esos inicios con un Mikasa FT-5 y las Amat Marco calzadas en los pies, ni espinilleras ni nada, oiga, que Martín Monreal no las llevaba. Y ahora el fútbol es lo que es...
Osasuna es un tractor diésel, y se vio en San Sebastián. Primera parte de aguantar, segunda parte de aprovechar las ocasiones y cerrar, poner la barricada, plantar la hilera, la tractorada para que los de blanco y azul no plasmen en goles la capacidad de jugar que tienen, que es horrorosamente alta. Kubo, Brais, Sadiq, Merino, Traoré, Le Normand... Suma y sigue, pero no esta vez. Lección del mocete de Berriatua, que se ha sumado a las protestas del agro navarro.
El triunfo rojillo se cimentó en saber aguantar, sobre todo al final. En adelantarse con ese cabezazo del Cisne, qué añazo llevas, en contemporizar un poco y en saber sufrir como perros, apretados, juntos, con Herrando, David, Catena, Unai, Sergio, toda la zaga tremenda, a un nivel que no se había visto en todo el año y que nos había castigado colocándonos como el cuarto más goleado. Esta vez no, por mi portería no.
Sergio Herrera fue ese cabecilla al asiento del tractor que guio a todos los demás detrás, a remolque que se suele decir. Y la manifestación tuvo su fruto, la movilización surtió efecto, la hinchada rojilla flota de alegría a estas horas y eso, este año, esta temporada, es muy nuevo y muy jugoso. Un fin de semana redondo y tremendo en el que se ha ganado a la Real Sociedad y en el que Jagoba ha podido poner una pica en Flandes. Mejor dicho, en la Concha, que no Velasco.
Ahora al tajo, al buzo, al mono de albañil, electricista, fontanero o tractorista. Ahora a seguir trabajando a preparar la visita del Cádiz, a acercar la permanencia. Ahora a seguir alimentando a esta afición tan olvidada, sufridora y triste este año. Ahora, chavales, a seguir demostrando que no es fácil ganar en Pamplona y, mucho menos, hacernos goles. Con mucha gana, con mucho esfuerzo, con mucho apoyo. Con dos tractores...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!