Osasuna frena la sangría

El conseguido frente a la Real Sociedad fue el primer punto obtenido ante uno de los siete equipos de arriba

Gráfico con los goles y las posiciones de cada anotador encajados por Osasuna contra los equipos de la zona alta de la clasificación./
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Gráfico con los goles y las posiciones de cada anotador encajados por Osasuna contra los equipos de la zona alta de la clasificación./
Gráfico con los goles y las posiciones de cada anotador encajados por Osasuna contra los equipos de la zona alta de la clasificación./

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María Vallejo

Actualizado el 05/12/2023 a las 08:20

¿Qué es jugar bien al fútbol? La pregunta se la hacía un mosqueado José Luis Mendilibar cuando entrenaba a Osasuna hace una década. Las críticas por el juego rojillo llegaban a los oídos del técnico vizcaíno, que tenía una gran presión interna en las altas esferas del club presidido por Miguel Archanco y el carismático Mendi se enfadaba muchísimo. No entendía como a un equipo batallador y de perfil modesto como Osasuna, acostumbrado a vivir en el filo, se le pedía “jugar bien”. Sin entrar en las palabras toscas que utilizaba para describir este fútbol de toque, no le faltaba razón a Mendilibar, que siempre abogó porque un equipo como el suyo debía decantarse por el tipo de juego que le permitiera subsistir, sobrevivir, pelear entre gigantes, al margen de si era o no agradable a la vista, la posesión era mayor o menor o de si el resultado era justo o injusto.

Esta canción se ha repetido a lo largo de la historia rojilla y se hizo más actual que nunca el pasado sábado 2 de diciembre cuando más de un seguidor osasunista salía de morros porque se había aburrido, porque el equipo no juega a nada o porque la Real Sociedad no había goleado porque no había querido. Más pausado el análisis, que es como hay que hacerlo, se ha instalado la idea de que empatar contra un equipo tan potente como el donostiarra, que vive una época dorada, no sólo no fue meritorio, sino que fue producto de un buen trabajo y que, ojo, hasta el sábado, los rojillos no habían sido capaces de puntuar esta temporada ante uno de los equipos situados entre los siete primeros.

0 PUNTOS Y 16 GOLES EN CONTRA EN 6 PARTIDOS

Osasuna había sido testigo de una auténtica sangría de puntos y goles en los seis enfrentamientos anteriores contra los rivales más en forma del campeonato. El balance era desolador: 0 puntos, 5 goles a favor y nada menos que 16 en contra. Y llegaba uno de los equipos con mejores mimbres, la Real Sociedad, con el añadido de que al equipo rojillo se le había atragantado en las últimas temporadas y de qué manera.

Jagoba Arrasate diseñó otro Osasuna en cuestión de días, con tres centrales y dos carrileros, y el resultado fue la pérdida de la posesión, el sufrimiento sin balón, el defenderse como jabatos, el replegarse a conciencia provocando un dominio insistente pero estéril de la Real. El que los mejores técnicamente del equipo, casos de Aimar o Rubén García, se vistieran de obreros en favor de la destrucción de la creatividad realista. Pero también llegó el primer punto ante uno de los de arriba. Por fin. Y también, por primera vez esta temporada, que uno de estos rivales no le metiera por lo menos dos goles como en todas las ocasiones anteriores.

Así es. 0-2 contra el Athletic, 1-2 frente al Barcelona, 0-2 de nuevo en la visita del Atlético de Madrid, 4-0 en el Bernabéu, 2-1 en el Villamarín y 2-4 en El Sadar frente al Girona. 5 goles a favor, 16 en contra (2,66 de promedio) en estos encuentros. Una sangría. No se podía sostener más la situación sin un golpe de timón.

El discurso de “hemos merecido”, “hemos tenido muchas ocasiones”, “el gol estaba mal anulado”... aun siendo cierto, no se traduce en puntos. Osasuna ha visto durante demasiado tiempo cómo se le escapaban partidos en los que jugó mejor que el rival, en los que decisiones arbitrales injustas le mediatizaron para sacar adelante el trabajo, en los que veía cómo los otros llegaban y marcaban cada vez que disparaban. La misma historia ya muy vista y que, por fortuna para Osasuna, quedó cortada de cuajo con el esfuerzo colectivo del sábado.

SÓLO SADIQ HA MARCADO DESDE FUERA DEL ÁREA

Como dato reseñable, la Real marcó el primer gol fuera del área de todos los que han realizado estos siete equipos de la parte alta de la tabla. Sadiq disparó desde 20 metros para sorprender a Herrera con un soberbio gol. Hasta entonces, los 16 goles habían llegado en acciones en los que el rival se adentró hasta la cocina (como los dos del Atlético, de Griezmann y Riquelme, Isco en el segundo del Betis, los de Bellingham o el de Joselu para el Madrid), o en acciones al contragolpe (Iván Martín en el primero del Girona, Vinicius para el tercero del Madrid), centros laterales (los dos del Athletic de Williams y Guruzeta fueron sendos servicios de Nico, el de Willian José del Betis a centro de Isco, o Doybyk y Aleix García para el Girona) o a balón parado (Koundé para el Barça) y de penalti (Lewandowski).

Sin embargo, frente a la Real, Osasuna aprendió a proteger sus dominios con uñas y dientes con un esfuerzo solidario liderado por un Sergio Herrera de antología que reconocía tras el choque lo importante que era para él haber salvado un gol después de tantos intentos frustrados yendo a la red a por el balón.

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