Ese equipo reconocible que queremos
Los rojillos dan su mejor versión contra el Granada y brindan a El Sadar la primera victoria de la temporada


Publicado el 20/10/2023 a las 23:31
Osasuna llevaba antes de jugar contra el Granada nueve jornadas en las que había sumado 10 puntos, una media que no daba la realidad de la calidad que atesora este año la plantilla y que dejaba ese sabor agridulce que tenemos sus seguidores en el paladar desde el choque de Brujas. Hiel y azúcar, una sensación poco agradable y que era necesario borrar de un plumazo o, en su defecto, tornarlo en un sabor más apetecible. Y llegaba un equipo con nombre de fruta, desde la soleada Andalucía y en el que, cosas de la vida, su estrella más rutilante se apellida Zaragoza.
Parece que con estos precedentes la cosa no pintaba bien, pero es preciso señalar con mayúsculas, subrayado fosforito y luces de neón si fuera menester que los rojillos, en las nueve primeras jornadas, han jugado contra cuatro equipos Champions y recibimos en casa a un Athletic que ha empezado como un avión. De modo que la cuenta tenía trampa, truco (que no trato) y tampoco era cuestión de sacar el hacha. Pese a que los juntaletras seamos de pan para hoy, hambre para mañana...
Llevo desde el minuto uno de la actual temporada diciendo varias cosas. Una de ellas es que hay mejor plantilla que el pasado año, pese a las salidas (la más sonada de Abde). Y es que a la base del exitoso pasado año se han sumado gente que dan la talla, como son Catena, Mojica o Raúl García de Haro, además de un Arnaiz que ya demostró el cañón que tiene en Mendizorroza. Y pese a que sólo el primero saltó en el once titular, es cierto que todos los jugadores de la plantilla suman y los rojillos son el equipo que queremos ver, son una piña, un grupo, un equipo con todas las letras bien puestas. Desde Sergio Herrera hasta Ante Budimir.
El proyecto empieza a afianzarse. Parece que ante el peligro de desmontar la nave nodriza, el club ha optado por atar a los jugadores clave. Oroz va camino, Pablo Ibáñez tres cuartos, Iker Muñoz lo ha hecho y Budimir era el penúltimo en prolongar su relación con un estamento y una ciudad que le hacen estar contento. Con ese panorama de buenrrollismo saltaba al verde Osasuna con Sergio en la meta, Areso en el lateral derecho y Peña en el izquierdo. Catena y David donde siempre. Torró, Moncayola y Moi en la medular. Aimar, Chimy y Budimir arriba. Ahí es nada.
Y vimos a nuestro Osasuna, vimos a ese equipo reconocible que presiona hasta la extenuación, que se dejan el alma cuando el rival se hace con el cuero y que pelea todo lo que vuela, rasea o va a media altura. Las pocas concesiones que sacaban los granadinos morían en las manoplas de un híper motivado Sergio Herrera, que demostró que hay que tener un puntito de locura para apretarse unos guantes en este deporte. Y casi cien metros más lejos, Budimir y el Chimy liaban la de la vigilante de piscinas, parda que te quiero parda, con un gol mezcla de pase de niño que juega a fútbol en la calle, control de delantero talentoso y cruce de exterior de killer.
El control fue total de un equipo que no cedió ni se puso nervioso en ningún momento. Se controlaron todas las líneas, se atacó cuando se pudo, se replegó cuando se quiso. Hasta las peleas subterráneas de esto del fútbol se ganaron por goleada, con la expulsión de Boyé con el 2-0 en el marcador y sabiendo contemporizar un partido que deja las mejores de las sensaciones. Y es que Osasuna, nuestro Osasuna, el Osasuna que maravilló la pasada temporada ha vuelto... para nuestro deleite.
No es lo mismo comenzar la temporada contra rivales de enjundia que contra los que son de tu supuesta liga y, por ello, los diez anteriores puntos tienen más valor. Ahora Osasuna suma 13, visita al Betis, vienen a Pamplona Girona y Las Palmas y viajan a Villarreal. Con este equipo, con las sensaciones que dejaron contra el Granada, con el estado de Budimir y su conexión con el Chimy, con las revoluciones de Sergio Herrera, las cabalgadas de Areso y Peña, el control de Torró y Moncayola, la calidad de Moi... Con este Osasuna todo se puede conseguir, y eso es lo mejor que dejó el choque del viernes.
Un último apunte antes de bajar la persiana. El año que viene hay Eurocopa, en tierras germanas. ¿Qué tendrá que ver el tocino con la velocidad? Pues mucho. Y lo estamos viendo en el Cisne de Zenica. Croacia está con un pie y medio fuera del pase directo, casi condenada a jugar la repesca de la cita de selecciones. Y Budimir se ha quedado fuera de las últimas convocatorias. Sumando uno más uno, no es de extrañar el nivelazo que está dando el atacante rojillo, con cuatro goles en su haber y desplegando toda la calidad que atesora. Está claro que, como buen balcánico, quiere que le vuelvan a llamar de la selección y Osasuna se va a beneficiar. Eso sí, como le convoquen, a partir de marzo poco le vamos a ver. Es lo que tiene que se clasifique Croacia para la Eurocopa, que Ante pelará pero, una vez citado, puede que opte por guardarse.
Y ahora a por el Betis. A recuperar a todos, incluido Darko que estaba convocado y fue una de las grandes noticias de la noche. La otra pudo ser el estreno goleador de Raúl García de Haro, pero esa puntera de la bota de Barja en fuera de juego le privó al atacante de tal premio. Eso sí, dejó detalles del buen delantero que puede llegar a ser, aunque jugando contra diez (e incluso nueve) no sé si será algo a tener en cuenta. En el feudo del que fue su equipo puede tener la oportunidad de resarcirse, ¿no?
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!