La patata caliente se la queda el Alavés

Serio y efectivo partido de Osasuna en Mendizorroza que encara la visita al Bernabéu con otro aire

El Forofillo celebra la victoria de Osasuna
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El Forofillo celebra la victoria de Osasuna
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Fran Pérez

Actualizado el 01/10/2023 a las 19:02

Acaba de terminar el verano hace cuatro días y estamos en ese veranillo de San Miguel que, como tal, ha tenido en los osasunistas el particular 'Grand Prix del Verano' y la famosa patata caliente. Ese juego del afamado concurso interpueblos en el que se pasan un globo que va creciendo, como el ego de un influencer, hasta petar sobre la cabeza del que lo sujeta en el momento en el que tiene que contestar la pregunta que lanza el presentador. Y en este caso no es una pregunta, es una actitud. La de los colegiados. La pasada jornada nos fastidiaron, ahora la víctima es el Alavés en una rueda de la que se libran los grandes y algún que otro equipo...

Jueves, 23.30 de la noche. Redacción de Diario de Navarra. Conversación entre el amigo Úcar y el menda lerenda, ojipláticos tras el gol anulado a Osasuna, tras los 5 minutos de prolongación, tras la no expulsión de Morata ante la desconsideración al Chimy y, dos minutos después, viendo que se iban ambos dos a la caseta. "Esto está claro, Rubenchi. El domingo, victoria en Mendizorroza con alguna cosa rara del pitolari y aquí paz y después gloria. Nada nuevo". Pitoniso dice el otro... Patata caliente, que se quejen los babazorros y a ver si tienen suerte el próximo fin de semana.

Osasuna venció en Vitoria con dos chispazos y mucho control. El primero, latigazo de Arnaiz que, este sí, aprovechó la oportunidad de salir de inicio y desanudó un encuentro que se estaba quedando tonto y que olía a empate. Bien es cierto que para ello se aguantó muy bien, con un Sergio Herrera inconmensurable que frenó las acometidas de Kike García, Hagi, Rioja y compañía para permitir ponernos por delante. El resto con un once de bastantes cambios por lo de la acumulación de partidos. 

El latigazo de Arnaiz, con la derecha y a la escuadra, dio paso a un mano a mano que evitó el meta rojillo en una costumbre de que marcamos y nos empatan en nada que no se dio. Entre eso y que el segundo tiempo empezó con la expulsión de un rival, el partido pilló un color que Jagoba agradecía desde las alturas del estadio rival, en el que era el primero de los dos choques que tiene que vivir desde la distancia del amado banquillo.

No vamos a descubrir nada si decimos el nivel de los trencillas, pero la verdad es que la vida sigue igual en ese aspecto. Los vitorianos se quejan de la expulsión, les recomiendo que miren la de Catena contra el Barça en el penaltito a Lewandowski. Que el balón de Arnaiz se va a Tudela lo sabe todo el mundo, pero... El atacante está listo, mete el cuerpo antes y le derriba. Solo ante el meta, roja directa. Ni VAR, ni ver ni vor. Porque si no se le expulsa, lo del polaco en El Sadar sería para incluir en el 'caso Negreira'. Ojo, en una jugada que llega tras un paradón brutal de Sergio Herrera a Hagi en un mano a mano que olía a empate.

De ahí al final parecía que era Osasuna el que jugaba con uno menos. Las fingidas pérdidas de tiempo de Sergio Herrera, héroe del choque, terminaban con el meta en el banquillo por subida de gemelos a lágrima viva. Siempre en mi equipo, ya que es de los que te salvan encuentros como este de Mendizorroza. Osasuna aguantó lo indecible, aunque es cierto que los locales empujaban pero sin mucho acierto. Y entonces se acabó la gasolina del Alavés...

Y llegó la sentencia de Budimir. Y el penalti por manos que no fue ni mano, ni penalti. Y el larguerazo de Rubén García, y ocasiones para golear mientras los medio millar de rojillos que estaban en la grada coreaban el nombre del conjunto de Luis García Plaza. Porque no será un derbi regional, pero sí es un encuentro de rivalidad sana. Porque al Alavés se le aprecia, porque es nuestro espejo, porque son humildes, como nosotros, y sufren lo indecible para lograr un punto y alcanzar el objetivo de la permanencia. 

Ahora asoma en el horizonte el Bernabéu, el Real Madrid del cuñado. Choque de alto voltaje la semana que viene antes del segundo parón por compromisos de la selecciones. Una plaza de esas que se presentan imposibles pero que, el pasado año por ejemplo, se nos dio bien y se pescó un punto. Que debieron de ser tres, por el fuera de juego de Rudiger en el tanto local. Pero bueno, no vamos a hablar de árbitros, que la patata caliente parece que se ha quedado en Vitoria. ¿O no?

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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