Mercado de fichajes
Osasuna, un club que no vende
El ciclo actual de Primera viene marcado por las mínimas operaciones de ingresos respecto al resto


Publicado el 21/09/2023 a las 05:00
El poder de retención ha sido una de las armas de Osasuna en su época más reciente, desde que ha pisado la Primera. La historia ha cambiado. Venía siendo habitual cada vez que un futbolista despertaba interés en el mercado. El club consideraba la opción de vender.
Sucedió en los trayectos anteriores más perennes en la categoría, desde los ascensos de 1980 y de 2000. Hubo operaciones que llenaron el estómago y otras no. Pero siempre, con el denominador común de una salida importante. El aficionado recordará que siendo jóvenes se marcharon Javi Martínez, Azpilicueta, Monreal, Raúl García o Merino. Todos, dentro de este contexto de darle respiro a la caja y de no poder ofrecer un blindaje con un mejor contrato.
El actual proyecto ha roto con esa tendencia tradicional. El club ha soportado sus inversiones en forma de mejora de plantilla y del estadio, las dos principales, sin verse en la necesidad de vender a uno de sus futbolistas. El tiempo ha venido determinado además por las deudas heredadas y provocadas por el covid. El valor más preciado proviene siempre de sus canteranos y ahora, siendo una época de bonanza en el paso y asentamiento en el primer equipo de los jóvenes, se ha conseguido mantener el bloque en otra ventana de mercado que se cerraba hace escasas semanas.
Osasuna se ha convertido desde que está en Primera en uno de los clubes que menos ingresos ha obtenido por venta de jugadores. Según el ranking extraído de la web Transfermarkt, se han computado solo 4 millones de euros desde la temporada 2019-2020.
A saber, los 3 que pagó el Leganés por Luis Perea en 2020, los 750.000 euros del Almería por Juan Villar ese mismo verano y los 250.000 recientes de Las Palmas por Marc Cardona. Ofertas por diferentes jugadores ha habido estos años, pero el club no ha entrado al trapo en ninguna. Su postura por pedir la cláusula de rescisión ha sido inamovible y todavía no ha sentido el aliento de ningún futbolista para forzar una operación.
La cifra resulta llamativa comparándola con lo que ha sido normal en el resto de clubes que ha estado en esta categoría, salvedad hecha del Athletic, que no ha ingresado, aunque cuenta con una hucha de anteriores salidas importantes que le sigue dando músculo para cuadrar sus balances.
El bloque ha ido madurando en un crecimiento continuo. Los técnicos y los rectores han entendido este tiempo que era clave mantener a los jugadores capitales, circunstancia que ha permitido aumentar el valor de la plantilla. Mientras, han ido llegando refuerzos por los que se ha hecho un fuerte desembolso, con unos 40 millones de gasto estos cinco años.
La balanza refleja en Transfermarkt un saldo negativo de 36 millones, cuando la mayoría de los clubes presentan números verdes. Tras el Real Madrid, el Barcelona, el Sevilla y el Almería, aparece Osasuna como equipo con más descuadre. Es una situación que ha podido sobrellevar el club, lo que le ha permitido ser competitivo en el campo y así tener más garantías de conseguir los objetivos de la permanencia y clasificaciones deportivas por encima de sus recursos que le han dado más en los derechos audiovisuales.
EL IMPACTO QUE TIENE EL LÍMITE SALARIAL
Sin embargo, la estrategia que ha llevado el club ha contado con una derivada que explica la publicación de los últimos topes salariales en Primera. Que Osasuna tenga el cuarto peor techo de gasto viene motivado en una parte precisamente por eso, porque el club no haya abierto el grifo de momento de las ventas como ha sucedido con muchos competidores.
Un porcentaje alto de los traspasos computa para incrementar el margen que deja la Liga. En este caso, Osasuna ha podido doblar sus ingresos en socios-taquillas y publicidad en estos años y mantener su parte del pastel de la televisión. Y su plantilla ha podido ser competitiva sobre otras estructuras que además cuentan con ampliaciones de capital y acometen esas transacciones de jugadores que reportan dinero.
La foto refleja esa contención de jugadores durante estos años como clave de la política emprendida. Desde el club, se valora que la llegada de CVC haya reordenado la deuda y con ello se haya reforzado la retención. Ahora salta la duda de saber cuándo cambiará el paso el club, consciente de que no se puede quedar atrás y que tampoco quiere desmembrarse. Cuestión de equilibrio.
59 millones de gastos soportados entre El Sadar y fichajes
Cuando Jagoba Arrasate y Braulio Vázquez vislumbraban el “techo” de Osasuna al final del pasado histórico curso metían en la ecuación el escaso margen de crecimiento, a nivel económico, que tiene el club por su modelo, alejado de ampliaciones de capital de propietarios de sociedades anónimas deportivas o inyecciones de inversores. La realidad es otra. Se ha crecido en ticketing gracias a la reforma de El Sadar (socios y entradas), en patrocinios y los ingresos televisivos se han mantenido estables.
Aún así, el límite salarial ha disminuido por la falta de ingresos a través de un traspaso, como sí ha sucedido en el resto de entidades, lo que les ha permitido tener mayores recursos para cubrir el pastel salarial de la plantilla. La principal fuente de dinero, en torno al 80%, procede de la televisión. Osasuna ha compensado el 8% del total que se lleva CVC con buenas clasificaciones que incrementan sus ingresos en esa variable del reparto a cinco años vista.
De ahí que en los últimos tiempos desde el club se vengan mandando señales inequívocas de que se aproxima una venta.
36 MILLONES, SALDO NEGATIVO
En este ciclo reciente, Osasuna ha reformado y ampliado su estadio por valor de 23 millones y presenta un balance negativo de 36 millones en operaciones de jugadores desde la 2019-20, según datos de Transfermarkt.
La apuesta se ha centrado en mantener el talento e incorporar piezas contrastadas en Primera. En total, solo en ese apartado, 59 millones han sido soportados sin haber realizado ningún traspaso relevante, salvo la venta de Luis Perea y los ‘pellizcos’ de Marc Cardona y Juan Villar.
Entre los gastos más destacados aparecen los fichajes de Budimir (8), Raúl (6 ), Rubén García 3), Juan Cruz (3), Enric Gallego (3), Chimy Ávila (2,7), Marc Cardona (2,5), Lucas Torró (2), Brandon (2) o Rober Ibáñez (2).
Un saldo negativo que se entiende por las nulas salidas indeseadas pese a haber recibido ofertas, especialmente en el caso de David García. Primero el Rennes y después el Sevilla estaban dispuestos a pagar por el central, pero Osasuna siguió firme su postura de pedir las cláusulas de rescisión, en su caso 20 millones. También fueron tentados con insistencia por otros clubes el Chimy, Moncayola y Lucas Torró, entre otros.
