Opinión
Las cuentas de Osasuna


Publicado el 16/10/2022 a las 06:00
Siempre debe haber un motivo de preocupación e interés cada vez que Osasuna difunde el estado de sus cuentas, al detalle por cierto, junto a los informes externos de auditoría y de la comisión de control económico, un órgano que nació tras los escándalos pasados con el fin de fiscalizar la gestión. Lo que sucedió, y que estuvo a punto de costar la vida de la institución, siempre hará estar al socio en posición de alerta. Esté quien esté a los mandos. Es conveniente vigilar desde fuera y corresponder con confianza desde dentro.
Osasuna ha experimentado cambios muy notables en los últimos años, desde el momento en que las cuentas bancarias cogieran aire tras una dura herencia y germinara un proyecto deportivo que ya es de los más estables de Primera. La deuda viene determinada por ese crecimiento en una doble vertiente. La de un estadio del que disfrutan los aficionados más allá de la positiva imagen que se proyecta al exterior. Y la que ha hecho mejorar el plantel cada temporada, sin necesidad de vender futbolistas, reteniendo a los buques insignia con contratos importantes, captando jugadores de nivel que en otras épocas hubieran sido imposibles y, todo, sin necesidad de rebasar el tope salarial.
La deuda debe preocupar porque sigue siendo elevada. A 30 de junio, la neta llegaba a los 51 millones tras una bajada del 10%. No tiene que ver con anteriores épocas, cuando se ingresaba menos, se debía una cifra desorbitada a Hacienda entre múltiples impagos y ese gasto no se correspondía con algún tipo de avance como ocurre ahora con este nuevo Sadar, la plantilla o la recompra de Tajonar, donde se ha redoblado la apuesta por la cantera en estos tiempos.
LA DECISIÓN DE CRECER
El club es cierto que ha arriesgado. Podía haber sido conservador, haciendo plantillas con menos recursos o dejando la reforma para tiempos futuros. El coste de las obras ascendió a 23,4 millones, una inversión baja respecto a otros recintos pero que ha marcado la economía del club. Hay un dato elocuente. Los primeros pagos se realizaron en septiembre de 2020 y en junio de 2023 ya se habrán liquidado casi 20 millones. El esfuerzo ha sido máximo. La pregunta es si era conveniente ahogarse de tal manera.
Ese progreso, por otro lado, está dando réditos: más de 3 millones al año de ingresos entre los socios nuevos, la mayor venta de entradas, las decenas de butacas y palcos VIP en diferentes zonas del campo y el propio atractivo de celebrar eventos privados o albergar un partido de la Argentina de Messi.
Que la deuda viene marcada por los tiempos más duros del covid también merece ser destacado en la fotografía. Entre 10 y 15 millones dejó de ingresar el club por este motivo, sin salir tampoco mal parado cuando mira cómo las han pasado y las están pasando competidores de su categoría. Hubo que acudir a las líneas de crédito con sus intereses. Por cierto, observando lo que hacen otros, las pérdidas de sus cuentas han sido más gordas que el millón que se ha desajustado por razones obvias.
EL VALOR DE LA PLANTILLA
Capítulo aparte merece la plantilla. En los últimos seis años, dice el informe de Osasuna, se han invertido en adquisición de jugadores 40,9 millones y se han obtenido 22,9 en traspasos, que últimamente no ha habido. No cabe duda de que se ha ido cogiendo músculo y eso, aparte del intangible para el aficionado de divertirse e identificarse con el equipo, supone un patrimonio valioso al mando de una dirección deportiva y cuerpo técnico que están marcando época.
Junto al estadio y efectos del covid, ha pesado en las cuentas la fuerte apuesta por Budimir, único futbolista por el que se debe dinero. Quedan 6 millones por pagar a la entidad alemana que financió la operación con el Mallorca, con sus intereses. En el debate, pesa lo que el croata ha dado en el campo y dará, o el retorno económico con Croacia: entre la Eurocopa y el Mundial, medio millón.
Osasuna manejará esta temporada una cifra de ingresos récord. El club, que ya ronda los 9 millones en patrocinios, se ha metido de lleno en la convivencia con los fondos CVC para su modernización y la externalización de su marca. El dinero que le llega le permite aliviar tesorería, cancelar préstamos y transformar Tajonar. Eso no quiere decir que desaparezca la deuda, que a modo de resumen ha sido motivada por ese crecimiento del que disfruta la afición y que además habrá que seguir vigilando.