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Análisis

El plan que hizo grande a Osasuna en el Bernabéu

El equipo navarro tuvo un orden exquisito y supo atacarle al Real Madrid

Ampliar Moi Gómez
Camavinga trata de parar la incursión del rojillo Moi GómezEFE
Publicado el 03/10/2022 a las 06:00
El plan de Jagoba Arrasate triunfó en el Santiago Bernabéu en un ejercicio coral de mucho mérito. Por primera vez, el Real Madrid no consiguió la victoria esta temporada. Osasuna trazó el camino que quería, aunque con las curvas lógicas que llegan en un escenario semejante. El cuadro de Ancelotti no estuvo cómodo gracias al orden del equipo pero, además, los rojillos metieron el miedo en el cuerpo. El curso pasado también se saldó con empate en Chamartín y este domingo se repitió esa consistencia añadiendo mayor presencia en ataque.
Porque Osasuna tenía muy clara su idea. Primero, sin la pelota. No fue a presionar alto -sí apretaba tras la pérdida-, acumuló jugadores por dentro y reinó en las disputas. “¿Dónde dejas espacio al Madrid?”, se preguntaba Arrasate en la previa. Su equipo se juntó como nunca para que no le cogieran la espalda, un terreno propicio para los blancos.
Defensivamente el trabajo coral fue de sobresaliente. Desde Sergio Herrera hasta Kike García. Eligiendo bien los momentos para asomar la cabeza y para replegar rápidamente. Salvo el gol y un remate de Benzema, el Madrid apenas tuvo opciones de peligro. No daba con la tecla. Osasuna había montado un entramado de acero con los García despejándolo todo.
Jagoba apostó por seguir con la línea de cuatro atrás y reforzar el eje con Darko y Moncayola junto a Torró, un clásico la temporada pasada. Abde ayudó atrás, pero sembró el pánico a la vez, y Moi Gómez dio una exhibición táctica.
MÁS POSESIÓN Y PAUSA
El ‘16’ rojillo ocupaba la banda al defender, pero enseguida se asociaba en la construcción del juego dando un paso al centro. De hecho, dejó metros a Torró y fue él quien asumió la manija. Con balón, Osasuna tuvo fases de dominio. Había otro fundamento claro: darle pausa al juego tratando de jugar desde atrás. El objetivo, frenar ese toma y daca que interesa al Real Madrid. El equipo supo marcar los tiempos porque también tuvo momentos para contragolpear.
Una lección de equipo. Pese a todas las circunstancias. El gol antes del descanso, que debió ser anulado, fue un mazazo para la puesta en escena y para la moral. Un jarro de agua fría. Osasuna se sobrepuso. Siguió compitiendo igual y encontró el premio del gol con un cabezazo inapelable de Kike García. El obrero del gol. Incombustible y pieza fundamental para dar respiro.
Pero dentro del plan había más planes. Por una parte, con ese paso adelante que tuvo que dar el equipo para lograr la igualada en un acto de fe. Y tras la expulsión tocó reordenarse. El Real Madrid llevaba tiempo empujando y el campo se inclinó definitivamente con la roja a David García. Para salir airoso también se necesitaba esa pizca de suerte. Benzema estrelló el balón en el larguero.
Había que conservar el 1-1 en inferioridad. Aridane y Manu Sánchez al campo. Línea de tres atrás. Tocaba sufrir para rematar la faena. Osasuna protegió su área como un tesoro.
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