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Análisis

Osasuna intentó taponar el talento del Betis, pero no bastó

Ampliar Betis - Osasuna
Lucas Torró intenta detener el avance de William CarvalhoEFE
Publicado el 27/08/2022 a las 06:00
El partido entre los dos candidatos al liderato en solitario no defraudó. Por intensidad, por ocasiones, por ambiente, por polémica... Solo faltaron a la cita con el Benito Villamarín los goles entre dos de los equipos con más pólvora en este inicio liguero. La balanza, como desde el ascenso de Osasuna en 2019, cayó del lado del Real Betis pero cada curso los rojillos se acercan más a un club que pasea su escudo por Europa.
El guion no sorprendió a nadie. El Betis trató de monopolizar la posesión, mientras que Osasuna esperaba su oportunidad. Arrasate, que avisó en la previa de los laterales profundos verdiblancos, quiso taponar la banda y apostó por Nacho Vidal y Rubén Peña en la derecha. Pero por la izquierda Moi Gómez y Juan Cruz debían frenar las incursiones de Aitor Ruibal y Rodri. Por si fuera poco en el centro del campo estaban Fekir, Juanmi trazando diagonales o William Carvalho que se crece siempre ante los navarros. No había camisetas rojas suficientes. “Es como que salen chorros de agua por varios lados y hay que taparlos con la mano. Tapas uno y sale por el otro lado. Hacen falta más de dos manos”, presagió Arrasate.
Sin embargo Osasuna se empezó a sentir cómodo en ese contexto. Se puso el mono de trabajo y minimizó al Betis. También enseñó el colmillo. Tanto que pudo adelantarse por medio de Moi Gómez y Rubén Peña. No fue así y la efectividad sonrió a los locales. Borja Iglesias, pichichi del campeonato, soltó un latigazo en la única grieta defensiva de Osasuna. Hasta entonces el plan había sido inmaculado. El combinado navarro no se echó atrás, saltó en la presión y hasta los centrales mordían en posiciones peligrosas. Nada que objetar a la pizarra de Arrasate.
¡MÁS MADERA!
Osasuna acabó por soltarse el cinturón con el paso de los minutos y bien entrada la segunda mitad. Los cambios, a la hora de partido, eran toda una declaración de intenciones. Al banco el Chimy y Aimar para dar entrada a Kike García y Budimir. Más altura y pólvora. También desfilaron Manu Sánchez, Rubén García y Kike Barja. Jugadores específicos para centrar. Los rematadores ya estaban. Incluso se rompió el Moncayola-Torró. Los rojillos fueron con todo y más cuando el Betis se quedó con 10 por justa expulsión a Pezzella.
Osasuna cargó de balas los cañones y puso media docena de centros desde la izquierda. Pero fue el típico “más corazón que cabeza”. Básicamente porque no encontraron rematador. Si lo hubo la mirilla estaba desviada. Aun así, la versión mostrada en el Heliópolis mantiene viva la ilusión por la presente temporada.
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