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Entrevista

Pablo Ibáñez: “He soñado muchas veces con que jugaba en El Sadar”

Su vida deportiva ha roto cualquier canon. Salió de Tajonar con 15 años y con 22 recibió la llamada del Promesas. Su ascensión no se frena. Primero con el filial, ahora con el primer equipo. Es la revelación

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Pablo Ibáñez, ayer por la mañana en el centro del campo, donde lanzó el disparo que acabó en gol contra el Burgos el viernesJESÚS GARZARON
Actualizado el 07/08/2022 a las 08:36
“Tranquilidad” es una de las palabras que más repite. Le caracteriza. No tiene que ser sencillo asimilar una tremenda progresión en tan poco tiempo. Tras madurar en el fútbol regional navarro, Pablo Ibáñez Lumbreras (Pamplona, 1998) va de salto en salto. Despuntó en el Promesas, tras su fichaje en enero de 2021, y eso le valió recibir una plaza en la plantilla profesional. Sigue derribando puertas. En pretemporada, ha demostrado tener condiciones para competir en Primera. Es posible que su debut esté al caer.
Centrocampista de movilidad que aglutina varios registros, nunca se para su motor para defender, mover el balón, colocarse y llegar al área. Le gusta ser comunicativo y aplica su intuición. Y hasta marca goles. Dos este verano. El último lo consiguió con un disparo desde el centro del campo. Pablo Ibáñez mantiene el nivel emocional sin dejarse llevar por el momento. Nobleza y templanza. Un jugador de Osasuna de los de siempre. Tiene 23 años. Nunca es tarde para nada.
¿Cómo se ha visto en la pretemporada? ¡Vaya mes!
Bien. Físicamente de menos a más. Las pretemporadas están para eso, para coger físico. Me siento contento por el trabajo que estoy aportando al equipo y por lo que se está dando.
Desde fuera, se ve que no está desentonando. Al contrario.
He intentado adaptarme al ritmo. Se nota que hay cambio del B al primer equipo. Poco a poco, me estoy encontrando cada vez más a gusto. Los primeros días cuesta, pero también recibes los consejos de los compañeros. Ellos han pasado por esta misma situación. Eso hace que las cosas sean más fáciles.
El año pasado también hizo la pretemporada, pero ahora es diferente. Ha dado el salto.
Sí, y además fue diferente porque estaba el coronavirus y no teníamos ni vestuarios. Eso hacía que la unión no fuera tanta. Ahora ya estamos dentro y hacemos las comidas en Tajonar. Es diferente estar todos juntos. Es mucho mejor de esta forma.
¿Impone compartir cuatro paredes con jugadores que llevan tiempo siendo profesionales?
Imponer no, pero sí me hace ilusión. Llevo desde pequeño persiguiendo el sueño de llegar al primer equipo y de jugar con estos futbolistas. Obviamente, hace mucha ilusión llegar aquí.
¿Se considera muy osasunista?
Muchísimo. Desde siempre he sido muy rojillo. Toda la familia ha sido. Mi abuelo, mis tíos... Todos han sido de Osasuna y eso se inculca de generación en generación.
¿De qué Osasuna se acuerda?
El que más recuerdo es el de Europa. Hay partidos que no se borran de la memoria, como aquel contra el Girondins con el gol del Nekounam. Yo estaba jugando en Osasuna y nos llevaban a los partidos con el equipo. Lo pasábamos muy bien. Recuerdo aquella época con una alegría inmensa. Ha sido la mejor que ha vivido Osasuna. Años bonitos.
Pablo Ibáñez, el primero de abajo por la izquierda, en su época de fútbol sala en Osasunacedida
Llegó siendo un niño a Osasuna.
Tendría 8 años. Osasuna tenía equipos en fútbol sala. Justo mi año fue el último, luego ya lo quitaron. Estuve seis temporadas, hasta que tocó salir por circunstancias. Me fui al Mutilvera con los amigos, al pasar a juvenil. Poco a poco fui retomando para intentar volver aquí. Luego, al San Juan. División de Honor y dos años de Tercera. Vuelta al Mutilvera a Segunda B y me llamaron de aquí para el Promesas.
¿En qué posición jugaba?
Siempre he alternado. He tenido esa virtud: poder jugar en varias posiciones. Yo lo considero así. He tenido épocas de jugar más en medio campo, media punta; he tenido momentos de estar de central... Al final, es lo que digo. Cuantas más posiciones puedas ocupar, más opciones tienes.
¿Cómo fue ese momento de tener que salir de Osasuna?
Desde muy pequeño es muy complicado aguantar toda la vida en Osasuna, pocos lo han podido conseguir. Los primeros momentos fueron duros. Los recuerdo. Fueron de llorar. ¿Qué iba a hacer? Lo que hice fue no rendirme y seguir. Hasta que la oportunidad regresó a los años.
Disfrutó del fútbol por otros caminos y de repente eclosionó.
El fútbol navarro tiene mucho nivel. En los equipos donde he estado, los compañeros y los entrenadores me han enseñado muchas cosas que me han hecho mejorar y aportar a mi fútbol. Me han ayudado mucho para poder regresar a Osasuna.
¿Pensaba en que podría volver algún día? Es una trayectoria que muy pocos han llevado hasta alcanzar el primer equipo.
Cuando salí de Tajonar, no pensaba en que podría regresar. Hay que ser realista. Te olvidas. Simplemente, te dejas llevar, vas creciendo y van saliendo las cosas.
¿Cuándo llegó ese momento de madurez?
Me di cuenta el primer año de Tercera que jugamos con el San Juan. Jugué todos los partidos de Liga y llegamos al playoff. Me empecé a sentir de nuevo importante. Sentía que estaba madurando y que había mejorado muchas cosas gracias a lo que me habían enseñado los entrenadores.
Y volvió a Mutilva. En 2019.
Ascendimos a Segunda B justo el año que llegué. Y después, seguimos bien en la nueva categoría. A mitad de temporada vinimos a Tajonar. Ni me lo pensé. Eso no se piensa. ¡Hombre! Siempre he soñado jugar aquí y en cuanto llegó la oportunidad, ni me lo pensé.
Ha ido dando saltos y adaptándose en poco tiempo. Llegó al Promesas y se hizo más fuerte.
Los pasos se dieron muy acelerados. Lo he llevado con tranquilidad y mucha calma.
¿Cómo gestiona las emociones? Una faceta es la futbolística y otra la mental para asimilar todo esto.
Esto que dices es muy importante. La mente es clave. No es fácil, pero creo que lo he llevado bastante bien. Lo intento cuidar y estar tranquilo. Estar bien de cabeza me ayuda mucho a sentirme bien.
¿De quién se rodea para ello?
La familia, los amigos... El entorno es fundamental para que la cabeza esté limpia.
Pablo Ibáñez, ayer por la mañana en el centro del campo, donde lanzó el disparo que acabó en gol contra el Burgos el viernes
El jugador navarro afronta con mucha ilusión su nueva aventura profesionalJESÚS GARZARON
Hay un momento importante, cuando el club comunica en marzo su renovación hasta 2024 más otra opcional y una cláusula de 25 millones. Se anuncia su paso al primer equipo. Esto va en serio.
Sí. Llegó ese momento y sentí una sensación increíble. Llevo trabajando toda la vida para conseguirlo. Me centré en acabar bien con el Promesas. Y luego, en trabajar para el inicio de la pretemporada y demostrar todo lo que sé hacer.
¿Le ha comentado algo especial Jagoba Arrasate?
Nos transmite confianza y tranquilidad. Sabe que en Navarra es muy importante la cantera. Se agradece mucho, la verdad.
Decía el club que el entrenador decidiría sobre su futuro: quedarse definitivamente a sus órdenes o salir cedido a un Segunda. ¿Sabe algo de este tema?
Lo que sé es que Jagoba está contento conmigo. Yo intento hacer el máximo caso posible a sus indicaciones. Nos ayuda mucho.
Han llamado la atención sus actuaciones, con dos goles incluidos.
El objetivo de la pretemporada es coger físico de cara a la Liga, pero si va acompañado de dos goles que te dan confianza para el inicio de la competición, mucho mejor. Han sido momentos bonitos.
Sobre todo el que marcó al Burgos desde el centro del campo el viernes en Tajonar.
El día de ayer fue movido. Muchos comentarios y llamadas. Es verdad que suelo fijarme en ver si el portero está adelantado. El año pasado metí un gol igual contra el Racing Rioja. Me fijo en ese tipo de cosas. Luego, que entre o no ya es otra cosa. ¡Igual es mejor que esto no salga en el periódico para que los porteros no lo sepan! (bromea)
Los pies siguen pegados al suelo. Lo de ayer tampoco le cambia.
Nada, nada. Yo sigo igual. Tengo la cabeza al igual que cuando estaba en el Promesas, haciendo lo mismo que cuando estaba con ellos. Calma y tranquilidad. Y lo que venga, encantado.
¿Qué supone para un chico navarro, canterano y tan rojillo poder jugar en El Sadar?
He soñado muchas veces con ese momento. Lo he pensado antes de dormir. Poder debutar en El Sadar con mi afición y con mi gente. Tengo muchísimos amigos que sienten el escudo como los que más. Cuando llegue ese momento, va a ser muy emocionante.
Puede llegar el viernes y contra un equipo de Champions.
Puede llegar...
¿Lo ha pensado?
Sí. Claro que lo he pensado. Llevo mucho tiempo pensándolo. Pero lo llevo con la tranquilidad que hay que llevarlo, como si estuviera jugando en Tajonar o como si estuviera jugando con mis amigos.
¿Cómo interpreta el fútbol y le gusta ser dentro del campo?
Me considero un jugador de equipo. Me gusta aportar en todos los ámbitos. Físicamente, llegar al área, cuidar el aspecto defensivo... Un jugador que trabaja y que lucha. Soy comunicativo. Si puedo llegar al área el máximo de veces para finalizar y marcar gol, muchísimo mejor.
¿En quién se fija en los entrenamientos?
Intento aprender de todos, pero me quedo con los compañeros con los que he compartido vestuario y ya están asentados como Moncayola o Javi Martínez. He jugado con ellos otros años y están ahí. Me fijo en detalles suyos. Obviamente, también en los veteranos que llevan más tiempo. Intento aprender de cada uno.
Ha llegado una nueva generación de la cantera. Aimar Oroz, Iker Benito, Jorge Herrando... ¿Cómo se ven dentro del grupo?
Sinceramente, estamos los cuatro muy bien. Creo que estamos dando el nivel en los entrenamientos y en los partidos. Los compañeros nos lo están poniendo fácil. Así que contentos.
De Aimar se habla mucho.
Lógico... Aimar tiene una calidad que muy pocos jugadores poseen en el fútbol. Tiene esa virtud. Es un placer compartir vestuario con él tanto el año pasado en el Promesas como ahora en la pretemporada. Es un gusto verle jugar.
¿Les llega el ruido de ese entorno que pide su presencia en las alineaciones de Arrasate?
Yo lo llevo sin presión. En Navarra, los aficionados quieren que jueguen los canteranos y nosotros intentamos demostrar a la afición y a los que confían en nosotros que podemos dar el nivel.
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