La crónica

Diabólico Osasuna

Los rojillos agitan un encuentro vertiginoso de robos, ocasiones y goles

Chimy Ávila celebra con euforia el primer gol del partido
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Chimy Ávila celebra con euforia el primer gol del partido
Chimy Ávila celebra con euforia el primer gol del partido

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Fernando Ciordia

Publicado el 20/03/2022 a las 06:00

La botella de champán que se podría haber abierto en El Sadar para festejar la permanencia virtual trasladaba a lo que realmente había sido el partido. Osasuna se había agarrado a la paciencia en una primera parte en la que empujó mejor sin perder la pauta ni el sitio. Después, consiguió entrar en un estado de agitación que se llevó por delante al colista y generó tanto entusiasmo en la grada. Siempre quiso algo más este equipo que lanzó un claro mensaje. No se va a dejar llevar. Es cuestión de fidelidad al estilo y al estadio, que ha retomado el calor de las celebraciones. De otra forma, no se entiende esa ambición de buscar la portería con la mirada siempre al frente y de poner en el asador esa intensidad diabólica que le hizo colocarse un disfraz de Premier League.

Fue una tarde de exaltación del osasunismo para alcanzar los 38 puntos. Vale que era un Levante con aroma a Segunda que se tiró por un precipicio en el 2-0, pero el mérito de este Osasuna es incuestionable. Venía de una imagen lastimosa del Camp Nou y cicatrizó esa herida con goles y más ocasiones que pudieron convertir en mayor la goleada.

El gol del Chimy Ávila en la última acción de la primera parte había sido el preludio de la erupción. El camino andado no había sido desdeñable. El Levante tuvo grandes dificultades para pisar el área de Herrera. Morales y Roger eran la amenaza. La zaga estuvo encima en la vigilancia. Juan Cruz volvió a firmar un encuentro sobresaliente. Al corte y limpio para iniciar con el balón. Arrasate avisaba del riesgo de esas transiciones en contra. Pedía acabar las jugadas. El equilibrio que dio Torró fue capital gracias a su despliegue físico e inteligencia táctica. Osasuna iba de menos a más. Ponía sus armas para pisa campo contrario. Le gusta manejarse en ese terreno.

Rubén García se anotó una gran ocasión a los 22 minutos. Salió de un recorte en el pico del área y lanzó un derechazo tremendo que golpeó el larguero. El valenciano picoteaba a su exequipo con su presión y movilidad. También lo hacía Manu Sánchez desde el lateral. Un centro suyo acabó en el primer remate del partido, el de un Chimy que quería pisar zona de peligro entrando por banda. Era un Osasuna reconocible al que le costaba entrar en temperatura para atacar una defensa de cinco.

GOL CLAVE ANTES DEL DESCANSO

Contra un Levante sin mayor propuesta que la de esperar, ser plano en la posesión y lanzar infructuosos contragolpes, el 1-0 levantaba a un Sadar con ganas. Budimir lo había intentado previamente para alcanzar un gran servicio del argentino, que enseguida puso los corazones a mil.

Darko, enorme en esos movimientos de ruptura y esa incansable pelea, se marcó un autopase para ceder a Budimir, que se ayudó del cuerpo para proteger y dejar vía libre al hombre que llegada del costado derecho. Osasuna lo había hecho rapidísimo. El Chimy Ávila se quedó solo y golpeó la pelota con esa potencia tan suya que hace reaccionar tarde a los porteros. Ese gol llevó la sonrisa al descanso y abrió otro paisaje para la segunda parte.

A nadie se le pasó por la cabeza gestionar la mínima renta. El equipo redobló la intensidad. Acciones de anticipación, acciones al primer toque y acciones al espacio que rompían un Levante incapaz. El segundo gol tuvo tintes surrealistas. Martín Cáceres completó su aciago partido con un saque rápido de una falta en su campo y sus compañeros descolocados, incluido su portero. Rubén García sacó a relucir su picardía. Se llevó el balón a todo trapo hacia esa portería sin dueño y cedió a Budimir, que en el mano a mano contra un Cárdenas de vuelta definió con maestría.

Destrozado por Osasuna, el Levante recompuso el once con cambios ofensivos que no le sirvieron de mucho. Enseguida llegó el 3-0, otra vez producto del hambre por recuperar el balón. Había llegado de una acción portentosa de Torró, excelso en defensa-ataque, que no pudieron despejar los granotas. Darko sacó el cuchillo en la media luna y encontró sitio para cruzarlo a la red con la pierna izquierda. Fiesta absoluta en El Sadar.

LOCURA DE OCASIONES

Era el momento de los cambios. Arrasate quitó a los cinco de arriba. El partido se rompió. Más revoluciones. Iker Benito volvió a tener minutos. Va a más. Disparó, centró y se soltó. Iñigo Pérez dejó buenos detalles. De Kike García no sorprende que le pusiera la misma concentración de siempre, con el partido resuelto. Tuvo dos buenas ocasiones. Una volea a centro de Manu rozó el larguero. También se quedó a las puertas con un disparo que se le abrió demasiado tras hacerse su hueco. Torró quiso redondear la tarde con un cabezazo que sacó como pudo Cárdenas.

El Levante había acortado antes distancias con un gol de Roger que cogió desprevenida a la defensa tras un balón en largo. Cantero y sobre todo Morales gozaron de acercamientos peligrosos en esos minutos de locura u difícil control. No peligraba un triunfo que pudo ser más holgado todavía.

OSASUNA
Sergio Herrera; Nacho Vidal, David García, Juan Cruz, Manu Sánchez; Torró; Chimy (Iker Benito, m. 67), Moncayola (Oier, m. 77), Darko (Íñigo Pérez, m. 77), Rubén García (Roberto Torres, m. 77); Budimir (Kike García, m. 67).
LEVANTE
Cárdenas; Pubill (Miramón, m. 84), Róber Pier, Vezo, Cáceres (Dani Gómez, m. 62), Son (Franquesa, m. 84); Bardhi (Cantero, m. 75), Pepelu, Malsa, Morales; Roger.
Goles
1-0, M.44: Chimy Ávila. 2-0, M.57: Budimir. 3-0, M.63: Darko. 3-1, M.76: Roger.
Árbitro
Alberola Rojas (Comité castellano-manchego). Amonestó a Pubill, del Levante.
Incidencias
Estadio El Sadar ante 19.429 espectadores.

Las claves

Osasuna va de menos a más

A los navarros, sin mayores problemas atrás, les costó encontrar profundidad para desarbolar a un Levante que se plantó con una defensa de cinco. El partido fue madurando hasta que se entró en ese estado de agitación.

El Chimy redondea la semana de la firma

El argentino había sido protagonista en los días previos por la renovación. Ayer volvía a la banda derecha. Puso buenos centros y también pisó el área con peligro. Suyo fue el primer gol. Osasuna no pudo ser más vertical. Arrancó Darko, fijó Budimir y se quedó solo el argentino para sacar su fusil.

Goles que llegan tras dos recuperaciones

Rubén García y Darko completaron un partido de sobresaliente. El de Xátiva había lanzado un zapatazo en la primera parte que pegó en el travesaño. Después fue protagonista en el 2-0. Robó en una acción de pillo con el Levante fuera de sitio y dio la asistencia a Budimir. Darko, que había intervenido en el 1-0 con un autopase, fue clave en el tercero. Se llevó el balón en zona de presión para definir después con la izquierda.

Lucas Torró da el equilibrio perfecto

El alicantino rubricó una nueva exhibición en el centro del campo. A su poderío físico para recuperar balones y estar en el sitio exacto, se sumó esta vez su despliegue para soltarse en ataque. Pudo hacer gol.

El equipo siempre quiere más

Osasuna demostró que no se va a conformar con nada en esta recta final de temporada. La permanencia está conseguida, pero la ambición sigue intacta. Otra prueba de ello llegó en la segunda parte. Con el partido sentenciado, buscó más goles. Kike García pudo marcar un doblete tranquilamente. El público de El Sadar disfrutó en una gran tarde de fútbol.

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