Osasuna

Miriam Rivas 'explota' 728 días después

Es difícil explicar todo lo que sintió Miriam Rivas el pasado domingo tras marcar casi dos años después; hizo un doblete en Madrid el 1 de marzo de 2020 y después llegó la pandemia y la rotura del cruzado. La rojilla se sincera tras este largo túnel

celebración de Miriam Rivas al marcar el cuarto gol de Osasuna ante el Atlético de Madrid, el pasado domingo en Tajonar
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Celebración de Miriam Rivas al marcar el cuarto gol de Osasuna ante el Atlético de Madrid, el pasado domingo en Tajonar
celebración de Miriam Rivas al marcar el cuarto gol de Osasuna ante el Atlético de Madrid, el pasado domingo en Tajonar

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María Vallejo

Publicado el 03/02/2022 a las 06:00

A veces un gol no significa nada. A veces, lo es todo. Para Miriam Rivas, jugadora de Osasuna, anotar el tanto que cerraba la goleada del equipo rojillo ante el Atlético de Madrid ponía punto final a una larga agonía, a un pasillo eterno que esperaba una luz al final. Miriam, la sonrisa de los partidos de El Sadar, la joven veterana bregada en mil batallas, no imaginaba el 1 de marzo de 2020, cuando al día siguiente de su 30 cumpleaños hizo un doblete ante el Madrid CFF en campo visitante que ahí la vida le daría un vuelco. Le ha costado casi dos años, 728 días, volver a celebrar un gol. Salió en los últimos 10 minutos del encuentro del pasado domingo y quiso aprovecharlos al máximo, como siempre hace. Una falta que sobrevuela el área, un balón que pasa y Miriam que se estira al máximo para llegar a empujarlo. Lo que ocurrió a continuación se ve en las imágenes de arriba. Fue una explosión.

Porque detrás de esa Miriam que celebra, llora, se abraza y dedica el gol a su gente hay mil vivencias en solitario. Una pandemia y una rotura del cruzado anterior que le tuvo un año en el dique seco han quedado atrás. Es hora de volver a ser la rojilla de raza que siempre ha sido.

celebración de Miriam Rivas al marcar el cuarto gol de Osasuna ante el Atlético de Madrid, el pasado domingo en Tajonar
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Celebración de Miriam Rivas al marcar el cuarto gol de Osasuna ante el Atlético de Madrid, el pasado domingo en Tajonarca osasuna
celebración de Miriam Rivas al marcar el cuarto gol de Osasuna ante el Atlético de Madrid, el pasado domingo en Tajonar

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La celebración del domingo quedó grabada en las imágenes que compartió Osasuna. “Solté toda la emoción que llevaba dentro, la necesidad de vivir este momento, de recuperar la sensación del gol, de sentirme partícipe en una victoria... Llevas mucho tiempo apartada, ha habido mucho trabajo detrás. Yo sé lo que me ha costado. Esa sensación de soledad. En esas imágenes se ve esa rabia. Al llorar solté todo”, explicaba Miriam Rivas, antes del entrenamiento de ayer.

La rojilla volvió a entrenar en octubre pasado, justo un año después de su grave lesión. “En muchos momentos te sientes limitada, porque te cuesta recuperar la movilidad, que la rodilla funcione correctamente. Desde el minuto 1 soñaba con volver, pero sí que hay momentos en los que vas al día y según das pasitos, entrenas con el grupo con normalidad vas imaginando y acercándote al sueño de poder jugar de nuevo. Llevo tiempo necesitando ese momento más que nada”, repasaba.

Cuando Miriam marcó el 4-1, todo el equipo hizo piña en torno a ella. “Cuando me abrazaron mis compañeras me eché a llorar y ellas me decían “no llores”, otras “llora, suéltalo” -sonríe-. Pero seguían: “Cómo te lo mereces”, “Qué alegría por ti”. Y a las del banquillo les escuchaba 30 segundos después del gol. Todo el mundo estaba emocionado y yo en una burbuja de felicidad. Siempre que marcas es un chute de adrenalina y eso también me pasó el domingo”.

VOLCADOS CON ELLA

No quedó ahí la sensación, porque Tajonar se volcó con ella y su móvil no dejó de sonar. “Ese día fue súper especial, porque recibí muchos mensajes de la gente que me apoya, sentí la alegría de los más cercanos. La felicidad es por mí pero sobre todo por ellos. Y también los mensajes que me ha mandado la afición por las redes sociales, porque ves que se alegran de verdad, que todo el esfuerzo tiene su recompensa y ha merecido la pena”, valoraba la 7 osasunista.

Pero si alguien tenía en la cabeza Miriam Rivas era a sus padres, Daniel y Asun. “En la celebración, como estaba alejada de la grada, preguntaba: ¿Dónde están mis padres? Tenía la necesidad de abrazarles a los dos, pero no los tenía ubicados. Era un momento tan emocionante... Señalé un corazón a la grada que era para ellos , pero también un agradecimiento a todo ese cariño que he sentido. Toda esa gente tiene un cachito de esa celebración y todos sabe quiénes son”, decía Rivas sonriente.

Queda atrás esa travesía de 728 días. “Me acuerdo del último gol. Fue justo antes de la pandemia, dos goles en Madrid, lo tenía bastante presente. Después vino todo. Me lesioné en el segundo partido de la liga. Ahora ya pienso en volver a disfrutar y trabajar a tope, sumar minutos y con más ganas que nunca para recuperar esos momentos”, finalizaba la rojilla.

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