Osasuna

Kike Barja, el regreso de la persistencia

El canterano volvió a jugar 76 días después y mostró buen nivel contra la Real después de dejar atrás una compleja lesión en la fascia plantar

Kike Barja salta para controlar la pelota en presencia del realista Aihen Muñoz
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Kike Barja salta para controlar la pelota en presencia del realista Aihen Muñoz
Kike Barja salta para controlar la pelota en presencia del realista Aihen Muñoz

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G.F. Pamplona

Publicado el 10/11/2021 a las 06:00

La derrota contra la Real Sociedad dejó una gran noticia: el regreso de Kike Barja a los terrenos de juego. Volvió la chispa, el uno contra uno, la persistencia, explosividad y la energía infinita del extremo de Noáin. Atrás deja una compleja lesión en la fascia plantar que le apartó durante 76 días. Osasuna le echaba de menos. Fue uno de los más destacados pese al tiempo de inactividad. Después de cuatro convocatorias apareció de inicio. Y a un nivel notable.

Ha sido el obstáculo más reciente que ha superado en los últimos tiempos, especialmente una grave lesión de rodilla en la pretemporada de 2019. “Nos volveremos a ver cuando salgamos del túnel”, escribía por aquel entonces citando un tema del grupo ‘La Raíz’. Se levantó. El problema en la fascia plantar le vino en pleno crecimiento. De nuevo, el pulso ha caído de su lado. Había sido de lo mejor del verano y había comenzado la Liga en un gran estado de forma.

Kike Barja demostró haber recobrado sus buenas sensaciones. No hubo rastro de la lesión que se hizo el 23 de agosto contra el Celta de Vigo. Un latigazo en la planta del pie le frenó en seco. Las pruebas evidenciaron una importante lesión, sobre todo por la zona. El tiempo de baja era incierto, en función de su evolución. Tanto, que la dirección deportiva se lanzó a por Javi Ontiveros para cubrir esa posición.

PACIENCIA

El canterano ha trabajado en la sombra, siguiendo un plan especial, para volver pronto y en condiciones. Gimnasio, carrera, balón y movimientos explosivos. Jagoba Arrasate reconocía que era “una lesión diferente” y un proceso difícil. “Tenemos esa incertidumbre de cuándo va a volver y cuando vuelva, de cómo va a estar también. Es un jugador que necesita esas arrancadas, esas frenadas. Vamos a ver cómo va”. Por ejemplo, en el amistoso ante el Alavés no jugó por precaución pese a estar disponible. Había que medir bien los tiempos. Barja ha ido quemando etapas hasta que recibió el alta. El 17 de octubre estuvo ya en el banquillo de La Cerámica. Lo mismo ocurrió contra el Granada, Real Madrid y Sevilla. Pero se quedó como suplente.

A BUEN NIVEL

Y de repente, el 11 de Kike Barja aparecía en la alineación dos meses y medio después contra la Real Sociedad. El jugador de 24 años, en su partido 106 con Osasuna, completó 71 minutos. Hizo sufrir a Diego Rico, quien vio una amarilla, y después a Aihen Muñoz. Como si el tiempo no hubiera pasado, Barja fue un martillo pilón por la banda derecha. Encara una y otra vez. Siempre lo intenta. Un ejemplo de persistencia, firme contra los contratiempos. Un espejo en el que pueden mirarse los canteranos de Tajonar. En el campo y en la vida.

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