Osasuna 0-0 Celta
Atracción El Sadar
Un tercio del aforo vivió emociones fuertes


Publicado el 24/08/2021 a las 06:00
La vida en El Sadar irradia pasión en el camino hacia la vuelta a la normalidad. Aunque sea lunes y a las diez de la noche. Fotos, vídeos, reencuentros, ánimos y silbidos. Como quien acude al parque de atracciones por primera vez, dispuesto a subirse en esa montaña rusa llamada Osasuna y gritar con fuerza. Felicidad, enfado, alegría, pena. Diversión y sufrimiento. Todo entra en el cóctel. Una exaltación continua porque el año y medio sin poder estar junto a su equipo es mucho tiempo. Las ganas contenidas flotan en el ambiente.
¿Será el último partido con un tercio de aforo? De nuevo pudieron asistir unas 7.700 personas al estadio (fueron 7.189). Los bares estuvieron cerrados, no se podía comer ni beber y había que llevar mascarilla. Se espera un porcentaje mayor en próximas fechas. Pese a esa limitación El Sadar volvió a rugir con fuerza. Ya ocurrió ante el Espanyol. La acústica resulta atronadora. Algunos repitieron la experiencia y otros asistieron por primera vez tras el sorteo. Desde los murmullos a las puertas hasta ese empuje para celebrar el gol. El aroma a Osasuna era constante. De cerca. Ya era hora.
La salida al campo sirvió como aperitivo. Espectáculo de luces y locura en la grada. “¡Osasuna!” El pulmón rojillo se hacía notar. Bufandas al viento, aplausos y expectación. Sin música de fondo, solo el sentir de la afición. Un canto mermado por la restricción del 33% y la ausencia de Indar Gorri, que ya avisó que no accedería hasta que puedan hacerlo todos los socios. Desde el fondo sur se volvió a escuchar el cántico de “Directiva Dimisión” tras el polémico ‘sí’ a CVC a la espera de lo que diga la asamblea de compromisarios. De ahí, en la nueva zona de rail seat, nacieron los ánimos en muchas fases.
El Sadar empujó a Osasuna. Y Osasuna empujó a El Sadar. Conexión directa. Intensa y emocionante como forma de dejar atrás poco a poco la pandemia. Las ocasiones de Kike García tuvieron la respuesta de admiración de la grada, siempre agradecida con la actitud de Osasuna. Corearon el nombre del delantero, un nuevo soldado para la causa. El juego alegre provocó el jolgorio continuo, mientras los de Arrasate llamaban a la puerta del gol.
LOCURA FINAL
También tuvo su protagonismo un Iago Aspas decidido a fingir cada leve contacto. Incluso a encararse con Jagoba Arrasate. Por ahí no pasó El Sadar, que increpó el comportamiento del delantero del Celta. El público se quedó con la miel en los labios en el penalti fallado por Rubén García. De la celebración al lamento. No podía ser verdad. El primer gol de la temporada se resistía. Lo tuvo cerca el Chimy en dos ocasiones. Se encendió El Sadar en un descuento de alta tensión y con Osasuna en superioridad. Uno más en el campo y otro en la grada. No fue suficiente para volar hacia la alegría del triunfo.
